Lunes, 30 de Junio de 2008 a las 10:08
La Eurocopa
Javier Lunaro
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La imagen de las Ramblas de Barcelona bañada en cientos de banderas españolas es simplemente impagable. Algo inédito en una Catalunya que jamás ha tenido cultura de selección y sí cultura de 'selecció' (catalana). Gusta que las estrellas de la 'roja' sean Puyol, Cesc, Xavi e Iniesta... entre otros. Y por no hablar del 'share' del 70% que hacen los partidos de España en la Eurocopa precisamente en Catalunya. Ya va siendo hora de que el equipo español por fin enganche. Cuando en el resto del mundo se eleva la bandera del equipo nacional, aquí es como si diera vergüenza.
Más cosas. Alguien dice que esto es el opio del pueblo. Pues sí, estoy de acuerdo, pero bendito opio. Este país merece alegrías. Luego a partir del lunes tocará pagar la hipoteca, llenar el depósito del coche a precio de oro, cobrar una miseria por trabajar, etc. Igual yo he sido muy borrego celebrándolo, pero estoy contento. España ha logrado algo que no conseguía desde hace 44 años y no está mal llevarse una alegría de vez en cuando. Más que nada porque el fútbol español merece de una puñetera vez que haya cultura de selección, para que nadie se avergüence ni de su equipo ni del lugar de donde es. Luego serán los futbolistas los que se llenen los bolsillos y el resto del pueblo el que padezca la crisis, pero prefiero que me narcoticen con un chute de fútbol... aunque la dosis sólo me dure 24 horas.
Por último, no estaría mal que se recordara que el éxito de la selección también ha sido del Barça. Bueno, del fútbol catalán en general. De 23 jugadores que tiene la selección española, 7 de ellos o bien son catalanes de nacimiento o están vinculados desde hace años al fútbol catalán. Ver que las estrellas de la selección, al margen de Casillas, son Puyol, Cesc, Xavi o Iniesta hace que el culé también se pueda sentir identificado. Y es que, por fin, este no es un equipo sectario de unos pocos sino un grupo humano donde todos nos podemos sentir representados. Quizá es bueno que ahora se diga que con Raúl y Guti ese grupo humano no se habría conseguido. ¿Quién se acuerda ahora de ellos?