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Fútbol

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Lunes, 17 de Diciembre de 2007 a las 9:23
• El técnico, tras perder en Getafe, sentó a Ronaldinho y modificó su estilo
El giro de Rijkaard


MARCOS LÓPEZ

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En Getafe, la misma ciudad donde el Barça enterró la Copa y empezó a regalar la Liga la pasada temporada, Frank Rijkaard hizo un firme propósito. A mediados de noviembre, y después de caer otra vez en Getafe, el técnico se cansó. "Hasta aquí hemos llegado y no más". Agotada su paciencia, entró en acción. Entonces, sonó a palabras vacías porque nunca se distinguió por hacer grandes revoluciones. A su manera, o sea de forma sigilosa, Rijkaard dio un giro radical a su estilo, sentó a Ronaldinho en el banquillo --tres veces consecutivas fuera de casa-- y el equipo reaccionó: siete partidos, cinco victorias, dos empates, con 17 goles a favor y solo cinco en contra.

LA ESTRELLA
Ni una sola queja pese a ser suplente fuera de casa
Hace un tiempo, Rijkaard hablaba mucho con Ronaldinho. Ahora ya no tanto. No es necesario. Hablaba el técnico antes de enviarlo al banquillo para intentar convencerle de que mejorara. Como las palabras no provocaron una reacción en la estrella, Rijkaard pasó a la acción. En sus cuatro años y medio en el Camp Nou, el holandés nunca había sido tan drástico con el brasileño. "Nunca tomo decisiones sin pensarlo dos veces", ha recordado siempre Rijkaard. "Lo hago por el bien del equipo y por el bien del jugador", aclaró luego, convencido de que si Ronaldinho "sigue trabajando tiene todas las posibilidades para demostrar que es uno de los mejores del mundo".
O sea, Rijkaard exige "trabajo" a la estrella para recuperar su lugar en el equipo titular. Al menos fuera de casa. En el Camp Nou siempre fue titular. Y lo que ha entendido Ronaldinho a la perfección es su nuevo estatus. Ni una queja ha salido de su boca. "Si está bien mental y físicamente, nadie puede parar a Ronaldinho", explicó el técnico, agradecido por el comportamiento que ha tenido éste. "No me ha decepcionado. Ha sido generoso y se ha comportado siempre bien. Es muy querido en el vestuario", añadió Rijkaard.
Sabe el técnico que Ronaldinho está sufriendo. Nunca se vio en una situación así. Pero sabe que dejar el banquillo para volver al campo solo depende del propio Ronaldinho. "Esperamos que vuelva". El sábado, ni un minuto jugó en Mestalla.

EL REVULSIVO
La garra de Etoo contagia a un grupo más físico
En el simbólico relevo de delanteros protagonizado entre Henry y Etoo, visualizado hace apenas ocho días ya que el equipo estuvo dos semanas sin ninguno de ellos, el Barça ha ganado algo más que goles. Y contundencia ofensiva porque el camerunés ha contagiado garra a sus compañeros, mientras Rijkaard ha aprovechado este último mes para dibujar un equipo con un perfil mucho más físico. Ni siquiera en los dos partidos en que no estaban ni Henry ni Etoo (Lyón y Montjuïc), el técnico traicionó su nuevo libro de estilo. En ambos encuentros, dejó a Ronaldinho en el banquillo, apostó por Iniesta para el ataque, introdujo a Gudjohnsen en el centro del campo --otra de las grandes novedades tácticas-- y no le tembló el pulso para dar la titularidad al imberbe, pero atrevido y peligroso Bojan.
Así, sin ir haciendo propaganda de sus decisiones, casi todas ocultas bajo el impacto de ver a Ronaldinho de suplente, Rijkaard ha recompuesto la alineación. Y alteró el orden natural del vestuario, enviando mensajes en cada medida. Avalado, además, por la buena racha de resultados --no pierde, precisamente, desde que el Getafe de Laudrup lo desnudó-- y la mejor imagen que ofreció el Barça fuera de casa, culminada con el plácido triunfo ante el Valencia. Solo juegan los que están en mejor forma, vino a decir Rijkaard. Lo dijo. Y lo ejecutó. Deco, por ejemplo, no ha vuelto directamente de la enfermería a la titularidad y el Barça tiene ahora más músculo que antes porque en Mestalla coincidieron, por ejemplo, Puyol, Márquez, Milito, Abidal, Touré y Guddy.

INIESTA, BOJAN Y GIOVANI
La irrupción de los jóvenes eclipsa a los 'fantásticos'
Hay escenas que ilustran el cambio que ha emprendido Rijkaard. El sábado, sin ir más lejos, se vio más de una en Mestalla. Para empezar, el Barça inició el duelo con el Valencia con solo dos fantásticos como titulares (Messi y Etoo), mientras Ronaldinho lo miraba todo desde el banquillo y Henry sigue en Barcelona, pendiente de su viejo dolor de espalda. Acabó el partido y Rijkaard no dejó a ningún fantástico en el campo. Messi se marchó cojeando, deprimido por una importante lesión muscular, y Etoo abandonó Mestalla entre la ovación de la afición che.
De nuevo, el rostro más juvenil del Barça encarnado en Iniesta (23 años, 200 partidos oficiales en el primer equipo), Giovani (18 años) y Bojan (17) aportan ilusión, dinamismo y frescura. Podría decirse que Rijkaard recurrió a ellos con el partido ya decidido. No fue así. Pudo sacar a Ronaldinho cuando cayó Messi, pero eligió a Giovani. En Lyón y Montjuïc, las dos últimas referencias fuera de casa, el técnico apostó por la vía renovadora. Entre otras razones porque Iniesta ha ejercido de Ronaldinho con una autoridad y majestuosidad que está al alcance de pocos y porque Bojan juega, según Rijkaard, "como si tuviera 24 o 25 años".
A la espera de que los cuatro fantásticos coincidan alguna vez en el campo --solo sucedió en la primera jornada de Liga cuando Rijkaard sentó a Henry en Santander--, los niños reaniman al Barça.


 
Zerowatts

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