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Fútbol

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Lunes, 1 de Octubre de 2007 a las 8:58
ENTREVISTA CON EL CENTROCAMPISTA | LAS REFLEXIONES
"Juego igual que cuando era un niño", dice Iniesta a EL PERIÓDICO


MARCOS LÓPEZ / JOAN DOMÈNECH
 Andrés Iniesta
 Foto: Jordi Cotrina

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Hacer olvidar a Ronaldinho no es fácil. La tarea está al alcance de muy pocos futbolistas. Tan solo de aquellos que sean poseedores de un talento innato comparable al del brasileño. Andrés Iniesta, a sus 23 años, es uno de ellos. Lleva seis temporadas en el primer equipo azulgrana y es un valor absolutamente ya contrastado en el Barça y en la selección. Siempre cumple el papel que se le encarga, por delicado que sea, juegue o no de titular. Con discreción, y, sobre todo, con brillantez.


--Parece que sea el último descubrimiento del fútbol, pero ya lleva tiempo consolidado en el Barça.
--Ya lo he dicho más de una vez. Aunque no ganamos nada, la temporada pasada fue la mejor de mi carrera. No lograr ningún título oculta esa sensación, pero estoy muy contento de la campaña que realice. Espero que la pueda superar y, sobre todo, ganar algo. Eso es lo que te hace feliz.

--Ahora le llueven los elogios, juegue en el Barça o en la selección.
--Me alegra mucho, es una gran satisfacción, porque jugar de titular en un equipo como el Barça y estar en la selección es súper complicado, debes trabajarlo mucho. Sé que si bajas un poco el nivel, no sirve de nada lo que has hecho.

--¿Cómo se puede jugar un día de interior derecho y otro día de extremo izquierdo?
--No sé, tal vez sea que me adapto bien a las posiciones o que interpreto bien lo que se debe hacer en cada sitio. Siempre he dicho que lo más importante es estar en el campo. Luego, ahí dentro, ya intentaré adaptarme a lo que me toca.

--Pero eso requerirá un esfuerzo especial.
--Sí, porque no tiene nada que ver un puesto con el otro. Pero a lo largo de mi trayectoria he jugado en varias posiciones y eso quiere decir que también puedo rendir. Cuando el entrenador te pone de extremo, de interior o de pivote defensivo es porque cree que ahí puedes rendir. Y mi obligación es rendir.

--¿Hay un estilo Iniesta?
--Es que no dejas de ser tú, con tus características, con tu forma de interpretar el fútbol. De extremo no recibes el balón de la misma forma, hay un tío esperándote, has de hacer jugadas individuales...

--¿De dónde sale ese fútbol para conseguir esa adaptación a situaciones diferentes?
--Por la experiencia que vas adquiriendo a medida que juegas, por los automatismos que adoptas, no hay ningún secreto. Siempre se pueden mejorar aspectos de tu juego con trabajo. Es indudable que jugando y sentirte con confianza hace que las cosas salgan mejor. Jugar cada domingo te da la vida.

--¿Qué piensa cuando el Camp Nou reacciona con un "oooh" de admiración? ¿Lo oye?
--Se oye, sí. Es complicado inhibirse del ambiente del campo, aunque solo estés pendiente del balón. Pero, claro que se oye y eso te gusta.

--¿Su forma de jugar es la misma desde que era niño o se ha ido modelando en el Barça?
--Creo que juego igual que de niño. Estar en la cantera del Barça te hace aprender infinidad de cosas. Si lo sumas a eso que Dios o alguien te ha dado... Jugar en el Barcelona, con los futbolistas que te rodean, te hace progresar muchísimo. En cada entrenamiento, en cada partido aprendes. No piensas en lo que vas a hacer. Te sale de dentro, de forma improvisada. Como cuando recibes un balón: no piensas en si te irás por un lado o el otro, sino que te sale.

