Domingo, 7 de Septiembre de 2008 a las 20:48
• El técnico transmitió su carácter al equipo, que ofreció una gran imagen con Guardiola en la grada El Barça Atlètic doblega al Gramenet en el Mini (2-0)
RAÚL PANIAGUA
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LUIS ENRIQUE ANIMANDO A SUS JUGADORES DESDE LA BANDA Foto: Jordi Cotrina
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El Barça Atlètic no ha tardado mucho tiempo en captar el mensaje de su entrenador, el vigoroso Luis Enrique, que mantiene en el banquillo las constantes que le hicieron grande en el campo. Actitud y buena predisposición son sus conceptos favoritos. Los repite una y otra vez en el vestuario y ante los medios. Luego viene el resto. Así, con esa fórmula tan sencilla, unida al talento de muchos de sus jugadores, se deshizo ayer el filial azulgrana de la Gramenet (2-0), que jugó con un hombre más desde el minuto 11 pero fue incapaz de domar al genio de los chicos de
Lucho.
Era una tarde atípica en el Mini. Sin fútbol de Primera, fueron muchos los que se pasaron por el estadio para ver el estreno del Barça Atlètic en casa. Allí estaba, cómo no, Pep Guardiola, que no se perdió ni un detalle del equipo con el que logró el ascenso en junio. El técnico del Barça se sentó en la tribuna, como un espectador más, junto a sus padres y sus hijos Màrius y Maria, que le tuvieron bastante entretenido en los primeros minutos. Tampoco se perdieron el partido Juan Carlos Unzué, preparador de porteros, Sergi Barjuán o Víctor Muñoz, actual técnico del Getafe.
Alineación revolucionaria
Ellos estaban en la grada. Quien se desgañitaba en el banquillo era Luis Enrique. Con una vestimenta de lo más deportiva (pantalón corto blanco y un polo violeta), no se sentó ni un segundo. Gritó, saltó, se lamentó y disfrutó con su primera victoria en la Liga.
"¡Ahí, con tu rabia, Lucho, con tu rabia!", le gritó un veterano seguidor, que vio cumplido su deseo de ver a un filial peleón y aguerrido.
Después de caer en la primera jornada ante el Santa Eulàlia, era obligatorio reaccionar. A Luis Enrique no le gustó nada el juego del debut.
"Sin intensidad, sin actitud y sin ambición no se puede ganar nada", dijo hace ochos días. Y ayer cambió casi todo. Solo repitieron cuatro titulares y dejó en el banquillo a Víctor Vázquez, Sergio Busquets y Jeffren, que hicieron la pretemporada con el primer equipo. ¿Mal rollo?
"Nada de eso. Tengo una plantilla de 22 jugadores y todos de gran nivel. El trabajo y la ambición marcarán quién juega y quién no. Todos jugarán, todos pasarán por el banquillo y todos irán a la grada", anunció el asturiano.
Puñetazo al banquillo
Ayer sí se marchó satisfecho. Su equipo reaccionó bien tras la expulsión de Héctor Verdés y tumbó a la Grama con goles de Víctor Sánchez --el jugador del primer equipo estuvo
"incomensurable" como central zurdo-- y Xavi Torres. Longás se dio un festín en la mediapunta, Thiago --el hijo de Mazinho-- brilló por todo el campo y nadie bajó el pistón.
"Esta vez me ha gustado todo menos la jugada de la expulsión. Con buena actitud y predisposición todo es mucho más fácil", aseguró
Lucho.
El Barça Atlètic mantuvo la racha del año pasado, en el que no perdió ni un partido en el Mini con Guardiola en el banquillo. El equipo exhibió la rabia de Luis Enrique, que sigue siendo el mismo de siempre. Un tremendo puñetazo al banquillo tras perder Thiago un balón lo dejó bien claro.