Lunes, 14 de Enero de 2008 a las 12:00
• El delantero simboliza la ilusión de un Barça que mañana se juega la Copa Henry marca la línea
DAVID TORRAS
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Thierry Henry Foto: Jordi Cotrina
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Con la Liga en el mismo sitio, el Barça puede dejar de mirar al Madrid y fijarse en un enemigo venido a menos, pero con el que mañana librará un duro mano a mano. La Copa está en juego y el Sevilla llega al Camp Nou dispuesto a defender el honor del campeón. Pero el Barça va un paso por delante en el objetivo de pasar a cuartos. Gracias al gol de la ida (1-1), gracias a Henry, la figura que en dos partidos ha devuelto una poco de la alegría perdida. Con Etoo en África,
Titi es la gran esperanza azulgrana. Pronto tendrá ayuda. Vuelve Messi. Y, tal vez, algún día de estos se les una Ronaldinho. Tiene un ejemplo a seguir.
Henry sonríe. Una buena señal. Henry disfruta. Henry ya parece ser Henry. Ya era hora. Se le ha pasado el dolor de espalda y ha echado a correr. Y el Barça lo ha notado. Vaya si lo ha notado. Le llevaba esperando desde hace tiempo y, al fin, ha aparecido. Hasta el sábado, a Henry se le valoraba el sacrificio de haber actuado con molestias, de haber forzado su recuperación ante la lesión de Etoo, elogios que se le regalaban más por su actitud que por su juego. Pero su actuación ante el Murcia ha recuperado la imagen perdida del Henry del Arsenal.
Signos de recuperación
Como si se hubiera sacado un peso de encima, como si se sintiera liberado, Henry fue ayer el rey del entrenamiento. Animado, sonriente, se puso a bromear con Ronaldinho, que daba vueltas al campo, corriendo a su lado. En una imagen que refleja la situación de cada uno. Henry reía; Ronaldinho, sudaba. Una imagen que podría ser también una metáfora de lo que se espera de Ronaldinho. Que siga a Henry, que tome ejemplo de alguien que también lo ha pasado mal y se ha esforzado en salir adelante.
Desde que llegó al Camp Nou, Henry ha vivido momentos difíciles. Lo que más le ha hecho sufrir no ha sido el dolor de espalda sino estar separado de su hija, a raíz de su divorcio. En todos estos meses apenas la ha podido ver. Ayer, alguien tan celoso de su intimidad como él, no tuvo reparos en mostrar a Tea, de dos años y medio, y jugar con ella en el entrenamiento, en otro signo de que empieza a sentirse bien.
También el equipo va dando poco a poco síntomas de recuperación, después de haber dejado atrás una primera vuelta llena de irregularidades. Pese a ello, suma un punto más que la temporada pasada. Entonces era líder. Así que la diferencia de un año a otro es el Madrid de Schuster en comparación con el de Capello.
La cuestión es si en esta segunda vuelta los dos seguirán la misma línea y el Barça recuperará el terreno perdido como hizo el Madrid. Queda mucho por decidir. En la Copa, no hay margen de error. Y menos ahora que Henry ha enseñado el camino.