Viernes, 18 de Julio de 2008 a las 9:59
• "Seguiré viviendo de la misma forma", dice la estrella Unos 30.000 aficionados del Milan aclaman a Ronaldinho en su presentación
J. T. / EP
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Ronaldinho vivió ayer su primera noche
rossonera en San Siro. Unos 30.000 seguidores del Milan, los mismos que en el 2003 fueron al Camp Nou para recibirle, acudieron al estadio para aclamar en su presentación a la estrella, que por la mañana acabó de pasar las pruebas médicas y que el martes partirá hacia Brasil para incorporarse a la selección olímpica.
No era la primera vez que el exazulgrana era aclamado en el santuario milanista. Ya ocurrió en marzo del 2006, cuando el Barça acudió al homenaje de Demetrio Albertini. Ese día, nada más asomar al campo por el túnel de vestuarios, el estadio empezó a corear su nombre. Un detalle que recordó ayer.
"No me lo esperaba por la rivalidad que había con el Barça, pero ese día noté que la afición del Milan me tenía un cariño diferente. Después de aquello respeté más al club y ahora es como si llegara a casa", aseguró Ronaldinho, que firmó, en plena rueda de prensa, su contrato junto con Adriano Galliani, quien confirmó que hasta ayer a las 20.03 horas no se había rubricado el traspaso con el Barça.
El mismo ritmo de vida
Ronaldinho valoró su etapa en el Barça --
"fue maravillosa"--, pero admitió que
"había llegado el momento de seguir por separado". El jugador aseguró que está bien físicamente y que su lesión ya es historia.
"Puedo jugar 40 partidos", afirmó, para luego añadir:
"Seguiré viviendo de la misma forma". Quizá solo en Barcelona entendieron lo que quería decir.
Sobre su función en el equipo, Carlo Ancelloti, entrenador rojinegro, explicó que el delantero solo tiene que
"seguir haciendo lo que ha hecho de forma brillante en Barcelona. No tiene que inventar nada". Ronaldinho agregó que su juego no es incompatible con el de Kaká --
"ya hemos jugado juntos en la selección"-- y respecto a si llevará el 10, el número de Clarence Seedorf, añadió:
"No está decidido". Pocos dudan de que será así. A Seedorf no le hará gracia, pero Silvio Berlusconi es quien manda.