Lunes, 9 de Junio de 2008 a las 12:05
• "Gracias a estos chicos estoy haciendo un máster acelerado", admite el entrenador del Barça B tras ganar en Barbastro (0-2) Guardiola reparte piropos
EMILIO PÉREZ DE ROZAS
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El cura estaba en el palco. La banda no paraba de tocar pese a que el
Titanic de Barbastro se hundía poco a poco. El sol lucía sobre el chalet que abriga a los jugadores en sus vestuarios. Diez chicas se pasaron el partido haciéndole fotos al Guardiola más
cool del año. En el descanso, cómo no, se sorteó un jamón. Y el público despidió festivamente al Barça B. Esto es Barbastro, un lugar hermoso donde el filial azulgrana dio el paso definitivo para escalar hasta un lugar de honor en el fútbol español que no es, desde luego, la Segunda B.
Todo parece indicar que Guardiola pasará el testigo a Luis Enrique en inmejorables condiciones. Pese a todo, pese al 0-2 de ayer en Barbastro, un equipo lindo, organizado, técnico, tocador y con chispa, Guardiola pidió calma y un deseo:
"Quiero un Mini repleto de entusiastas culés, de gentes que amen el fútbol y aúpen a sus jóvenes hacia la meta que nos habíamos propuesto: subir, sí o sí".
El filial del Barça venía de la batalla de Canarias, de aquel partido peleado con el Castillo, y se encontró al Barbastro, casi un calco del Barça tocador que inspira el cruyffismo. Ni una patada, ni un pelotazo. El encuentro empezó con un
casi gol de Figueroa y terminó con otro
cantado de Linares.
Mucha prudencia
El partido se arregló cuando Bel metió en su propia puerta un centro de Dimas tras tijera filigranera de Pedro, que ya no es Pedrito. Y se acabó --casi como la eliminatoria-- cuando Espasadín metió una falta directa desde la medular que, como sucede incluso en Old Trafford, el balón se paseó entre defensas y delanteros sin que nadie lo tocase, para acabar durmiendo en las redes locales. Y ahí despertó el mejor Barça B, el del 6-0 ante el Castillo.
Y ahí apareció, también, el Guardiola más prudente, el técnico que pide
"diez días, solo diez días", para cambiar el chip y pensar a lo grande.
"Perdón, a lo grande ya pienso. Estos chicos son grandiosos. Me han concedido un máster de entrenador acelerado. Son humildes, de ahí su éxito; son trabajadores, de ahí su triunfo; son jóvenes, de ahí sus errores. Pero si yo fuera técnico de un equipo de Primera, apostaría por ellos a ciegas". Pero antes de apostar por ellos, mejor darles dos días de descanso.
"Los necesitamos, estamos hartos de vernos y, antes de afrontar el último reto, tenemos que desconectar un poco, dormir, descansar, ver a los nuestros, para recuperar fuerzas y, sobre todo, regresar a entrenar, el miércoles, con la cabeza libre, limpia. Nos queda lo peor". Y lo mejor.
Guardiola, que sabe de vídeos, de datos, de estadísticas, recordó ayer, en el chalecito caluroso, soleado, de Barbastro, que este equipo ha marcado 102 goles en 40 partidos.
"Si marcan en el arranque del Mini, nos pueden complicar las cosas. Y no lo digo por topicazo. Este equipo juega muy bien y tiene jugadores capaces de morir en el campo"
Pep quiere preparar el partido de vuelta (el domingo en el Mini, 18.00 h) solo con la mente.
"Llevamos meses machacándonos, así que no hay nada que hacer ni física ni técnica ni tácticamente, solo tenemos que quitarnos de la cabeza que esto está hecho. ¡No está hecho!" El futuro técnico del Camp Nou aseguró que,
"si fuera otro equipo", diría que ya son equipo de Segunda B.
"Con este Barbastro me niego a cantar victoria".
Nos vemos en el Mini. Todos.