Viernes, 29 de Agosto de 2008 a las 11:55
EL FUTURO EN EUROPA El Barça disfruta de un sorteo afortunado con la ventaja de empezar y acabar la liguilla en casa
DAVID TORRAS
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Equipos del grupo del Barça. Foto: EP
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En la ruleta de Montecarlo, al Barça le vino el juego de cara. El nuevo ciclo de Guardiola se estrenó ayer en Europa con un golpe de fortuna que, más allá del obligado respeto que merece la Champions, debería abrirle paso hasta octavos sin demasiadas complicaciones. Sporting de Lisboa, Basilea y Shakhtar Donetz, los nombres que aparecieron en los tres bombos y que fueron a parar al grupo C, están muy lejos de poder hacer sombra al equipo azulgrana. El Barça, además, empezará y acabará la liguilla en el Camp Nou.
La final de Roma queda muy lejos (27 de mayo), pero los culés pueden sentirse hoy un poco más cerca que antes de que la mano del exfutbolista Bruno Conti fuera dibujando los emparejamientos. Por delante tiene el camino despejado. Todo lo contrario de lo que sintió el Madrid al descubrir su primer enemigo, la Juventus, y un tercero en discordia nada recomendable. El Zenit de Arshavin, el campeón de la UEFA que causó sensación en Europa, intentará meter la nariz para birlarles una de las dos plazas de clasificación. El bieloruso Bate Borisov, el participante con el peor coeficiente de todos (1.760 puntos frente a los 93.837 del Madrid), aparece como un mudo invitado a la pelea que se avecina.
En su regreso a la Champions, el Atlético sufrió un duro sorteo (Liverpool, PSV y Marsella), mientras el Villarreal salió más airoso pese al cruce con el actual campeón (Manchester, Celtic y Aalborg).
PASAR COMO PRIMERO
Si le hubieran dado a escoger grupo, la elección de Joan Laporta no habría sido muy distinta a la que propició la suerte. Como mucho, podría haber cambiado el rival del último bombo, teóricamente el más fácil, en el que apareció el más potente, el Shaktar. Pero poco más. El Barça eludió los dos grandes peligros, Juventus y Bayern de Munich, y se encontró con un adversario poco fiero. El Sporting de Lisboa de Rochemback, que el miércoles dio pena en el trofeo Bernabéu (5-3), no parece inquietante. Y mucho menos el Basilea, cuyo papel en principio no debería ir más allá de recuperar el recuerdo de la final de la Recopa del 79.
Por más respeto que se pretenda mostrar desde el vestuario del Camp Nou, es fácil dar por hecho no solo el pase a la siguiente fase sino también que lo haga como primero de grupo y disfrutar de la ventaja de jugar la vuelta de octavos en casa. El orden de los emparejamientos también ha sido favorable. Guardiola escuchará por primera vez la música de la Champions desde el banquillo del Camp Nou ante el Sporting (el martes 16 de septiembre después de recibir al Racing en la Liga), el mismo escenario de la última jornada frente al Shakthar. "Siempre es una ventaja", admitió Txiki Begiristain.
CAUTELA DE TXIKI
La primera reacción azulgrana fue de cautela, bajo el discurso conocido de que hay que evitar cualquier exceso de confianza. "Los equipos menos conocidos son los que más sorprenden. Así que lo importante es que no haya sorpresas", advirtió el secretario técnico. En la misma línea se expresó el segundo entrenador, Tito Vilanova, reclamando respeto aunque también asumió que "el sorteo podría haber sido más complicado".
Han pasado cuatro meses desde que el Barça se despidió de la Champions en Old Trafford. Estuvo a un paso de Moscú, pero aquel equipo estaba condenado y ni siquiera la suerte quiso salvarle el cuello. Para empezar la nueva era, sí le ha echado una mano.