Lunes, 16 de Junio de 2008 a las 12:53
DE ASCENSO EN ASCENSO Guardiola deja al filial en Segunda B antes de iniciar mañana su etapa como técnico del Barça
MARCOS LÓPEZ
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LOS JUGADORES DEL B FESTEJANDO EL ASCENSO Foto: Jordi Cotrina
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Antes de que acabara el partido, Pep Guardiola se fundió en un emocionante abrazo con Tito Vilanova, su ayudante. Después, con la fiesta del ascenso a Segunda B desparramándose por la pradera del Miniestadi, caminó al encuentro de Álex Montserrate, su colega del Barbastro, lo saludó, atendió brevemente a la prensa y se coló en el vestuario. Todo muy
rijkaardiano. Muy de Frank Rijkaard. Cumplido el objetivo de ascender al Barça B --lo ha hecho campeón de Tercera y no ha perdido ni un partido del
play-off--, Guardiola se perdió. Desapareció del escenario. Esa fiesta pertenecía, según explicó luego, a "los jugadores".
Desapareció, pero por poco tiempo ya que mañana se le espera en el primer equipo. Y así, en un salto meteórico, Guardiola regresa al Camp Nou para asumir "un reto mayúsculo", como confesó él mismo. Lo es. Le toca reconstruir un equipo que se ha autodestruido tras tocar la cima en París en el 2006, aunque ahora suene lejanísimo. Como si fuera de la prehistoria y solo han pasado dos años. Guardiola tiene, además, que trabajar en un ambiente crispado, con el futuro de la directiva que ha apostado por él, pendiente de una moción de censura a la que se someterá el próximo 6 de julio.
IMPONER LAS IDEAS
Ayer, sin ir más lejos, en el Mini quedaron retratados los efectos de esa división. Por un lado, los gritos de los
Boixos Nois. "¡Barça sí, Laporta no! ¡Sandro, Sandro!", chillaban en referencia al exvicepresidente y futuro candidato Sandro Rosell. Gritos inmediatamente acallados por la mayoría del público. "Ya hablaremos el martes del primer equipo. Hoy toca disfrutar y disfrutar", dijo Guardiola, tomándose unas horas de asueto. "A partir del martes comenzaremos a caminar con las ideas que tengo. Hay que intentar hacerlo. Sí o sí", añadió, convencido de que nadie alterará su hoja de ruta. Si le valió para salir del Mini con un ascenso, ¿por qué no en el Camp Nou? Cambia todo (el escenario, la presión, las exigencias, la tensión), pero él no tiene dudas.
LAPORTA, "ILUSIONADO"
Joan Laporta, el presidente que ha depositado su última carta en Guardiola, tampoco duda. "Quiero que la moción no lleve a enfrentamientos entre barcelonistas", dijo ayer en Olot en un encuentro con las peñas antes de tomar asiento en el palco del Mini para disfrutar de una de las escasas tardes de felicidad que ha tenido. "Para dirigir al Barça se debe tener carácter. Soy humano, también cometo errores, pero soy así, directo y siempre voy de cara. Si ponemos en la balanza lo que se ha hecho y los motivos de la censura creo que es desproporcionado. Estoy ilusionado con el proyecto de Guardiola", añadió el dirigente. Luego, bajó al vestuario, felicitó al técnico y a los jugadores y salió bañado en cava. Como hace justamente cinco años. También en el Mini. Aquel 15 de junio del 2003 recibió cava porque había sido el presidente más votado de la historia del club. Ahora, pendiente de las urnas, se pone mañana en manos de Guardiola.