--¿Hay una formación aportada por el Barça y otra adquirida de niño, en la calle, en el colegio?
--Van de la mano. Lo que puedes aprender jugando en tu pueblo con los niños en la calle quizá no lo aprendes estando aquí, porque es otro tipo de aprendizaje, por así decirlo. En la calle aprendes la pillería, esa listeza de saber o intuir lo que va a hacer el contrario o el moverte en un momento que no se espera.

--¿Por eso les cuesta tanto a los adversarios quitarle el balón?
--Cada uno intenta explotar sus características. Jugadores así, no tan grandes, que nos movemos abajo, intentamos intuir las cosas, anticiparnos, cubrir el balón cuando lo recibimos. No se mueve igual un tío de 90 kilos que uno de 60 o 70. Eso hay que saberlo. Cuando tienes jugadores delante que son grandes, para mí puede ser mucho mejor.

--Está habituado, entonces, por sus condiciones físicas.
--En mi pueblo, desde pequeñito, me pasaba el día en la pista del colegio, y siempre jugando con niños mucho mayores, de estatura y de edad. Siempre me ha gustado jugar con mayores. Quieres hacerlo como ellos y eso te hace superarte. Cuando llegué aquí, a partir de cadete o juvenil, igual. Aprendes más.

--¿Cómo sobrevive a esto?
--Si no fuera por el balón estaría fastidiado. Me defiendo con el balón. Cuando lo tienes, no te cansas.

--¿Nunca ha sentido miedo con algún defensa en especial?
--No. La verdad es que noto que ahora me respetan. No soy un jugador al que le digan "degraciao", por decir algo. Quizá también transmito esa sensación de que nunca me río de nadie en el campo.

--¿Nunca ha dado ninguna patada?
--Alguna sí, pero sin maldad. Estoy totalmente en contra.

--¿No tiene prontos?
--En ese sentido, no. Pero hay cosas que me dan rabia. Ante el Zaragoza me dieron tres o cuatro palos y el árbitro no sacó tarjeta. Me acerqué al colegiado y le dije que no podía seguir así. "Oye te estás poniendo nervioso", respondió él. "¿Nervioso yo? Solo falta que me maten".

--¿Cómo lo canaliza?
--Te aguantas. Te muerdes por dentro y ya está. No puedes hacer otra cosa, si la haces te saca a ti tarjeta.

--¿Nunca se pone nervioso?
--Dentro del campo no. En determinados partidos, como la final de la Champions, un poco, antes de empezar. Después sí que le das mil vueltas a todo. Que no estés nervioso no quiere decir que tengas tensión y adrenalina. Pero soy una persona muy tranquila. En el campo y fuera.

--¿Cuál diría que es su mejor virtud?
--No me gusta hablar de mí, pero si lo pregunta, lo que más me gusta es hacer un buen control de balón. Eso te da todo lo demás. Cuando el defensa viene, ya casi te lo sacas de encima. Ese es mi mayor placer y es, al mismo tiempo, una parte importante de mi juego. ¿Defectos? Todos. Todo se puede mejorar.

--¿Ha imaginado alguna vez en marcar un gol de cabeza?
--Si podemos llamarlo defecto, apúntelo. No me veo marcando de cabeza a no ser que esté solo.

--¿Qué papel ha jugado Rijkaard en su carrera?
--No me quedo con ningún entrenador en especial Con todos, del primero al último, he aprendido muchísimo y cada uno ha tenido su importancia en mi vida. Debuté con Van Gaal, pero el míster siempre me ha dado confianza desde el primer día, desde que se hablaba de que podía ir cedido. Eso me ha servido de motivación para superarme cada día. Es una persona con la que se puede hablar. El entrenador sabe cómo pienso yo de mi situación o del papel que puedo jugar, y sé lo que piensa él de mí.

--Aún no tiene un puesto fijo ni asegurado.
--No tiene nada que ver la confianza que tenga un entrenador en ti a situaciones concretas. A veces has de ponerte en la piel del técnico y ver cómo piensan ellos. Quizá salir del banquillo y poder revertir una situación puede ser tan importante como jugar de titular. No quiere decir que me guste esa situación. También lo dije en su momento, un futbolista pasa etapas y creo que esa etapa ya la pasé.

