Viernes, 6 de Junio de 2008 a las 12:30
EN MANOS DE GUARDIOLA Laporta firmó el contrato de Guardiola ayer, el mismo día en que supo que deberá someterse a referendo
MARCOS LÓPEZ
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Laporta y Guardiola durante la firma del contrato. Foto: fcbarcelona.cat
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El mismo día en que Joan Laporta supo que deberá someterse a la moción de censura, tras haberse validado más de las 5.882 firmas necesarias, posó con Pep Guardiola, el técnico del nuevo proyecto deportivo, para rubricar otra firma: un contrato por dos años. Apenas unas horas antes de que Oriol Giralt anunciara orgulloso que lleva a Laporta a una moción, como hizo él con Josep Lluís Núñez hace justamente una década, Guardiola entraba en las oficinas del Camp Nou, junto a Tito Vilanova, su ayudante en el filial, que lo será también en el primer equipo, y Josep Maria Orobitg, su agente.
En el mismo día se dieron dos imágenes que retratan la convulsa situación del Barça. Los socios, por un lado, deberán votar la continuidad de Laporta en un referendo --aún no hay fecha para acudir a las urnas, aunque sería la última semana de junio o la primera de julio-- y Guardiola, el rostro del futuro, agarraba feliz la mano del presidente. Y éste se agarra desesperadamente a él para iniciar un nuevo proyecto. Si supera la moción. Ese encuentro se produjo en la intimidad del despacho del presidente, recién regresado de Estados Unidos de un viaje profesional. Y con pocos testigos. Vilanova, que también firmó por dos años como Guardiola, Orobitg, Laporta y los medios oficiales del club, los únicos que tuvieron acceso a esa cita.
PENDIENTE DEL BARBASTRO
Ese acto, inicialmente privado, se transformó luego en público porque el Barcelona facilitó tanto fotos como imágenes de televisión. Desde que se despidió a Rijkaard, horas después de la humillación en el Bernabéu hace ya casi un mes, y se eligió a Guardiola como sucesor, era la primera vez que presidente y nuevo entrenador se veían. Y querían, sobre todo, que los vieran juntos. Después de la primera foto, y a la espera de la presentación oficial fijada para el lunes 16, Laporta no habló. Guardiola, sí. Pero tampoco demasiado. Tan solo unas palabras de cortesía. "Solo hemos oficializado lo que ya se había hablado con el presidente. ¿Moción de censura? Solo pienso en el Barbastro, no tengo nada más que decir", explicó el nuevo técnico azulgrana, quien únicamente mira a la cita del domingo correspondiente al encuentro de ida del
play-off de ascenso a Segunda B. "Ahora no quiero distraerme. Hemos llegado muy lejos, hemos llegado a la final. No queremos despistarnos", fue la justificación que dio Guardiola, quien después emplazó a los periodistas "dentro de 10 o 12 días para responder a todo".
AL SERVICIO DEL CLUB
Con 37 años, y tras una triunfal temporada en el filial, al que ha llevado al título en Tercera División, aunque le falta culminarlo con el ascenso a Segunda B, Guardiola puso ayer su firma en un documento que le convierte en técnico del primer equipo. Justo ahora cuando se debate el futuro de Laporta, el presidente que ha confiado en él. En caso de que prosperara la moción de censura, se abriría un proceso electoral, no antes según las previsiones del club de septiembre, por lo que el nuevo técnico iniciaría la temporada. Pero en caso de que hubiera una nueva junta, Guardiola pondría su cargo a disposición del club.
"CÁCERES, COMO UN NIÑO"
Laporta, que mantiene silencio desde la "declaración institucional" que realizó tras la apertura del proceso de la moción, no piensa en esa hipótesis. Él planifica el nuevo Barça como si pudiera acabar en el 2010 su mandato, aunque antes deberá someterse a la opinión de los socios. Laporta se hizo la primera foto con Guardiola, hoy charlará con Martín Cáceres, el central uruguayo que se ha convertido en el tercer fichaje del club ("está como un niño", dijo Ricard Pruna, el médico que lo sometió ayer a una revisión) y se vuelca en el fichaje de Dani Alves, un lateral que tiene precio de goleador. Y aún falta el
nueve. Y, quizá, un extremo zurdo.