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  4 de Diciembre de 2008     Edición de las 19:58 h.  


 
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Domingo, 13 de Julio de 2008 a las 8:48
"Guardiola me ha ayudado a renovar la energía para seguir", asegura el presidente blaugrana
Laporta: "He cometido errores, pero algunos quieren hacerme el culpable de todo"


DAVID TORRAS / JOAN DOMÈNECH
 Joan Laporta, ayer en la Pedrera
 Foto: Joan Cortadellas

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Después de vivir la semana más difícil de sus cinco años como presidente del Barça, Joan Laporta ha recuperado el impulso de sus mejores tiempos. La sentencia favorable en el litigio de los avales y el entusiasmo que le despierta el proyecto de Guardiola, que mañana inicia los entrenamientos, han reforzado su ánimo. Pero, pase lo que pase, estará obligado a someterse al juicio de la asamblea. Si los compromisarios le rechazan, se irá.

--Antes de la moción, en la entrevista en TV-3, definió su estado de ánimo con una frase que transmitió una sensación de abatimiento: "Estoy buscando fuerzas para no hundirme". Acaba de sufrir una crisis durísima, que se ha cerrado con la dimisión de ocho directivos. ¿Cómo se siente ahora?
--Con mucha energía, con una fuerza renovada y muy ilusionado ante la temporada que está a punto de empezar. Tengo la conciencia tranquila. He cometido errores, pero a veces se ha dado una imagen de mí que no se corresponde. Creo que el balance general de cómo me he comportado es favorable.

--En medio de tanta tensión, la sentencia favorable en el tema de los avales ha significado un respiro.
--Es una muy buena noticia, el juez ha sido contundente y deseo que sea un paso más para la estabilidad y la calma que el club necesita. Siempre hemos defendido esta tesis. No nos podían imputar las pérdidas de una gestión que no nos correspondía.

--Cuando piensa en cómo se inició esta aventura, en el 2003, y ve que solo quedan cuatro directivos del grupo inicial, ¿no cree que todos han fallado un poco?
--El modelo del club, el proyecto, los ideales están por encima de quienes los llevan a cabo. Los principios son los mismos, los que continuamos lo hacemos con la convicción de que el modelo es muy bueno. Es normal que, con el paso del tiempo, haya personas que vayan perdiendo la motivación porque hay mucha presión. Es la vida y ya lo sabíamos al principio. No me ha sorprendido. Es muy respetable que haya gente que se haya cansado, desmotivado, que la presión haya hecho mella en su moral, y también que otros con más resistencia, con más ilusión, con más convicción, continúen por sentido de la responsabilidad.

--¿En ningún momento ha tenido la tentación de renunciar?
--No, nunca he pensado en dimitir. Soy una persona de convicciones, que toma decisiones, que mira adelante. Si viera que los resultados no son buenos lo habría dejado. Pero también he querido dejar claro para los que pudieran pensar que pretendo aferrarme al cargo que esa no es mi voluntad. Acepto que todo se focalice en mi persona y por eso decidí someter mi continuidad a la asamblea pese a que estoy legitimado para seguir hasta el 2010.

--Pero los directivos que dimitieron creían que sin usted era más fácil poder resolver la crisis.
--Para la estabilidad institucional, la propuesta que me hicieron los compañeros de junta de que dimitiera y que uno de ellos ocupara mi sitio no era viable. Primero porque implicaba que el presidente no habría sido elegido por los socios y segundo porque, en esa situación, muchos de los compañeros que me han apoyado, no habrían continuado. Así que se tendrían que haber convocado elecciones y, honestamente, creo que los socios no nos pidieron en el voto de censura que convocáramos elecciones. Por tanto, no creo que fuera la mejor solución.

