Viernes, 4 de Julio de 2008 a las 10:00
• Laporta y Giralt cruzan reproches para atraerse a los 118.528 socios del club que podrán votar La moción del Barça se calienta
JOAN DOMÈNECH
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La moción de censura avanza hacia el terreno de la crispación a medida que se acerca la votación del domingo en el Camp Nou. Oriol Giralt, el promotor de la iniciativa, y Joan Laporta, el presidente del Barça, se lanzaron ayer duros reproches a propósito de la participación o no de Sandro Rosell, candidato a la presidencia si hubiera elecciones, como promotor encubierto de la moción.
A la insinuación lanzada por Laporta el día anterior, replicó Giralt ayer calificando de "mentiroso" al dirigente. Aunque el presidente azulgrana insistió en que no quería entrar en una espiral de descalificaciones, acusó al socio opositor de mantener una constante política de erosión en los últimos cinco años. Fuentes cercanas a Rosell explicaron que el exvicepresidente no respondería. Ya lo había hecho al anunciar que se presentaría a las elecciones, cuando dijo que no conocía a Giralt.
MÁXIMA PARTICIPACIÓN
El incierto desenlace del plebiscito que arrojan las encuestas que manejan el club y la oposición abonan el endurecimiento del proceso. Las dos partes pretenden cambiar la tendencia de voto a su favor. Laporta insistió en su llamamiento a una participación masiva para que el resultado sea contundente y "no deje lugar a dudas", convencido de que la máxima movilización social le favorecerá. Un total de 118.528 socios están convocados a las urnas.
A las presentaciones de los fichajes de esta semana (Daniel Alves y Gerard Piqué) y al avance del ejercicio económico que hará hoy el vicepresidente Ferran Soriano (superávit de unos 15 millones de euros y un presupuesto cercano a los 400 millones), Giralt replicó ayer acusando de "mentiroso" a Laporta. "Miente cuando dice que la junta gestora el órgano de gobierno del club este verano si hubiera elecciones no puede firmar traspasos y que Rosell está detrás mío. Laporta ha hecho de la mentira una bandera", aseguró.
EL CASO KLUIVERT
Giralt afirmó que una gestora puede decidir fichajes y bajas. Laporta apeló a los estatutos y recordó que en el 2006 no se pudo firmar el contrato con Nike durante el periodo electoral. Un caso parecido al que vivió al acceder a la presidencia en el 2003, cuando se encontró el contrato de Patrick Kluivert encima de la mesa. Ni la gestora que presidía Joan Trayter ni el director general de entonces, Javier Pérez Farguell, pudieron ejecutar una cláusula por la que el delantero debía recibir una prima económica antes de una determinada fecha o, a cambio, su cláusula de rescisión se reducía. La continuidad del jugador y la renegociación de su contrato no se culminó hasta finales de junio con la nueva directiva.
Giralt se quejó de "gravísimas acusaciones" y criticó que el presidente hable de "una trama para erosionarle y derribarle". Laporta incidió en ese punto ayer, después de las declaraciones del socio opositor. "Las personas que impulsan la moción y nos quisieron inhabilitar en el 2006 son las que llevan cinco años poniendo palos en las ruedas", comentó el máximo responsable azulgrana, aludiendo a Giralt.
Laporta opina que la iniciativa persigue el mismo objetivo: expulsarle de la presidencia. "No hay razones que justifiquen el final anticipado del mandato cuando ya está limitado. Muchos socios entienden que creará inestabilidad", comentó, esperanzado en recibir un voto de confianza para "poder gobernar con tranquilidad" los dos próximos años.
Giralt, en cambio, entiende que sí existen esas razones. Una de ellas es que Laporta "se ha cargado al mejor equipo del mundo". La consecuencia de dos temporadas sin títulos ha sido la elaboración de un nuevo proyecto cuya inversión supera ya los 70 millones de euros. Una prueba de la mala gestión que avala el proceso que ha activado. "Esta moción aportará paz social y la junta me lo agradecerá. Si la supera, la deberemos apoyar. No tendría sentido mostrar pañoladas en septiembre", dijo.