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Fútbol

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Lunes, 3 de Diciembre de 2007 a las 10:33
ENTREVISTA CON TOURÉ YAYA
Touré Yayá: "Hay que hacerse respetar, Iniesta me dice que soy su guardaespaldas"


JOAN DOMÈNECH - MARCOS LÓPEZ
 Toure Yaya
 Foto: Jordi Cotrina

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Desconocido para el gran público cuando llegó al Barça --se retrasó incluso su presentación ante el fichaje estrella de Thierry Henry--, no se concibe hoy al equipo sin la presencia de Gnegneri Yayá Touré --ese es su nombre--, que solo ha dejado de jugar cuatro partidos. Los que se perdió por lesión.

FECHA Y LUGAR DE NACIMIENTO: 13 DE MAYO DE 1983 EN ABIYÁN (COSTA DE MARFIL)
TALLA Y PESO: 1'91 M. Y 90 KG.
CLUBS: BEVEREN, METALLURG DE DONETZ, OLYMPIACOS, MÓNACO
TÍTULOS: UNA LIGA Y UNA COPA (2006) CON EL OLYMPIACOS
CONTRATO: HASTA EL 2011

--Lleva ya cinco meses en el Barça. ¿Cómo se siente aquí, como futbolista y como persona?
--Muy bien. Estoy en un equipo que pelea por ganar todos los títulos, que es a lo que aspiro, y con unos compañeros que me están ayudando a integrarme y a los que agradezco su ayuda.

--¿Le ha costado adaptarse?
--No. Hasta es normal para mí, porque cada año cambio de país. Es mi quinto equipo en los últimos cinco o seis años y mi esposa, que es una gran mujer, lo comprende. Sabe que soñaba con venir al Barcelona.

--Debe de ser duro tanto cambio.
--Espero estar muchos años aquí porque sí, es duro. El idioma ya no es una dificultad. Hablo inglés, francés, ruso y estoy estudiando también castellano y catalán.

--¿Pensó algún día que viviría esta ajetreada carrera?
--Siempre soñé con ir a un gran club, pero debes trabajar mucho y muy fuerte para llegar a uno como el Barcelona. Ahora que me veo aquí, me parece increíble. Con el tiempo que he pasado alejado de mi familia. Somos nueve hermanos, siete chicos y dos chicas. A fútbol solo jugamos Kolo, el mayor, e Ibrahim. No hay más deportistas en casa. Ni mi padre que era militar.

-¿Es fácil jugar en el Barça?
--No es fácil llegar, pero sí jugar con los excelentes futbolistas que hay aquí, como Xavi, Iniesta, Deco. Es fácil porque me ayudan mucho, en el campo y fuera del campo.

--Usted también les ayuda. Les hace de hermano mayor. Una de sus funciones es protegerles.
--Iniesta me dice a veces que soy su guardaespaldas. Es normal. Cuando le dan una patada, la devolvería en su nombre. Es un gran compañero. Él, Xavi y Deco tienen un enorme talento y estoy muy orgulloso de jugar con ellos.
--¿Cuándo fue la primera vez que le hablaron de fichar por el Barça?
--Ya dije que sí a la primera. Era el mes de mayo. Estaba con mi familia en Abiyán y Dimitri Sellyuk, su representante me llamó para decirme que me querían fichar y que el Mónaco se negaba al traspaso. Le avisé de que no me quedaría y que quería ir al Barça. Antes hubo algún club, creo que el Valencia, que también me quería fichar, pero le dije a mi mánager que solo me iría al Barça, a ninguno más.

--Muchos equipos apuestan por un mediocentro africano: Diarra, Essien, usted...
--Porque los africanos somos muy fuertes. El fútbol de hoy es duro, físico. Va por esa línea, y si quieres estar al máximo nivel en la Liga, en la Champions y aspiras a conquistar título, necesitas una plantilla que responda a las máximas exigencias técnicas, tácticas y físicas.

--Cuando vuelve a Costa de Marfil...
--No puedo ir por la calle. Ahora todo el país es del Barça. Mis amigos no paran de llamarme para saber cuándo vuelvo.

--Pero Drogba aún es el gran ídolo.
--No, la gente está pendiente de mí por el Barça. Es el club más famoso, estoy con los mejores jugadores del mundo. Suelo estar en casa, con mi familia, pero he creado una fundación para ayudar a los niños, Sport for life, y cuando voy en vacaciones siempre me acerco a verles. Siento que debo ayudar a gente de mi país, a la gente de Abiyán.

--Antes jugaba de mediapunta, ahora lo hace de mediocentro.
--Con mi técnica podía estar más adelantado en otros equipos. A mí me gusta más ser mediocentro, lo que hago en el Barça. Es la posición en la que empecé de niño.

