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Fútbol

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Lunes, 29 de Octubre de 2007 a las 10:02
• El centrocampista fue el más destacado del equipo y se llevó una gran ovación al ser sustituido
Touré, cara; 'Ronnie', cruz


JORDI TIÓ

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Uno llevaba un mes sin jugar y se le echaba mucho de menos. El otro ha jugado casi todos los partidos, uno solo entero, cierto, pero también se le echa en falta, y mucho, porque hace tiempo que ya no es aquel jugador que maravilló al Camp Nou, al mundo entero.
Uno es Touré Yaya, convertido en una pieza indispensable en el esquema de juego del Barça. Ayer volvió al equipo tras caer lesionado ante el Levante y salió ovacionado al ser sustituido por Gudjohnsen.
El otro es Ronaldinho. También fue sustituido y en su despedida hubo de todo. Él se llevó los pitos, mezclados con aplausos, y Messi, que entró por el brasileño, la ovación. Quizá es el cambio de ciclo. La estrella brasileña, cada vez más apagada, da muy pocos argumentos para que nadie siga defendiéndole. Su crédito se termina y no parece que haga nada para evitarlo.
Touré y Ronaldinho fueron anoche la cara y la cruz de un Barça que sigue sin dar la talla. Ayer saltó al campo con la consigna de buscar a Henry, como había pedido Rijkaard. Pero, de hecho, el equipo no se encontró ni a sí mismo. Y eso que volvió Touré. Fue de las pocas cosas buenas. Qué curioso es el fútbol. Llegó este verano procedente del Mónaco y aterrizó sin hacer ruido. Casi pasó desapercibido. Normal. Milito, Abidal y sobre todo Henry se llevaron todos los elogios.

Acción determinante
Pero bastaron un par de partidos para ver que este jugador iba a ser determinante. El Barça había encontrado por fin una pieza perfecta para el mediocentro. Su presencia impone. Defiende, no pierde la posición, libera a Xavi e Iniesta del trabajo sucio, hace goles gracias a su portentoso disparo y también da profundidad. Como ayer.
Y no solo eso. De una acción suya, una recuperación en el centro del campo, llegó el primer gol. Touré cortó el balón, asistió a Giovani y luego Henry aprovechó el rechace de Cobeño. Tras casi un mes sin jugar, la gasolina le dio para 62 minutos. Rijkaard le cambió, consciente de que tiene que dosificarlo. Le necesita. Y mucho.
A Ronaldinho también se le necesita, pero no llega. Y eso que ayer, al menos, le puso ganas. Pero ver correr desesperadamente a un jugador como él detrás del balón, y nada más, es desalentador. Todos han visto de lo que es capaz, pero hace tiempo que no brilla.
No solo eso. Da la impresión de que se apaga lentamente, sin remedio, ante un Camp Nou cada vez menos clemente con él. Ayer el brasileño intentó dar 13 pases, pero solo uno encontró destinatario.

Más minutos con Brasil
Y así es difícil contentar a nadie. Por eso y porque hasta hoy se la ha visto incluso más con la selección de Brasil, con la que ha jugado un total de 400 minutos, que con su equipo (385), en el que solo ha disputado un partido completo. Fue el día del debut liguero ante el Racing, en Santander. En el resto, o ha sido sustituido, o no ha jugado, como ante el Villarreal. Ese día Rijkaard, tras un largo vuelo desde Brasil, le dio descanso. Le necesitaba ante el Rangers en Glasgow. Pero nada. Tampoco se le vio. Ahora son muchos los que cada vez están más cansados de él.


 
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