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Martes, 8 de Julio de 2008 a las 10:30
• El exvicepresidente se aferra a la promesa de no hacer oposición ni juzgar la votación
La candidatura de Rosell renuncia a fustigar a la junta


JOAN DOMÈNECH

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No hay elecciones, no hay reacciones. La candidatura de Sandro Rosell, preparada para ofrecer al Barça un nuevo presidente si hubiera prosperado el voto de censura, aplaza ese lanzamiento hasta que, efectivamente, se convoquen las elecciones. En teoría, en el 2010. Siempre que no se produzca un nuevo cataclismo en un Barça convulso y fracturado. Rosell aseguró en su presentación como futuro aspirante a la presidencia que no haría una labor de oposición que le diera réditos en el futuro, y ayer guardó silencio. Y lo guardará, según fuentes de su grupo.
El exvicepresidente renuncia incluso a efectuar una valoración de la "dulce derrota" de Laporta, como así la calificó el máximo responsable del Barça. Aunque las expectativas de ver activado un proceso electoral no se han cumplido, la erosión que ha sufrido el presidente y su junta gracias a la labor de Oriol Giralt se considera positiva para sus intereses. Insuficiente a efectos prácticos, sin embargo.

RESPETAR LOS ESTATUTOS
La hinchada ha opinado, y ha opinado que no está al lado de Laporta. "La junta tiene ahora el difícil reto, el dificilísimo reto de generar confianza en los socios, que ya han demostrado que no confían en sus actuales dirigentes", dijo ayer Jordi Moix, que por la noche acudió al programa Àgora de Canal 33. El exdirectivo y exmiembro de L'Elefant Blau criticó que Laporta "se apropiara" de la abstención como un respaldo a su labor, y le conminó a respetar "escrupulosamente los estatutos como hace ahora para continuar en el cargo".
El silencio de Rosell contrastó con el ruido que aún hacía ayer Oriol Giralt. Ganador en la derrota, al no conseguir su propósito de forzar el cese de Laporta y la convocatoria de unas elecciones, el impulsor de la moción pregonaba su satisfacción. Según dijo, su pretensión se limitaba a facilitar a los socios el instrumento para que expresaran su opinión sobre la gestión del presidente. Tras negar que se haya producido una fractura social --"ya existía desde la pitada en el último partido con el Mallorca"--, mantuvo el tono conciliador que expresó la madrugada del domingo. Reclamó a la hinchada, la misma que protestó en la última Liga, que guarde el pañuelo.

COSAS QUE UNEN
Giralt cree injustificadas más muestras de repulsa hacia el palco. "La gente dijo sí a la censura, pero no para que prosperara. Ahora la junta y el equipo deben tener el apoyo de todos los socios", afirmó en Els matins de TV-3. El abogado insistió en su independencia --"el grupo de Rosell no me llamará para las elecciones porque no me conoce. No soy de su confianza, ni de su grupo ni de otro grupo", aseguró-- y también tendió la mano a Laporta. "Hay muchas más cosas que nos unen de las que nos separan", comentó. Pero Giralt no se retirará como Rosell. Estará encima de la sentencia que decidirá si la junta debe avalar el 15% del presupuesto.


 
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