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  28 de Agosto de 2008     Edición de las 21:53 h.  


 
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Viernes, 20 de Junio de 2008 a las 18:00
EL ACLARADO
¿Dónde mejor que en casa?... ¿Verdad que sí, Juanqui?


José Carlos Sorribes
 La 'Bomba' vuelve a casa
 Foto: Jordi Cotrina

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Muchas voces se han alzado sorprendidas por el regreso al Barça de Juan Carlos Navarro después de una sola temporada en la NBA. No han faltado incluso los que aún tienen demasiado idealizada esa competición y han hablado de fracaso por esta vuelta tan rápida. Me parece una opinión un tanto apresurada y visceral. Y hay que puntualizar algunas cuestiones. Por ejemplo, Navarro no es el primer jugador que protagoniza un viaje en esas dos direcciones tan fulgurante. Hace más de una década, Sasha Danilovic estuvo solo dos temporadas en la NBA repartidas en Miami y Dallas, con mejor promedio de puntos que el de Sant Feliu de Llobregat (12,8 por 10,9), y volvió a su Virtus de Bolonia donde era mucho más feliz y donde podía obtener muchos más éxitos. Porque no nos engañemos, y aunque ni el propio protagonista lo manifieste abiertamente, Navarro no ha disfrutado en la NBA, y sí se marchó fue tanto por su ambición de probarse en la mejor Liga del mundo como por su intención de alejarse un tiempo del Palau por motivos que explicaré un poco más tarde. No ha sido feliz en una Liga en la que hay muchos equipos, y uno de ellos son los Memphis Grizzlies, que a poco o nada pueden aspirar. Son puras comparsas. Y se le hace difícil vivir así a un deportista acostumbrado toda su carrera a pelear por retos y por títulos como Juanqui, lo que es más habitual en Europa. Y quien hable de fracaso que repase las cifras: un rookie especialista en la línea de tres con 10,9 puntos de media tiene un sitio asegurado en la NBA.

Lo que quizá no tenga es un contrato como el que acaba de rubricar con el Barça. Y Navarro, no lo olvidemos, es un profesional. Las cifras son mareantes. Sean o no netos esos dos millones, o más, de euros (no de dólares como se paga en la NBA), por cada una de sus cinco temporadas, Navarro ha reabierto la puerta del Palau en el momento oportuno. A sus ganas de volver se une el hecho de que la directiva tiene poco más de dos semanas para lavar su imagen ante la moción de censura del 6 de julio después de dos años de dejadez y autocomplacencia. Qué mejor para contrarrestar las justificadas críticas sobre su desinterés por el básquet que recuperar al hijo pródigo. Se le da un contrato de primerísima estrella europea y se le condona la deuda por su salida anticipada a la NBA. Un braguetazo, sin duda, merecido pero una tajada de época, porque Navarro no es mejor jugador ahora que hace un año.

Y si entonces se marchó del club, como decíamos antes, fue por ambición deportiva, pero también para perder de vista a un entrenador con el que no tenía ninguna química: Dusko Ivanovic. Juanqui, como cualquier otro deportista, necesita un entorno en el que se sienta a gusto y no lo tenía entonces en el Palau con un sargento de hierro como técnico, con el que encima no se ganaban títulos, ni lo tuvo el año pasado en Memphis. Por eso vuelve ahora a Barcelona, donde piensa que ha regresado la calma con un entrenador como Xavi Pascual y un secretario técnico como Joan Creus y donde cree que hay una apuesta decidida del club por el nuevo proyecto. Lo sabe mejor que nadie después de firmar su contrato.


 

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