Viernes, 5 de Septiembre de 2008 a las 9:27
EL OSCURO PRESENTE DE DOS EXJUGADORES DEL BARÇA Motta y Ronaldo: Dos exblaugranas rotos y sin equipo
MARCOS LÓPEZ / ROGER PASCUAL
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Ronaldo baja peso con el Flamengo
A su lado está siempre José Luiz Runco. El médico de Brasil, el hombre que más tiempo permanece al lado de Ronaldo. Antes, era una estrella. Ahora, un jugador sin equipo, intentando volver algún día a un campo de fútbol. No tiene ni 32 años (los cumple el 22 de septiembre), una edad en la que muchos futbolistas aún disfrutan de su deporte. Pero Ronaldo, el fenómeno que asombró en un año majestuoso en el Camp Nou (1997), se rompió luego en Italia, volvió a España con el Madrid, retornó al calcio con el Milan y ahora, en Río de Janeiro, está compuesto y sin equipo que le quiera.
Ha vuelto, curiosamente, a Brasil para entrenarse con el Flamengo, el club donde siempre dijo que algún día querría jugar. Pero nunca lo ha hecho. Ha vuelto sólo para entrenar. "Clínicamente está recuperado", contó Runco. Clínicamente quiere decir que los tendones de su maltrecha rodilla izquierda, la que se operó el pasado mes de febrero, están bien. Pero hasta que pueda volver a un campo queda un largo trecho. Si es que vuelve.
"No podemos precisar cuándo volverá, en estos casos todo depende del esfuerzo que ponga el jugador porque ahora necesita hacer un refuerzo muscular, después la preparación física y, finalmente, tocar la pelota", advirtió Runco. Ronaldo, por quien se interesa el Flamengo y hasta el Manchester City para reunirlo con Robinho, sabe que necesita hacer un "sacrificio" y una "dieta", según Runco, para disfrutar de tener algún día el balón entre sus pies. "Es lógico que esté por encima de mi peso. ¿Alguien lo duda? Me lesioné, estuve seis meses sin hacer ejercicio", replicó Ronaldo.
En la báscula
Cada vez que lo pesan, queda en evidencia, cansado de enfrentarse a la báscula. Cada vez que la visita, termina perdiendo. "Vivo en el fútbol desde hace 15 o 16 años, siempre tuve vida de jugador. Es lógico que tenga sobrepeso", reiteró el exdelantero del Milan, el último club al que alquiló su talento. Hasta que las rodillas le volvieron a crujir. Ya le pasó primero en la derecha y, además, en dos ocasiones (1999 y 2000), pero finalmente cedió también la izquierda (2008). "Solo pienso en volver a jugar. Si no, no pasaría otra vez por todo lo que estoy pasando", recordó el delantero.
Volver a la 'seleçao'
Cuando apareció por la sede del Flamengo, los aficionados le reclamaron que se quedase. En realidad, Ronaldo apenas ha jugado en su país ya que salió muy joven del Cruzeiro de Belo Horizonte y, desde entonces, nunca más. Desde 1994, saben del máximo goleador en la historia de los Mundiales, del que fue elegido mejor jugador del mundo por la FIFA tres veces, por lo que veían en el campo con la seleçao. "¿Volver con Brasil? Soñar no cuesta nada. Tengo muchos sueños, pero también muchas pesadillas", confesó Ronaldo. Se mira a sí mismo y le cuesta reconocerse.
Motta, en el Atlético pero sin contrato
Cuando Cocu dejó el Barça en el 2004, Rijkaard decidió que quería convertir a Motta (Sao Bernardo, Brasil, 1982) en la nueva ancla en el centro del campo. "El año que viene podría ser su momento. Es un gran jugador, pero tiene que demostrarlo. Tengo mucha confianza en su calidad". Joven, con un físico y una técnica envidiables, parecía destinado a ser el pegamento que uniera la zaga y la medular. Pero su gran oportunidad se esfumó el 11 de septiembre ante el Sevilla, al sufrir una rotura en los ligamentos de la pierna izquierda que le mantuvo más de seis meses de baja.
Lustro negro
Los problemas físicos, unidos al turbulento carácter, han marcado la decadencia de aquel talentoso zurdo que, con 17 años y apadrinado por Charly Rexach, llegó en el verano de 1999 a La Masia dispuesto a triunfar. Pocos podían imaginar que, un lustro después de debutar con la canarinha, Motta se encontraría en el paro. Con solo 19 años, el italobrasileño se estrenó en el primer equipo el 3 de octubre del 2001 en el Camp Nou ante el Mallorca. Pero sus arrebatos en el campo y fuera de él (denunciado, junto a Óscar López, por acoso sexual) empezaron a torcer una progresión que se vio definitivamente truncada por las lesiones. Además de romperse los ligamentos de su pierna izquierda, en sus ocho temporadas como azulgrana sufrió una rotura de menisco en la derecha, otra del ligamento lateral externo del tobillo derecho y una operación de unos quistes en los pulgares de ambos pies.
Pese a la paciencia que el Barça mostró con él en todos los sentidos, su despedida no fue especialmente amistosa. "Txiki y el presidente Laporta no iban de cara", espetó en su presentación con el Atlético el 4 de septiembre del 2007. Motta firmó por solo un año para poder tener la carta de libertad este año, convencido de que las ofertas se agolparían en su puerta. Pero el tiro le salió por la culata. Pese a que Javier Aguirre le había señalado para relevar al denostado Maniche y ser su prolongación en el campo, el cuerpo volvió a fallarle al polivalente medio paulista.
Doble rechazo
Una lesión en el menisco de la rodilla izquierda solo le permitió jugar 309 minutos con la camiseta colchonera. "Si la temporada que viene no juego por lesión, no cobro", aseguró el pasado mes de abril. Y así es. Motta volvió ayer a los entrenamientos rojiblancos para seguir recuperándose sin ver un euro, ya que no tiene ni ficha ni contrato con el club. Este verano llegó a pasar la revisión médica con el Racing y el Portsmouth, colista de la Premier League, pero ambos terminaron descartando su contratación. Al estar libre, podría fichar por cualquier equipo que tuviera un dorsal disponible, pero pocos parecen dispuestos a apostar por este admirador de Michael Jordan que, pese a tener solo 26 años recién cumplidos, parece incapaz de levantar el vuelo.