Viernes, 29 de Agosto de 2008 a las 11:44
• El entrenador Paulo Bento apuesta por un conjunto joven y ambicioso Rochemback comanda al Sporting de Lisboa, subcampeón de las tres últimas ligas de Portugal
RAÚL PANIAGUA/EP
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Si a cualquier aficionado del Barça le hubieran preguntado qué rival prefería del segundo bombo, la coincidencia hubiera sido casi absoluta. La fortuna se alió con el club azulgrana, que esquivó a Bayern y Juventus, y se emparejó con el Sporting de Lisboa, el subcampeón de las tres últimas Ligas de Portugal, que no debe inquietar al cuadro catalán.
De la mano del técnico Paulo Bento, aquel mediocentro que jugó en el Oviedo a finales de los 90, el antiguo club de Figo se ha convertido en el principal competidor del Oporto en los últimos años, hasta situarse por delante de un Benfica en horas bajas. Y lo ha logrado con un bloque joven y ambicioso, aunque la falta de gol le ha impedido superar siempre al campeón. Esa carencia, unida a la lesión del brasileño Liedson --volverá en octubre--, se pretende paliar con Helder Postiga, mientras que la defensa se ha reforzado con el fichaje del exvalencianista Caneira.
El punto fuerte del Sporting se encuentra en el centro del campo, donde se combinan el talento y la fortaleza, con el ruso Izmailov, Romagnoli y las dos perlas portuguesas, que ya estuvieron en la Eurocopa: Joao Moutinho (21 años) y Miguel Veloso (22), uno de los pivotes más prometedores del continente.
El brasileño de Rexach
Pero cuando los culés vean al Sporting inmediatamente trasladarán su memoria al año 2001, cuando el Barça de Carles Rexach pagó 2.500 millones de pesetas al Internacional de Porto Alegre por Fabio Rochemback.
"Es un brasileño que parece alemán porque defiende, ataca, tiene buena llegada y buen chut. Es un portento, como Dunga", dijo entonces el técnico.
El juego de Rochemback, tan impetuoso como irracional, nunca convenció en el Camp Nou. Al año siguiente, Van Gaal le cambió a los 35 minutos en un partido contra el Valencia y tiró su camiseta con rabia. Ahí cerró su ciclo y fue cedido al Sporting, donde jugó entre el 2003 y el 2005. Después lo compró el Middlesbrough y, ahora, a sus 26 años, ha vuelto a Lisboa, donde volverá a ser el líder de la tropa.