--Pero entra y sale. ¿Lo ve normal?
--No, de normal nada. El año pasado jugué casi todos los partidos. Por eso digo que me siento tan titular como el que más, aunque a veces te toca ser suplente.

--¿Cree que por llamarse Andrés Iniesta y ser de Fuentealbilla es más fácil sentarle en el banquillo?
--No, ni quiero ni me gustaría pensar eso de que por ser de Fuentealbilla o por no quejarme públicamente sea más fácil enviarme al banquillo. Si así fuera, la persona que actuara así no tendría ningún respeto para mí. Eso ni se me pasa por la cabeza, no sería coherente para nadie.

--¿Cómo se explica la agitación que ha vivido el Barça hasta hace poco?
--Es el Barça... Venimos de un año de mucha decepción y muy duro, y eso se ha visto reflejado en el ambiente. Ya estamos dando otra imagen, bastante buena, y debemos intentar enterrar ya el pasado. La gente siempre va a estar con nosotros, es el equipo quien debe enganchar al público. Cuando sales a comerte al rival, los aficionados se enchufan en un minuto. Con el esfuerzo general, todo se supera.

"Lloré mucho, pensé que no llegaría"
 "Cuando llegué a Barcelona, no paraba de llorar. Fueron unos meses duros, muy duros. Mi familia se quedó en Fuentealbilla, en Albacete, y yo aquí, con apenas 12 años, estaba viviendo en La Masia. Cada día, al despertarme, veía el Camp Nou delante mío. Y siempre pensaba lo mismo: ¡No llegaré nunca! ¿Por qué? Porque es muy difícil. Es verdad que siempre sueñas con estar algún día ahí dentro, pero también es cierto que ni se pasa por la cabeza llegar. Lloré mucho, entonces pensé que no llegaría nunca.

Poco a poco, cuando vas subiendo categorías, crees que te acercas al Camp Nou. Pero nunca tienes esa seguridad. Nunca. No olvidaba a mi familia, la tenía muy lejos. Y aunque me iban saliendo bien las cosas, no te confías. Muchos jugadores, y muy buenos, han pasado por aquí y, al final, no han llegado al primer equipo. Aquella época fue la peor. No hay nada fácil para nadie, tampoco para mí.

A medida que vas subiendo categorías, aumentan tus posibilidades de poder jugar algún día en el primer equipo. Entonces, hay algunos días en los que te lo crees. Igual llego. Otros, en cambio, no querías ni pensarlo. Tuve, sin embargo, una gran suerte porque crecí viendo jugar a Guardiola y Laudrup. Ellos eran mis ídolos. Desde siempre lo han sido. Ojalá cuando acabe mi carrera me recuerden como yo les recuerdo a ellos. ¿Si tengo el toque de Guardiola? No, no lo creo. ¿La elegancia de Laudrup? Ojalá, ojalá. Pero si alguien piensa en alguno de esos jugadores cuando me ve a mí en el campo, es para estar contento. Muy contento. Aunque me encantaría que me recordaran como Iniesta. Simplemente así.

De Pep, me gustaba todo. La imagen de Guardiola ya me cautivaba. Ese liderazgo que ejercía solo con pisar el campo. La forma que tenía de ver el fútbol. Era super sencilla. Pero, al mismo tiempo, resulta muy complicado de hacer. Sencilla de ver, pero díficil de ejecutar. ¿Y de Laudrup? La croqueta que hacía. ¡Qué pasada! A veces, cuando la intento y consigo que me salga bien soy muy feliz. Es un regate superbonito. Te viene un rival y sin pensarlo lo haces: "Pim-pam, te lo quitas de enmedio".
Veía a Laudrup y alucinaba. Con ese gesto se iba de los contrarios y podía tener un segundo para pensar. Y un segundo para jugadores como Laudrup es como si le das media hora a otros futbolistas. No se puede explicar. No hay un método escrito en ningún lugar. Lo piensas y lo haces. Te sale de dentro. Es instinto".


 

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