--No puede ir al ataque.
--Solo de vez en cuando. No es que no me lo permita, pero Rijkaard tiene razón. Si delante están Ronaldinho, Messi, Henry, si suben Iniesta Xavi o Deco, ¿para qué voy a subir? Es mejor que me quede atrás y sea el primero en defender cuando perdemos el balón.

--¿Cuál era su club de crío?
-- El Barcelona. Tenía dos equipos: Barcelona y Madrid. No sabía mucho del Madrid pero veía sus partidos. Y los del Barça, en la época de Koeman, Romário, Cocu, Rivaldo, Guardiola... Estaba también ese estilo de juego de pases.

--¿Cuándo eligió?
--En la academia, Jean Marc Guillou, su descubridor me dijo: "Estaré contento cuando un jugador mío vaya al Barcelona. Quiero darle la técnica para que pueda ir a ese equipo que practica el mejor fútbol del mundo". Ese día me metí eso en la cabeza.

--¿Nunca se pone nervioso?
--No. Puedo sentirme nervioso ante la necesidad de ganar un partido, como en Getafe, con todo lo sucedido en el pasado. En el campo, no. ¿Por qué? Deben ser los rivales, cuando ven a Ronaldinho, a Deco, a Henry enfrente los nerviosos, no yo.

--¿Cree que se hace respetar?
--Es importante que te respeten y, en cierto modo, hay que hacerse respetar poniendo mala cara. Como en Valladolid, que nos cantaron "olé, olé". No me gustó nada. Eso debe conseguirlo el Barça ante los rivales.

--Da la sensación de que lleve muchos años en el Camp Nou...
--El míster me explicó al llegar lo que tenía que hacer. ¿Qué me dijo? Quería que diera seguridad, que mi posición era muy importante y que si jugaba bien, el equipo jugaría bien. Mi trabajo es hacer que nos respeten y dar equilibrio. Podemos ser un rival asequible por lo ofensivos que somos, por eso debo estar siempre detrás de los interiores.

--¿Algún día jugará con sus hermanos en un equipo?
--En la selección, sí. En el Barça, no. Ibrahim ha vuelto a Abiyán, Kolo no quiere irse del Arsenal y yo no me quiero marchar de Barcelona.

TOURÉ VISTO POR TOURÉ
Claro que fue difícil marcharme de África. Es mi continente, allí está mi gente. Pero ahora, mirando el tiempo, supe que hice bien en irme a Bélgica.
¿Qué recuerdo de mi país? El único juego con mis amigos era darle patadas a una pelota en la calle. Con mis amigos y con mis hermanos. Pero antes tuvimos que comprar un balón.
¿Cómo? Teníamos un equipo de niños en la calle y un señor, que hacía de entrenador, nos dio el dinero para la pelota. Un día apareció Jean Marc Gillou y nos llevó a una academia.
A mí y a mi hermano Kolo. Allí estuve cinco años. Siempre he jugado en el centro del campo. Me gustaba esa posición porque tocaba mucho el balón. Después, Gillou nos llevó a Bélgica. Al Beveren. Era una buena forma de entrar en Europa porque había 12 jugadores de Costa de Marfil y solo cinco belgas. Pero nunca olvidaré que fue en la academia donde me formé realmente como futbolista. En la calle juegas, pero no aprendes el juego. Corres detrás de la pelota y ya está. Por eso me considero un jugador de academia más que de calle. Cuando llegué a Europa no sabía nada de táctica, de alimentación... De nada.

Oferta de Francia
Los primeros meses en Bélgica fueron muy duros. Pese a que estaba con muchos compatriotas, había momentos de soledad. Todas las preocupaciones se borraban cuando jugaba a fútbol. Esa ha sido mi vida desde niño. Allí recibí una oferta de un club francés. El Beveren pedía mucho dinero por mí, un desconocido, y no iban a pagar esa cantidad. Pero mi club era pequeño y necesitaba ganar dinero. Yo también quería irme después de tres temporadas. Ya estaba con mi mujer, que la conocía de Abiyán, y me fui a Ucrania.
Era otro mundo. Viví un año y fue una experiencia increíble. Tuve que aprender ruso. ¡Qué frío hacía! Casi cada día, 20 grados bajo cero.
¿Cómo aguanté? Porque soy fuerte psicológicamente. Muy fuerte. Solo comía pasta, iba de casa al entrenamiento y nada más. Allí conocí a Dimitri Sellyuk, mi representante. Una gran persona, a la que estoy muy agradecida porque me lo ha dado todo. En aquella época pasé una prueba con el Arsenal, pero no pude quedarme porque debía haber jugado un número de partidos con la selección, creo que el 70%, para obtener el permiso de trabajo.
De pronto, apareció el Olympiacos y me vi jugando al lado de Rivaldo. En Grecia, un país donde descubrí la pasión de los aficionados, lo pasé muy bien. Se fijaron en mí los grandes clubs porque estuve jugando la Champions. Y acabé en Francia, en el Mónaco, un fútbol más fuerte y más táctico.




 

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