Lunes, 29 de Octubre de 2007 a las 0:01
EL ENCUENTRO DEL CAMP NOU Un Barça sin ideas ni remate sufre para vencer al Almería con dos acciones aisladas
JOAN DOMÈNECH
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Giovani intenta una acción ante el Almería Foto: EP
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Nadie ha salido contento del Barça-Almería, lo que revela el mal partido que se ha visto en el Camp Nou. Ni los azulgranas, que han sumado los tres puntos con más pena que gloria se han ido orgullosos por su actuación, ni los andaluces han llegado al vestuario con la satisfacción de haber asustado hasta el final. Tal vez ni el árbitro estará feliz mañana cuando revise las dos jugadas que decantaron la balanza para el Barça, conflictivas y muy protestadas por un dignísimo Almería.
El único con motivos para irse alegre ha sido Giovani, que ha creado los dos goles de la nada, con una escapada aprovechada por Henry a puerta vacía (m. 36) --los visitantes han reclamado fuera de juego del jugador mexicano--, y con un penalti provocado ante Bruno (m. 80) que ha aprovechado Messi para fulminar la intranquilidad de la grada. Hasta ese momento, el Barça solo había disparado una tercera vez (Iniesta) al marco de Cobeño. Un bagaje pobrísimo. Extraordinario por lo inusual ante la nómina de delanteros que visten de azulgrana.
Aparición del 'Messías'
Messi ha apagado el enfado general siete minutos después de entrar en el campo. Porque el argentino ha sido hoy fue suplente. Por primera vez desde el mes de marzo, cuando reapareció de la fractura que sufrió en el pie izquierdo. Rijkaard ha preferido reservarle ante los primeros indicios de fatiga que mostraba. Si no era ante el Almería, un recién ascendido, cuándo iba a darle descanso. La aparición del
Messías ha sido celebrada como nunca, necesitada como estaba la gente de ver a alguien que le diera motivos para sonreír, para aplaudir, para vibrar.
El Barça ha acusado la ausencia inicial de Messi. A día de hoy, es el hombre más desequilibrante del equipo, por lo que empuja, por lo que desequilibra y por lo que decide, visto el estado en que se encuentran Henry y Ronaldinho. Pero claro, Giovani no es Messi. Eso ha pesado en el subconsciente del resto del equipo. Nadie ha mirado hacia la banda derecha para iniciar los ataques hasta la segunda mitad.
Desprecio a las bandas
En realidad, nadie ha mirado tampoco a la izquierda. Tal vez, también subyace la idea de que Ronaldinho no es Ronaldinho. Pocos balones ha recibido la estrella brasileña, que apenas ha desbordado dos veces a Bruno en todo el partido, sin poder desmentir la idea de que no está fino; que no es, ni de lejos, el que ha iluminado al Barça en los últimos años. Ha fallado casi todos los pases (12 de 13) y en su haber solo se puede contar un excelente regate y un centro de falta. Poco. Nada para tratarse de Ronaldinho.
La perspectiva de ver una goleada al Almería se ha difuminado muy pronto. No ha habido ningún indicativo previo de que pudiera producirse, más allá de la presunta flojera que pudiera entrarle a un recién ascendido. Dos victorias, un empate, y un baño al Madrid con derrota avalaban el excelente comportamiento del once andaluz como forastero. Igual de bien se comportó en el Camp Nou, aunque no se vieran, ni por asomo, los tres delanteros que suele alinear Unai Emery. Pertrechado atrás con 10 hombres, el Almería ha depositado sus opciones de dar la sorpresa con algún contrataque.
Nunca ha pasado apuros el Almería. Por su destreza para defender y por la abrumadora escasez de ideas del Barça, que ha despreció las bandas, obstinado en entrar por el carril central. Como un usuario de cercanías del Baix Llobregat sin trenes, ha malgastó todo su tiempo y toda su paciencia en esa carretera sin salida.
Faltan ideas
Al equipo le han fallado los pensadores. Xavi e Iniesta han arrastrado demasiado el balón. No han encontrado líneas de pase, no han atinaron a atisbar algún conato de desmarque --han sido eso, simples conatos sin fe ni convencimiento-- de los delanteros y no se han atrevido a arriesgar con acciones al primer o segundo toques. Podían hacerlo. Detrás tenían otra vez al
guardaespaldas de Touré.
Tampoco Rijkaard ha dado con la tecla, y eso que estaba preocupado. Al cuarto de hora ha salido del banquillo y no ha vuelto a sentarse. Los retoques que ha hecho (la vuelta de Gudjohnsen) tampoco han aportado luz. Hasta que Messi ha encendido la bombilla con dos jugadas y se ha llegado al final tras una tarde de inquietud y mal fútbol.