Sabado, 9 de Agosto de 2008 a las 7:57
BALONMANO David Barrufet abre hoy sus cuartos JJOO contra Croacia
JOAN CARLES ARMENGOL
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La selección que impresionó en el Mundial que ganó en Túnez en el 2005 y que obtuvo la plata en el Europeo de Suiza del 2006, con la llegada de Juan Carlos Pastor al banquillo, quiere despedir al técnico con una medalla, que sería la tercera en el historial olímpico de este deporte, tras los bronces de Atlanta-96 y Sídney-2000.
España abre esta próxima madrugada española (3.00 h., La Primera) los Juegos contra los campeones, Croacia, que será solo uno de los grandes rivales que tendrá que superar. En su grupo de seis equipos están también Polonia, China, Francia (otra de las favoritas) y Brasil. Se clasifican los cuatro primeros y el partido decisivo, por tanto, será el de cuartos de final del día 20, en el que España, según su posición en el grupo, puede chocar con Rusia, Dinamarca (actual campeona de Europa) o Alemania (última campeona del mundo). El camino por tanto, no será nada fácil, sobre todo a partir de esa segunda y decisiva fase.
"Podemos competir contra cualquier rival, pero el día del primer cruce te lo juegas todo, esa es la clave", asegura Pastor, que pese a su historial en la selección y con su club, el BM Valladolid, es un debutante en unos Juegos. Desde el Mundial de Túnez, los resultados han ido en sentido decreciente, y a ello hay que unir las bajas de dos de las piezas que les llevaron al éxito: el pívot hispano-cubano Rolando Uríos y el central Chema Rodríguez.
Pastor, con todo, contará con un equipo equilibrado, con la experiencia de David Barrufet --en sus cuartos Juegos-- y de José Javier Hombrados, el liderazgo de Iker Romero, la fuerza de Albert Rocas, la velocidad de Juanín García, el disparo de Demetrio Lozano y la fuerza en el pivote de Rubén Garabaya, entre otras armas. Pero Pastor es un técnico que siempre busca un bloque, por encima de individualidades, y en el éxito de esta empresa descansará la suerte del balonmano español en Pekín, que tiene clavada la espina de la tanda de penaltis que les vetó el acceso a las medallas en Atenas.