Lunes, 2 de Junio de 2008 a las 14:35
EL ACLARADO En busca del milagro
José Carlos Sorribes
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Ni el más pesimista de los aficionados del Barça podía imaginar que su equipo iba a viajar a Vitoria con un 0-2 en la final de la Liga ACB, es decir con tres match-ball en contra y el gravísimo inconveniente de que los dos primeros (martes y viernes) serán en la pista del Tau. El equipo de
Xavi Pascual está, literalmente, contra las cuerdas, y a la espera de que su rival le propine el tiro de gracia, salvo que se produzca un milagro, que ya sería llegar vivos al desempate del domingo en el Palau Blaugrana. ¿Cómo se ha llegado a esta situación? ¿Cómo es posible que el Barça se haya derrumbado cuando atravesaba el mejor momento de la temporada? Hay variadas explicaciones, en uno y otro bando. La primera, y fundamental, es que el Barça no ha actuado conforme a lo que apuntaba su resurrección ante el Iurbentia Bilbao y el DKV Joventut, y el Tau sí que ha hecho lo que se esperaba de su potencial. Ni más ni menos. Tampoco es que los hombres de
Neven Spahina hayan deslumbrado; sencillamente han golpeado donde más le duele a su rival.
Vayamos con el Barça, que ha vuelto a dar esa versión borrosa y difusa que tantas veces le ha acompañado esta temporada. No es, por lo tanto, un equipo de fiar. Ni el objetivo de haberse clasificado para la Euroliga explicaría esa bajada de pistón de los azulgranas. Donde parecía que podía ser superior a su rival, bajo los aros, es precisamente donde ha mostrado más limitaciones. El Barça necesitaba de un rendimiento notable de
Ilyasova, Marconato, Kasun y Vázquez (
Trias está en los últimos tiempos fuera de foco) para acompañar a sus hombres exteriores, también poco acertados. Y exceptuando a
Ilyasova al resto ni se les ha visto, lo que ha aprovechado muy bien el Tau para dominar en la pintura, pese a que no anda muy sobrado bajo los tableros, aunque
Thiago Splitter se encarga él solo de cubrir esas limitaciones. Principalmente, se esperaba mucho más de
Vázquez y de
Kasun.
Donde sí se preveían problemas es en la defensa del vigoroso
Pete Mickeal, un alero alto que no encuentra réplica en la plantilla del Barça, repleta de escoltas en inferioridad física que sufren ante un jugador que no rehúye las proximidades del aro. Ahí está pasándolas canutas
Alex Acker, lo que le ha dejado fuera además en la otra parte del campo, es decir en ataque, después de sus brillantes partidos en las eliminatorias anteriores. Si contra la Penya sumó 20 puntos en cada partido, hizo 6 y 2 puntos en los pulsos del Palau ante los vascos. Una miseria.
El Barça necesita, por lo tanto, recuperar las virtudes que manifestó ante el Iurbentia y la Penya, aunque el Tau es un rival muy diferente y no ha cubierto ya sus objetivos como sí habían hecho los dos anteriores oponentes de los azulgranas. Al equipo de
Xavi Pascual solo le queda salir a jugar a pecho descubierto, asumiendo todos los riesgos posibles, y esperar a que su rival le entre el vértigo de tener el éxito tan cerca. O que recuerde que el Barça también puede hacerle daño, como ya demostró con su victoria por 77-81 en el Buesa Arena en la temporada regular, hace menos de dos meses.