Viernes, 19 de Septiembre de 2008 a las 10:50
EL DEBATE AZULGRANA Un día de fiesta bien invertido
Joan Domenech
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Valió mucho la pena perder el día de fiesta, sin entrenamiento, para asistir a un acto promocional. Ayer nadie puso mala cara en los siempre fastidiosos compromisos corporativos. No hubo fiesta pero hubo diversión, porque las carreras sobre el césped de La Masia se transformaron en carreras por el asfalto a toda velocidad. Sin miedo a multas ni radares. Y, luego, de premio, coche nuevo.
Un año menos dos días tenían de antigüedad los automóviles que conducían. Ni una revisión habrán pasado con ellos y ya los han cambiado. Ayer estrenaron los nuevos modelos que han elegido de la marca que esponsoriza al Barça, en virtud del acuerdo que firmaron ambas entidades en el 2006. Casi todos optaron por el Audi Q7, que ya condujeron de regreso a casa tras probarlo en el Circuit de Catalunya de Montmeló.
Pilotos por un día
Antes de recibir las llaves, pudieron dar unas vueltas a la pista con automóviles de la escuela de conducción. Puyol se fio de las manos de Iniesta al volante, como Cáceres de Alves y Xavi de Jorquera. Keita se bajó tras la primera vuelta que dio con Abidal, poco antes de que Piqué rompiera el embrague de su coche. Joan Laporta, el presidente, no resistió la tentación de probar un bólido de la categoría DTM. Henry y Etoo se marcharon, el primero por una indisposición y el segundo por asuntos personales. Valdés y Márquez, con faringitis, y los lesionados Milito y Hleb, no acudieron. Pero también tendrán coche.