Miercoles, 16 de Abril de 2008 a las 10:06
• Tras dos días de fiesta, Zambrotta apareció una hora tarde en La Masia y Thuram ni salió La vieja excusa del avión perdido
JOAN DOMÈNECH
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Perder un avión se ha convertido en uno de los problemas más frecuentes de los futbolistas. Es ya un tópico, una excusa para justificar un retraso difícilmente justificable. ¿Qué equipo no tiene un jugador que se ha presentado tarde en el trabajo por culpa de los aviones, de un enlace aéreo, de la cancelación de un vuelo, de una inesperada tormenta? El Barça sufre muy a menudo esta adversidad, como si los azulgranas estuvieran particularmente gafados. ¿O será que viajan mucho?
Otra vez el dichoso tráfico aéreo impidió a Gianluca Zambrotta y a Lilian Thuram presentarse a la hora del entrenamiento. Estaba fijada para las 11 de la mañana. Tras dos días de fiesta (domingo y lunes) después de empatar en Huelva, llegaron tarde. No era la primera vez en su caso, ni tampoco en el resto de la plantilla del Barça, que sufre los rigores de los retrasos desde tiempos inmemoriales. Se retrasaba Romário, se retrasó Ronaldo en su día, se retrasó Rochemback y se han retrasado Ronaldinho, Márquez y Deco, entre otros, a la vuelta de las vacaciones. Zambrotta apareció en el campo casi una hora después de iniciarse la sesión; Thuram se quedó trabajando en el gimnasio.
Aviso previo
Ambos, eso sí, habían avisado de su demora. El club no ocultó el motivo de la ausencia de los dos defensas, que llegaron juntos de la Juventus hace dos años y, mira por donde, se irán juntos el próximo verano. Dentro de unos meses se separarán. Zambrotta regresará a Italia para fichar por el Milan. Thuram, de 36 años, decidirá si se retira o sigue en danza.
En el Barça ya no se reciben con aplausos en los entrenamientos a los jugadores que llegan tarde. Antes era sinónimo del pago de una multa que iba a parar a un fondo común para cenas colectivas. De la existencia y/o aplicación del código interno que regule las faltas de disciplina aún no se sabe nada en el vestuario de Rijkaard.
Pero ayer hubo aplausos. Y no para Zambrotta. Se dedicaron a Gabi Milito, que el domingo fue padre por segunda vez.