Lunes, 15 de Septiembre de 2008 a las 10:34
EL PROBLEMA TÁCTICO Una delantera en crisis
EP
|
|
 |
| Foto: EP
|
|
|
|
PUBLICIDAD
Samuel ETOO
El nueve se ofusca y pierde repentinamente la puntería
"Hemos jugado como el mister quiere que funcione este Barça". Al acabar el partido contra el Racing, Samuel Etoo no estaba descontento. Al menos, públicamente. Pero sí sabía que el equipo no chuta. Él, tampoco. De repente, el camerunés ha perdido la puntería. En verano, cuando se debatía sobre su futuro, enchufaba todo lo que caía a su alrededor. Hasta ocho goles marcó Etoo en los seis partidos de la pretemporada, incluídos los dos tantos al Wisla en el partido de ida de la ronda previa de la Champions. Luego, se apagó. No es el mismo Etoo. Parece otro delantero, se le ve ofuscado, espeso, sin chispa. Y, además, no remata.
Se ha pasado los dos primeros encuentros de Liga (Numancia y Racing) peleando detrás del balón soñado. O llega antes. O llega después. Pero nunca llega cuando toca. Él lo sabe. "Esperemos que cuando necesitemos la buena suerte también juegue a nuestro favor", declaró el sábado, mientras masticaba su ineficacia. Ante el Racing corrió más para darle la pelota a Toño con el objetivo de que no perdiera tiempo, que para rematar. Apenas un disparo. Y poco más. Demasiado poco para Etoo.
Thierry HENRY
Pésimo inicio de un goleador obligado a redimirse
Cada paso que da Henry es hacia atrás. A pesar de que Guardiola ha comprometido su palabra y hasta su reputación en rescatarle para el fútbol de élite, el delantero francés no avanza. Bueno, sí. Sí avanza, pero hacia atrás, como los cangrejos. En dos partidos de Liga se ha visto esa involución. Fue titular en Soria, Guardiola lo quitó cuando el equipo perdía --no creía en él como factor desequilibrante-- y, dos semanas más tarde, ni apareció en la convocatoria ante el Racing, pese a que inicialmente sí estaba en la relación de 20 jugadores. Le sobraban dos: uno fue Sylvinho y el otro fue Henry. ¿Por qué? Una "decisión técnica", explicó Guardiola. Ni más ni menos.
No le dio el entrenador ni siquiera la coartada de los dos partidos que jugó con Francia (le marcó un gol a Serbia) en poco más de una semana. Pudo camuflarlo, pero no quiso Guardiola. El viernes convocó a Henry, el sábado, sin embargo, lo envió a casa. Al goleador francés no se le vio por el estadio. Ninguna cámara de televisión o fotógrafo captó su imagen. Si solo era un aviso, mañana tiene la oportunidad de redimirse. Europa nunca tolera malas versiones.
BOJAN Krkic
Ni una sola vez titular en los cuatro partidos oficiales
Bojan no es, de momento, una pieza fija para Guardiola. Ni tampoco intocable. Más bien lo entiende, o lo usa, como un factor para revolucionar los partidos. ¿La prueba? No ha jugado ni uno solo de titular. ¿Otra prueba? No ha completado 45 minutos seguidos. ¿Acaso no confía Guardiola en la calidad de Bojan? Ni mucho menos. Pero su posición le condiciona. Es más delantero centro que extremo, o sea es la alternativa a Etoo más que el recurso de jugar como extremo. Bojan sigue sin encontrar su sitio en el equipo.
Juega poco. Marca menos. Es lógico. El sábado, sin ir más lejos, ni 10 minutos estuvo en el campo ante el Racing. Sin tiempo apenas para hacer nada. Fue el tercer cambio de Guardiola para reanimar a un equipo que se iba consumiendo por su falta de puntería. El técnico prefirió sacar antes a Iniesta que a Bojan. Apostó luego por Messi, mientras el Camp Nou cuchicheaba por la ausencia de uno de sus niños mimados. Guardiola sabe que necesita el olfato de Bojan para despertar a un Barça que ha entrado en una modorra ofensiva.
Leo MESSI
La estrella ha jugado más con Argentina que con el Barça
Ha jugado más partidos con Argentina (5) que con el Barça (2) y solo ha permanecido en Barcelona 10 días de los últimos 45. No es de extrañar, por tanto, que el ajetreo de los viajes tenga a Leo Messi despistado, con el reloj biológico fuera de hora entre tanto ir y venir por el jet lag, sin saber con certeza si juega de segunda punta con Agüero o debe hacerlo abierto a la banda con Etoo delante. De Italia a Pekín para ganar la medalla de oro en los Juegos Olímpicos, regresó a Barcelona para el debut liguero de Soria y de vuelta a Argentina para disputar dos partidos premundialistas.
Así ha empezado Messi la temporada, convertido en el referente indiscutible del Barça y de Argentina, pero sin poder responder a las expectativas que genera, sin dar de sí todo el fútbol que tiene. El miércoles jugó en Perú, el jueves le atizó Maradona, el viernes aterrizó en Barcelona y el sábado jugó media hora. Guardiola le sacó al rescate de un Barça atascado y sin gol en la última media hora. Y Messi marcó, pero de penalti. El único gol azulgrana en 270 minutos, sin que sirviera para atenuar ni un ápice la ansiedad del Barça.