Lunes, 15 de Septiembre de 2008 a las 10:32
EL MAL INICIO DE LIGA La falta de gol frena a un Barça en progresión y alarma a Guardiola ante el debut de la Champions
MARCOS LÓPEZ / DAVID TORRAS
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Con respuestas para todo, a Pep Guardiola le cuesta encontrar explicaciones para el mayor problema que sufre el Barça: la falta de gol. Por más delanteros que ponga en danza, por más consignas que lance para que el equipo abra el campo y busque huecos por donde colarse, no hay manera de que llegue al final del camino. "El gol no se entrena", aseguró el técnico tras el empate ante el Racing, pero consciente de que esta ineficacia condiciona la mayoría de los juicios que se hacen del juego. Guardiola está preocupado. Y con razón. Mañana, llega el estreno en la Champions. Y es obligado encontrar el camino del gol.
Después de pasarse todo el verano tras los pasos de un delantero, mientras Samuel Etoo buscaba --o no-- una salida, el nuevo Barça ha echado a andar con un ataque conocido. El gol sigue en las mismas manos de antes. Por devoción en el caso de Henry y por las circunstancias en el caso de Etoo. Lo que cambia, en teoría, es el método de preparación. Guardiola predica con fervor el juego por las bandas y de ahí la fulgurante aparición de Pedro, a quien no ha dudado en poner por delante de Bojan, en una clara apuesta táctica. Se supone que pierde gol a cambio de ganar espacios y profundidad. El problema no es Pedro, uno de los más destacados el sábado. El problema es que Etoo y Henry no chutan.
TIERNO Y DÉBIL
Las estadísticas golpean al Barça. En los últimos tres partidos (Wisla, Numancia y Racing) ha marcado un gol y de penalti. En el área de Valdés, el mundo al revés. En la Liga, dos de dos. Dos remates, dos goles. Y una buena dosis de desgracia. Tres postes y un montón de ocasiones perdidas, con la consiguiente ansiedad que no para de aumentar. Cinco puntos que han volado y un runrún que no cesa en el entorno, especialmente, entre quienes están a punto desde el primer día para disparar las dudas. En algunos casos, las críticas al equipo, que está tierno porque se derrumba al primer contratiempo, no son más que un modo de mantener el desgaste sobre la directiva.
Guardiola parece decidido a mantenerse firme con sus ideas, ajeno al ruido que existe a su alrededor. Presionado como está, prefiere ser fiel a su código que renunciar a sus ideas por el temor a las consecuencias si las cosas no salen bien. Dentro y fuera del campo. La apuesta por Busquets y Pedro es una muestra clara de este planteamiento nada conservador. Y es probable que no acabe ahí. Víctor Sánchez, otro joven del filial, es una de las piezas que puede tener protagonismo en cualquier momento y aumentar el peso de la cantera, que ante el Racing llegó a tener hasta nueve representantes.
A la autocrítica y los reproches tácticos del estreno ante el Numancia, le ha seguido esta vez una lectura mucho más positiva. Salvo esa incapacidad para materializar el control y la superioridad de principio a fin, nada que decir por parte del entrenador. Todo lo contrario. Elogios y buenas palabras. Pero el marcador aprieta y el equipo parece sufrir una creciente angustia que el sábado se plasmó en el tramo final del partido.
A SOLAS
Ayer, Guardiola echó el candado y cerró las puertas del entrenamiento. Sin excepciones. Ni siquiera las cámaras de Barça TV pudieron meter la nariz. Un gesto, tal vez, de la necesidad que se ha instalado en el vestuario de aislarse. Mejor quedarse solos y decirse todo lo que hay qué decirse sin testigos delante. Eso debió de pensar ayer Guardiola, enclaustrado con sus jugadores, sumergido en la búsqueda de soluciones para salir del laberinto.
Tampoco tiene mucho tiempo porque mañana empieza la Champions. Y después de un mal inicio, el peor que ha vivido el club en su época, solo igualado en la temporada 73-74, justo antes de que Cruyff llegara y lo llevara hasta el título, a Guardiola le toca corregir los defectos de un equipo aún inmaduro. Inmaduro porque empieza a jugar bien, pero no marca. Y, sin darse cuenta, encaja goles. Si no marcan pronto, mañana mismo ante el Sporting, todo irá a peor.