Lunes, 24 de Marzo de 2008 a las 10:56
LA LUCHA POR LA LIGA El Barça recupera la esperanza gracias a la ilusión de Bojan y a otra derrota del Madrid en casa
DAVID TORRAS
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Pues sí que hay Liga. Otra vez. Después de eliminarle en la Copa, Ronald Koeman quiso compensar al Barça y le echó una mano en el mismísimo Bernabéu. El Madrid vuelve a estar a la vista, a cuatro puntos, y la montaña rusa en la que se ha convertido la Liga devuelve a los culés la ilusión que hace cuatro días parecía perdida. Como si se resistiera a castigarle como hizo hace un año, la Liga parece empeñada en ir dándole al Barça una oportunidad detrás de otra. Si la deja pasar, allá él. Pero no tendría perdón.
Dos horas después de haber librado con más pena que gloria el duelo ante el Valladolid (4-1), con la ilusión de Bojan como uno de los pocos clavos a los que agarrarse y la misma sensación de inseguridad de tantos partidos, Rijkaard y sus chicos debieron sentirse avergonzados --si es que todos tienen vergüenza-- de estar donde están. Con medio esfuerzo más, estarían por delante de un Madrid que en el 2008 camina como alma en pena y con Schuster metido en un laberinto. Lleva cinco derrotas --dos en casa, ante Getafe y Valencia, Laudrup y Koeman--, 15 puntos tirados por la borda, que el Barça ha sido incapaz de aprovechar.
El mensaje de Puyol
Ahora tiene otra oportunidad. A ver si ahí dentro, en el vestuario, ha calado el mensaje que lanzó Puyol el domingo en una entrevista con este diario: "Sería una pena que un equipo como este no ganara más títulos. Hemos hecho cosas mal, pero aún estamos a tiempo", dijo el capitán. Sí, están a tiempo. En la Liga y en la Champions. Y sí, han hecho muchas cosas mal y la cuestión es si todos han aprendido, si todos están dispuestos a seguir el mapa de Puyol. Dos meses de compromiso, dos meses de ir todos a una y, después, que pase lo que tenga que pasar, que se vayan los que tengan que irse.
Quién lo iba a decir antes de empezar la tarde, con el Barça viniendo de otro fracaso, con los culés metidos en el ejercicio de quemarlo todo, con Rijkaard colocándose en la primera línea de culpables y el equipo dispuesto a sentarse en el banquillo de acusados y poner la mejilla para lo que hiciera falta. Quién podía pensar que al Valencia le quedarían ganas y fuerzas de buscarle las cosquillas al Madrid, que se estrelló contra Hildebrand como le ocurrió al Barça en la ida de la Copa.
Un Camp Nou frío
Al final, no hubo juicio en el Camp Nou. Con la peor entrada de la Liga --56.737 espectadores--, con menos socios que de costumbre, la gente pasó de puntillas a la hora de ajustar cuentas. Cuatro pancartas mal contadas --
"No teniu vergonya" y "Rijkaard: ¿A qué juegas? Ronnie con molestias no juega... y Touré ¿qué tal está? Vete ya. Mourinho, vente"-- y silbidos esporádicos en algunas fases del partido. De bronca, nada, como si el estadio se hubiera contagiado de esa resignación que muestra a menudo el equipo y que tantos puntos le ha costado.
Estrellas desaparecidas
Y encima, apareció Bojan. Un soplo de aire fresco en medio de un ambiente viciado, donde se duda de todo, de las lesiones, de los partes médicos, de las estrellas, del técnico, del presidente... Con Bojan no hay dudas. Bojan no engaña. Ni en el campo ni fuera. Lo único que le interesa es jugar. Y marcar. Y a eso se dedica, con mejores números que otros
fantásticos. A nada más. No como algunos de sus compañeros, ídolos que no siempre están a la altura, ni se comportan como lo que son, tal vez, porque han dejado de serlo.
Bojan, que si tuviera molestias se las callaría, marcó ayer dos goles y participó en los otros dos. Tirando del carro mientras otros se bajan. A ver si un día de estos se suben. Ronaldinho, el primero. Y Deco y Márquez, después. Ayer, Rijkaard dio un paso atrás a la hora de juzgar al brasileño, arrepentido quizá de lo que dijo sin decir el sábado y que todo el mundo entendió. De entrenar en condiciones y esas cosas. "No estoy decepcionado con Ronaldinho, estoy con él", declaró ayer. A ver si Ronaldinho vuelve a estar con el Barça. Con molestias o sin molestias. Aunque parece imposible que vuelva a despertar la ilusión. El
subidón ha llegado con Bojan.