Viernes, 20 de Junio de 2008 a las 10:58
Y EL JUGADOR TAN PANCHO Ronaldinho ni se inmuta por el descarte anunciado por Guardiola y dice que quiere ir a los JJOO
MARCOS LÓPEZ
PUBLICIDAD
Tras varios meses de misterio, Ronaldinho reapareció. Tan tranquilo como siempre. Ajeno a la incógnita que se ha generado en torno a su futuro después de que Pep Guardiola, el nuevo técnico del Barça, confirmara lo que ya sabía todo el mundo. Que no entra en sus planes, que si depende de él no seguirá en el Camp Nou. Reapareció la estrella, pero no en un campo de fútbol. Sí estaba cerca de la hierba ya que asistió como espectador al horrible empate entre Brasil y Argentina (0-0), correspondiente a la fase de clasificación para el Mundial 2010. Fue a la grada, se dejó ver y hasta habló, anunciando que desea participar en los Juegos Olímpicos de Pekín.
Ni se inmutó cuando le recordaron que Guardiola no lo quiere en la plantilla. "Tengo contrato hasta el 2010", comenzó diciendo la estrella a SportTV, una cadena de televisión brasileña, en lo que eran sus primeras declaraciones públicas en el último medio año. Se marchó del Camp Nou furtivamente, hubo incluso algunos días en que el club no tenía ni siquiera noticias de él, y ayer, con motivo del gran clásico suramericano, Ronaldinho compareció. No era el único rostro azulgrana que acudió al estadio Mineiro. También estaban Txiki Begiristain, el secretario técnico azulgrana, la persona que le abre la puerta de salida del Camp Nou, Sandro Rosell, el vicepresidente deportivo, el directivo que le fichó en el 2003, y hasta José Mourinho, el nuevo entrenador del Inter.
"MOMENTO DE TRANQUILIDAD"
Amparado en que le quedan aún dos años de contrato, Ronaldinho no se inquieta. Ni por la monstruosa caída que ha tenido en su rendimiento desde la final de París ni porque el Barça le esté preparando el finiquito. Y, curiosamente, no halla en la puerta del Camp Nou una larga cola de pretendientes. Por ahora, solo el Manchester City, el club pobre de la ciudad inglesa, ha ofrecido 30 millones de euros por el brasileño, a quien llenaría de dinero con un salario anual de 12 millones. Él, en cambio, espera que Luiz Felipe Scolari, el nuevo técnico del Chelsea, se acuerde de los años que compartieron juntos y se lo lleve a Londres junto a su gran amigo Deco. O que el Milan saque algo de dinero para ficharlo.
"En este momento hay que tener tranquilidad", dijo Ronaldinho, seguro de poder elegir su destino. "De aquí hasta el 19 de julio pasarán muchas cosas", añadió eligiendo una fecha que no tiene nada que ver con la pretemporada azulgrana. El Barça de Guardiola se pone en marcha el 14 de julio y el 21 inicia una estadía en Escocia. O sea, el 19 no hay nada previsto en el Camp Nou.
RESPUESTAS EVASIVAS
A cada pregunta que le hacían sobre su futuro, Ronaldinho respondía con evasivas, esquivando dar detalles. "¿Qué camiseta llevarás la próxima temporada?", le inquirieron. "Hay que estar tranquilo", replicó él. "Guardiola ha dicho que no cuenta con usted, ¿jugará en Italia o en Inglaterra?", insistieron los periodistas brasileños.
"Uno ya sabe cómo funcionan estas cosas. Estoy recuperado de la lesión y quiero volver a la selección cuanto antes. Es duro quedarse fuera", añadió obsesionado con Brasil.
¿Del Barça? Solo que tiene contrato y poco más. Tan obsesionado anda con la
seleçao que el gran objetivo que se ha trazado es regresar en la cita olímpica. "Tengo la certeza de que estaré en Pekín", comentó Ronaldinho con rotundidad. De lo que no hay certeza aún es de dónde jugará la próxima temporada.