Lunes, 14 de Enero de 2008 a las 12:02
• Las cuatro estrellas, castigadas por las lesiones, solo han coincidido en el debut de Santander El Barça cierra una primera vuelta poco fantástica
MARCOS LÓPEZ
|
|
 |
Etoo se abraza a una aficionada tras marcar su segundo gol ante el Murcia, el sábado en el Camp Nou. Foto: Jordi Cotrina
|
|
|
|
PUBLICIDAD
No existen apenas imágenes de los
cuatro fantásticos juntos. No hay imágenes futbolísticas ni tampoco fuera del campo. Ni tan siquiera han posado esas cuatro estrellas para el propio club. Una prueba, tal vez, de que nunca han conectado de verdad. En verano llegó Henry para reanimar a un trío que llevaba meses haciendo vida aparte porque Ronaldinho siempre ha estado mucho más cerca de Messi que de Etoo.
Completado el primer giro de la Liga, el Barça no ha sido lo fantástico que debería ser. Ha marcado muchos goles (entre Etoo, Henry, Messi y Ronaldinho han logrado el 63% de los tantos del equipo), pero el problema es que las cuatro estrellas no han coincidido apenas juntas, aunque Rijkaard tiene una excelente defensa: Valdés es el portero menos batido del torneo.
En el álbum de cromos, el equipo de Rijkaard era imbatible. Uno que había sido el mejor del mundo (Ronaldinho), otro que está destinado a serlo (Messi), un goleador incontestable (Etoo) y otro ya acreditado con el Arsenal (Henry). Sobre el papel, ningún otro conjunto podía armar un ataque tan competitivo. El problema era cómo encajar a tanta celebridad. Pasada la primera jornada, y debido a la grave lesión de Etoo, ese debate quedó enterrado. Hasta hoy. Y ahora se aplaza tras la marcha del camerunés a África hasta febrero.
UN DÍA Y BASTA
Un día, a finales de agosto, y nunca más se supo de los cuatro juntos. Un día y basta. Si Rijkaard pretendía organizar la estructura ofensiva del Barça en torno a ese
cuadrado, pronto descubrió que debía cambiar de opinión. A la fuerza, claro. No le quedaba otro remedio porque las piezas fantásticas se convirtieron en terrenales. No duraban juntos --apenas 90 minutos-- ni tampoco por separado. Después de Etoo, cayó Messi. Después de Etoo y Messi, cayó Henry. Y entre las caídas de Etoo, Messi y Henry, Ronaldinho estaba, pero no se le veía. Después, ni estaba, ni se le veía.
UNA MALDICIÓN
Los cuatro estaban atrapados por una especie de maldición que les impedía ser quienes realmente eran. A Samuel se le rompió el
músculo del chut; a Leo le traicionó, de nuevo, su velocidad --corre mucho más que sus músculos--; a Henry, su vieja y crónica dolencia en la espalda, además de unas inoportunas migrañas. ¿Y a Ronaldinho? Le han pasado muchas cosas, aunque ninguna grave, todo hay que decirlo. Desde unas molestias musculares hasta una tendinitis en la rodilla izquierda que le ha hecho perderse casi tantos partidos consecutivos (cuatro) como su rotura muscular en la primera temporada (cinco), el percance más serio que ha sufrido desde el 2003. Aún no se sabe cuándo volverá Ronaldinho. Si antes era su sonrisa la que iluminaba al club, ahora tanta desaparición del equipo y esa mirada perdida inquietan. ¿Es un declive momentáneo o definitivo? Mientras se reencuentra con el mejor Henry, Rijkaard asume que lo fantástico será volver a tenerlos algún día juntos. Atrás, en la defensa, el técnico no tiene ni una sola queja (en nueve de los 19 partidos, Valdés ha terminado imbatido), por lo que si los de arriba resuelven, el Barça podrá ser más feliz.