Domingo, 16 de Marzo de 2008 a las 10:37
Una vida poco fantástica
DAVID Torras
PUBLICIDAD
En pocos días, el Barça ha dado signos de los dos modos de vida que hay en el vestuario. El lunes, el club, reservó un quirófano para que al día siguiente
Touré se operara de la hernia discal que sufre. Pero el futbolista decidió aplazar la intervención y jugar infiltrado con el argumento de que no podía dejar tirado al equipo en un momento tan crucial.
Touré no ha doblado la espalda cuando tenía más motivos que nadie para hacerlo. La ilusión de meterse en la final de Copa y jugar unos cuartos de la Champions han podido más que el dolor y tal vez incluso que el sentido común.
Touré tiene hambre en un equipo en el que abundan los que ya están hartos de todo. Bueno, de casi todo. Fuera del campo si tienen alicientes. Celebrar, por ejemplo, el cumpleaños, como hizo
Etoo, después de perder contra el Villarreal, junto a una amplia representación de la plantilla.
Alguno, eso sí, llegó con horas de retraso después de haber pasado por otra fiesta. Y no ha sido la última de la semana.
Messi también tuvo su despedida. Ni que se fuera para siempre. Qué lástima que ese
compañerismo no se traslade luego al campo. Mientras
Touré no ha lanzado una sola excusa y nada se ha sabido de sus males hasta que iba camino del quirófano,
Henry se le ha escuchado lamentarse por tener que jugar fuera de sitio, denunciar que la prensa le malinterpreta a él y a sus amigos, y ha acabado poniendo a su hija en primera fila sin que nadie se lo pidiera. Convertir este problema personal en una justificación puede sonar tan sincero como poco elegante, ya que sale muy mal parado en la comparación con la mayoría de los que sufren este tipo desafecciones.
Como
Ronaldinho tras consumarse su baja para Almería y cuyas razones hay que buscarlas más en su conducta que en sus abductores, tras una semana que ha dejado mucho que desear. A los dos días de fiesta que dio
Rijkaard se añadió alguno extra a la hora de entrenarse, en un episodio similar al que se produjo antes del partido contra el Madrid. Hay una diferencia. Entonces
Rijkaard reaccionó dándole la titularidad. Esta vez Ronnie se ha quedado en casa y no precisamente porque le duela la pierna.