Viernes, 30 de Mayo de 2008 a las 13:07
Las 9.473 firmas que presentó Giralt contra la junta de Laporta obligarán a convocar un referendo
ROGER PASCUAL / JOAN DOMÈNECH
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Oriol Giralt muestra una de las 12 cajas con firmas, ayer frente a la Oficina de Atención al Barcelonista, junto al Camp Nou Foto: Jordi Cotrina
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Joan Laporta y su directiva parecen condenados a someterse al juicio de los socios después de que Oriol Giralt hiciera ayer entrega de 9.473 firmas, 3.591 más de las necesarias para forzar el referendo. A las 19.30 horas --cuatro horas y media antes de que se cumpliera el plazo-- el promotor de la moción de censura entregó 12 cajas con las papeletas en la Oficina d'Atenció al Barcelonista. No parece que haya nada ni nadie que pueda parar la moción de censura.
Pero la junta, que hasta ahora ha adoptado una posición pasiva, empezará a moverse para defender la labor que ha realizado durante los cinco años de mandato. Después de la comparecencia de Joan Laporta a final de Liga, y las de Marc Ingla y Txiki Begiristain, ningún directivo ha contrarrestado las críticas de la oposición con un mensaje reivindicativo que atenuara la decepción general tras dos años sin títulos.
Solo ha hablado Giralt. Y ayer también lo hizo para expresar su satisfacción. "Los primeros sorprendidos hemos sido nosotros", reconoció. "Es un número excepcional, sobre todo teniendo en cuenta la precariedad de nuestros medios y que estamos a final de temporada, sin partidos en el campo". El abogado barcelonés, que ha reunido en dos semanas 3.459 apoyos más que los 6.014 que Laporta presentó en la moción contra Josep Lluís Núñez, apuntó que la cifra habría sido superior si hubieran llegado a tiempo unas 700 rúbricas procedentes de socios de Francia y Dinamarca.
CONFIANZA ABSOLUTA
Giralt, que llegó acompañado por Christian Castellví (la otra cara visible de la propuesta), fue recibido por Anna Xicoy, directora general del club, Josep María Fontclara, del área social, y Oriol Ràfols, del área jurídica. Tras su comparecencia ante los medios, se procedió, en presencia de dos notarios, al recuento para certificar el número de papeleta antes de que se constituya la mesa encargada de confirmar su validez.
"Es absolutamente imposible que las tumben", dijo antes de aventurar que detectaba cierto nerviosismo en la directiva azulgrana. "La junta está mucho más que preocupada porque ve que el voto va a prosperar. Lo complicado era recoger las firmas, no vemos complicado que prospere". Tal era su confianza que ayer incluso llegó a aseverar que le daba igual cuál fuera la fecha elegida para el referendo. "Que sea el 3 de julio u otro día; la movilización será tan grande que me resulta indiferente".
Hasta entonces, la directiva tiene tiempo para reaccionar. Y los aspirantes a la presidencia tienen tiempo para tomar posiciones. Uno de ellos será Sandro Rosell, que ha guardado silencio para que no se le vinculara a la moción de censura. El exvicepresidente podría anunciar que está preparado para presentar su candidatura. El efecto de ese mensaje podría resultar decisivo en el resultado del referendo.
Giralt siempre ha negado su pretensión de ser presidente y su pertenencia a ningún grupo opositor cuando se dudaba de su independencia económica para impulsar una moción que considera justificada. Si Laporta habló de "embaucadores", Giralt aludió a "los palmeros" que critican su iniciativa "por el miedo a perder palco, canapés y entradas".
ATAQUE A SALA MARTÍN
Esos
palmeros "quieren un Barça, vergonzoso, humillado", dijo Giralt, que aún fue más duro con Xavier Sala Martín por unas declaraciones en las que advertía que muchas de esas firmas podrían ser falsas. "La persona que dirige la gestión económica del club, que está haciendo insinuaciones falsas, debe presentar de forma inmediata la dimisión y sino que Laporta lo eche. Su insinuación no le toca a un cargo que representa". Se da la circunstancia que, en caso de que la moción de censura tirara adelante, Sala Martín se convertiría en el presidente de la junta gestora que gobernaría el Barça hasta las elecciones.