Miercoles, 13 de Febrero de 2008 a las 10:17
¿'Mecagoncony' o 'campi qui pugui?'
DAVID TORRAS
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Hubo un tiempo en que en el vestuario del Barça se escuchaban voces proclamando el deseo de hacer historia. De ganar más de una Liga y, sobre todo, más de una Champions, como una manera de perdurar para siempre en la memoria culé por delante de cualquier otro recuerdo. En aquella época, que cada día parece quedar más lejos y que está aquí al lado, se comparaba constantemente al equipo con el
dream team y se especulaba incluso con la posibilidad de que le superara.
Desde hace más de un año, se diría que desde la misma noche de París, ya no queda rastro de todo aquello y, por supuesto, el
dream team se mantiene inalcanzable en su pedestal. Las voces del vestuario se han apagado de la misma manera que la gran estrella que las animaba,
Ronaldinho, y la obsesión por hacer historia ha dado paso a un interminable cuento de la lechera. Si
Ronnie volviera a ser el que era, si
Rijkaard se pusiera serio, si no hubiera tantos lesionados, si a
Henry no le doliera la espalda, si el Madrid pinchara, si ...
No hay que darle más vueltas, el Barça de
Ronaldinho se acaba. Pero antes de ese final, que implicará una profunda renovación, al equipo le queda mucho por hacer y sería bueno que volviera a pelear, en la Liga y en la Champions, por cumplir aquellos deseos. Que borrara la sensación de que más que el
mecagoncony el lema en el Camp Nou es el
campi qui pugui. Cada uno a su bola. Lesiones misteriosas, jugadores que aterrizan con el tiempo justo para ir a entrenar, permisos a diestro y siniestro, escapadas a Qatar sin avisar, salidas nocturnas...Y todo después que el club, a través del presidente, jurara y perjurara que no volvería a caer en la autocomplacencia y que aplicaría con rigor el código de conducta tras admitir que algunos jugadores se habían
"extralimitado".
Hay cosas que no han cambiado. Algunos futbolistas, obligados a salir a la zona mixta después de los partidos y cumplir así una de sus obligaciones, lo hacen... pero no hablan. Se pasean y se van. Y ni comisión de seguimiento, ni código interno, ni multas, ni nada. Si no quieren hablar, que no hablen. Pero, por lo menos, que intenten cumplir lo que prometieron. Aún están a tiempo.