Lunes, 30 de Julio de 2007 a las 11:40
• "Thierry se porta muy bien conmigo", dice el jovencísimo delantero catalán Bojan: "Henry me da consejos"
MARCOS LÓPEZ
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Bojan Krkic Foto: Jordi Cotrina
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Acabado el partido de Murrayfield, un niño catalán de 16 años, vestido con una camiseta azul celeste eléctrico y el 24 que lucía orgulloso Iniesta a la espalda, se santiguó. Entraba en el vestuario del estadio escocés flotando, mientras a su lado pasaba Maxi López, el único que no ha jugado ni un minuto en Escocia, y le tocó cariñosamente la cabeza. Bojan Krkic Pérez, el niño catalán, nacido en Linyola, de padre serbio y madre de Lleida, ni se giró. Estaba encerrado en su mundo. Un mundo feliz porque hace un año veía a Henry por la tele.
Y era él mismo que se emocionaba cuando acudía al Camp Nou para disfrutar de Ronaldinho, Etoo y Messi. El sábado, Bojan era uno más de ellos. Acabada la tarde de Murrayfield, la inolvidable tarde en que conectó con Henry y el
culé sonrió feliz porque tenía a un niño delicioso que juega de delantero, Bojan ni se inmutó. Él, a lo suyo. Los demás hablaban maravillas de Bojan.
"Lo que sorprende no es su talento sino que lo haga a esa edad", contó Deco, uno de los que quedó asombrado con la soberbia actuación del jugador más precoz de la plantilla. No fue el único. Rijkaard respiró aliviado. ¿Por qué? Porque Bojan no marcó, consciente el técnico de que ese partido, coronado con un par de goles, habría hecho incontenible el
fenómeno Bojan. Pero todo llegará.
El sábado, por ejemplo, concluido el segundo partido de la estadía, Henry pasó al lado del delantero catalán y no se detuvo a hablar con la prensa. No hacía falta. La estrella era Bojan. Segundos más tarde, aparecieron Ronaldinho y Etoo, subidos en un carro eléctrico, evitándose así tener que andar por el tartán del estadio escocés, y apenas se reparó en ellos. Las cámaras estaban únicamente pendientes del juvenil rostro de Bojan. Y él, después de apagar el móvil --estaba hablando con su padre--, habló fuera del campo como juega dentro. O sea, con naturalidad (
"estoy aquí para aprender"), sin atisbo alguno de la insolencia que demuestra cuando se pone la camiseta azulgrana.
Una nueva posición
Alucinado anda Bojan por lo que vive --
"me siento muy cómodo aquí, con tanta estrella", confesó--, al tiempo que se reinventa como jugador. Antes era delantero centro, ahora juega de extremo derecho (allí le dio el pase a Henry del tercer gol) y hasta de extremo izquierdo. Alucinados andan los demás con el talento, desparpajo e insolencia futbolística de Bojan. Henry, por ejemplo, ya le conocía. ¿Dónde lo había visto? Pues el francés lo había descubierto con las categorías inferiores de la selección española. Y en Escocia, claro.
Mimos de 'Titi'
En Saint Andrews, se ha visto a
Titi Henry hacerle mimos a Bojan en el banquillo. Aconsejarle en el campo. Tutelarlo fuera. Cuando Thierry debutó en el Mónaco, Bojan tenía cuatro años. Cuando Thierry fue campeón del mundo con Francia en 1998, Bojan tenía siete. Y ya marcaba goles. Pero en la plaza del Planell de Linyola, mientras Josep Maria Fusté, uno de los mitos del barcelonismo, volvía a su pueblo. Y quedaba asombrado por las diabluras de ese pequeño,
"un renacuajo que tiene gol, juega como un veterano y parece que flote". Las mismas sensaciones que disfrutó el sábado Rijkaard.
"Parece que tenga más edad futbolística de la que realmente tiene". Y él, entretanto, protagoniza una película de ensueño.
"Henry se porta muy bien conmigo, me da muchos consejos". Y Bojan aprende rápido.