--Pero uno de sus argumentos es que el gran responsable de la situación era usted.
--Lo que ha ocurrido es que, según qué entornos, viendo que había una situación difícil, han llegado incluso al encarnizamiento. La lectura, para mí, es: hemos de continuar, estamos legitimados, pero sí que debemos tomar la iniciativa para que los socios que han votado a favor de la moción no se consideren menospreciados. Nos han enviado un mensaje muy claro y hay que darles respuesta. Y debemos tener un gesto que demuestre que tenemos suficiente dignidad y que no queremos agarrarnos a la silla. Como el entorno y este encarnizamiento están muy centrados en mí, y como hay algunos que me quieren hacer el culpable de todo, no quiero perjudicar a mis compañeros de junta. Por eso doy un paso y me pongo en manos de la asamblea y que decida si soy el culpable de todo o no. Si cree que sí, no continuaré y si no, acabaré el mandato.

--Uno de sus objetivos es recuperar la estima de los socios.
--En la vida es muy difícil establecer una línea de afecto con una persona. Ya lo decía Pla: hay amigos, conocidos y saludados. Cuando llegué a la presidencia, yo tuve la sensación de que había esa línea de afecto con la masa social y la he notado incluso hasta hoy. En una relación, hay momentos de gran estima, otros de rechazo, de crisis, pero la línea esta fijada. Tengo la conciencia muy tranquila con todo lo que he hecho, y eso me da fuerza y confianza en que si esa línea se ha estropeado se puede reestablecer.

--¿El fichaje de Manel Estiarte se inscribe en ese deseo de reestablecer los lazos que se hayan roto?
--Manel Estiarte será el jefe de relaciones externas y estará adscrito a presidencia porque conviene que sepa todo lo que sucede en el club. Además es una persona de mucha confianza de Pep Guardiola y puede ayudar mucho a todo lo que forme parte del entorno de Pep. Tiene que tener un papel clave en esta apertura que requiere la entidad. A menudo he echado en falta que se explicara lo que hemos hecho bien. Y espero que alguien como Estiarte que, por su prestigio, tiene una gran aceptación por parte de mucha gente, nos ayude.

--Más allá de los cambios que se impongan en el club y de la ayuda que pueda significar la incorporación de Manel Estiarte, ¿tiene la sensación de que de aquí a la asamblea su futuro depende de que la pelota entre?
--No, no. Primero, no pienso en ello. Tomé la decisión y eso me da cierta tranquilidad de espíritu. Ya llegará ese momento. Y creo que tras esta sentencia de los avales los socios tendrán la sensación de que el club está bien administrado. Espero que tomen conciencia de que se ha de acabar esta actitud de erosión permanente.

--¿El equipo tendrá más presión con usted de presidente o cree que la gente sabrá discernir las cosas y olvidará la crisis y apoyará al equipo cuando ruede el balón?
--Lo que queremos todos los barcelonistas es que vuelva el fútbol, porque estamos ilusionados. Ha sido una gran decisión confiar en Pep Guardiola. Transmite entusiasmo, conocimientos y capacidad de trabajo, y todo ello motiva. Si he decidido continuar, una de las razones es la ilusión que me genera este proyecto. Quizá me habría costado más según qué determinaciones hubiéramos tomado. Pero, sinceramente, este proyecto me da mucha fuerza, mucha energía, mucha ilusión.

--¿Por qué?
--Porque tenemos una persona al frente del primer equipo a la que veo más ilusionada cada día que pasa. Quienes criticaban que carecía de experiencia no tienen razón. La tiene como barcelonista, como exjugador, como entrenador y como hombre de fútbol. Y entiendo, además, que posee un nivel intelectual que siempre es muy importante para dirigir al Barça. Es muy inteligente y tiene la cabeza muy clara.

--¿Entiende que posee un perfil, una personalidad para evitar que se repitan los errores del pasado?
--Sí, sí, y esto también lo valoro. Si hemos intentado buscar soluciones esta pasada temporada respecto a la anterior y no las encontramos, me genera mucha confianza el hecho de que veo en Guardiola la solución a esas cuestiones. Porque conoce mucho el club y a los jugadores. Le veo con mucha fuerza y mucho empuje, y esto me gusta. Me da muy buenas vibraciones y sensaciones. Y valoro, desde el punto de vista personal, que me ha ayudado a renovar la energía y la ilusión para seguir dirigiendo al Barça.

--Él desprende una gran confianza en sí mismo.
--Cuando veo a alguien así, seguro y confiado, y, además, con las convicciones que tiene, pienso que le tienen que salir bien las cosas. Seguro.

--El equipo empieza a entrenar el lunes y quedan casos en el aire. ¿Se resolverán?
--Se resolverán, seguro. Lo que pasa es que esperamos que se resuelvan en interés de todos, del Barça y de los jugadores. Hay tiempo suficiente hasta finales de agosto, aunque a todos nos interesa arreglarlo lo más rápido posible.

--¿Le duele que se vayan futbolistas tan especiales como Etoo y Ronaldinho?
--Y Deco. Desde el punto de vista personal, me ha sabido muy mal. Deco es un hombre. No me gustaría que se tergiversaran mis palabras: Deco ha sido un líder del vestuario y un futbolista determinante para que ganáramos dos ligas, una Champions y dos Supercopas, pero en los dos últimos años no le han salido bien las cosas. No ha dado lo que se esperaba de él. Se le advirtió al final de la penúltima temporada. Se lo dije personalmente. Me aseguró que volvería a ser el Deco de siempre. Creo que ha querido y, por una serie de motivos, no ha podido.

--¿Y Ronaldinho?
--El mismo caso que Deco. Exactamente el mismo. Un hombre que lo ha dado todo, que devolvió la ilusión al Barça y a los barcelonistas, que ha dado una imagen excelente del club y del equipo allí donde estuviera, y otro jugador determinante en la consecución de estos títulos. Se le avisó también. Hablamos con él y nos transmitió ilusión, pero ha querido y no ha podido. Por motivos que él sabe mejor que nadie. Y, evidentemente, todos somos responsables de no haber sabido reconducir a estos jugadores que llevaron al club y al equipo al éxito. Pero es la realidad, y entendemos que no debían continuar para que encuentren renovadas ilusiones en otro club.

--¿Etoo es un caso diferente? Siempre ha mostrado debilidad por él.
--Se lo dije también. Nos ha dado carácter, ha sido la sangre del Barça. Otro futbolista decisivo. Recuerdo muchos partidos en los que fue él quien abrió la lata. Sabíamos que por su forma de ser, en momentos límites, estaría ahí.

--En París, por ejemplo.
--París, sí. Fue el jugador que, cuando estábamos a punto de caer, marcó el gol que evitó la caída. Con Belletti, Iniesta, Larsson, después. Y ganamos la Champions.

--Su rendimiento no ha sido malo.
--Ha tenido la desgracia de sufrir dos graves lesiones, estuvo en la Copa de África Pero llegamos a la conclusión de que estábamos en un cambio de ciclo, y cuando uno emprende una renovación, esa renovación tiene que ser a fondo. Ha sucedido lo mismo con el entrenador. Se lo dijimos a Rijkaard: ojalá salga todo bien, queremos que salga bien y estás capacitado para conseguirlo, pero si no hay resultados será difícil continuar. No hubo resultados y, lamentablemente, uno de los mejores entrenadores de la historia del Barça no continuará.

--¿Le ha resultado difícil tomar estas decisiones?
--Sí, ha sido duro. Y doloroso. Como club, como presidente y como amigo en algunos casos. Pero había que tomarlas. Dimos oportunidades. Somos un club que, por la imagen que tiene, debe ser agradecido y mostrar un punto de sensibilidad. Hace un año, al perder aquella Liga en la última jornada, y tras escuchar a los miembros del vestuario que considerábamos más determinantes, diciéndonos que volverían a ser los mismos que al principio, entendimos que podíamos darles otra oportunidad. Se la merecían. Se la habían ganado. Y, por coherencia, pensamos que las decisiones sobre ellos debían tomarse a final de temporada.

--Demasiado tarde.
--Ahora se ha visto que sí. Pero, al mismo tiempo, nunca se sabrá qué habría pasado de haber sido drásticos a media campaña. Me vienen a la cabeza ejemplos como el Zaragoza o el Valencia, a pesar de ganar la Copa del Rey, donde los cambios han servido para ir a peor. Si llegamos a ganar la Champions no estaríamos así. Y nos fue de un pelo. Un gol. Yo habría defendido la continuidad de Rijkaard y no habríamos vivido esta situación de convulsión institucional. No se habría activado una moción de censura, estoy convencido.




 

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