Domingo, 15 de Julio de 2007 a las 11:18
• El extremo francés publica su autobiografía, en la que cuenta las numerosas anécdotas que ha vivido en el Barça Las memorias de Giuly
JOAN DOMÈNECH
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Ludovic Giuly está a punto de cerrar el libro del Barça porque figura en la lista de transferibles. Literalmente, el libro de su carrera lo cerró hace tres meses cuando entregó a una editorial francesa sus memorias, intuyendo que pocas páginas podría añadir tras las aventuras que ha vivido desde su llegada al Camp Nou en el 2004.
Giuly par Giuly es el título de la autobiografía del delantero francés, en la que repasa su carrera, cuyo punto culminante se produjo el 17 de mayo del 2006. El libro pudo quedar concluido entonces. "Si hubiéramos perdido en París, me habría retirado", escribe Giuly. La derrota en la final de la Champions frente al Arsenal habría sido insoportable. No solo porque podía haber sido la segunda que se le escapaba --con el Mónaco cayó frente al Oporto de Deco en el 2004--, sino porque aquella semana supo que no iba al Mundial de Alemania. Raymond Domenech, el seleccionador, no le convocó.
Ganas de insultar
Consumada la agónica victoria --"la imagen más fuerte que conservo es la de Etoo animando al equipo en el descanso"--, con los ojos llorosos sobre el césped y paseando a su hijo a hombros, tenía tentaciones de rajar ante las cámaras de la televisión francesa TF1. Sabía que todo el país, y sobre todo Domenech, le verían y le escucharían. "Al coger el micro intenté ser desagradable. En el fondo, quería insultar al seleccionador", confiesa. No llegó a hacerlo. Tampoco hubiera empeorado las cosas. No ha vuelto a ser internacional.
Su exclusión de la lista difícilmente era comprensible desde el punto de vista deportivo. Fue titular todo el año en el Barça, marcó seis goles en la Liga, uno en la Champions --el de la semifinal ante el Milan que valió la clasificación para París-- y conquistó los dos títulos. Se quejó, claro que se quejó. Acusó entonces al seleccionador de tratarle como "una mierda". Entonces, y todavía hoy, cree que no fue convocado para el Mundial por una cuestión personal.
Un mensaje fatal
¿Cuál era esa cuestión? Un malentendido con la pareja de Domenech, precisamente. Giuly la relata en el libro. Cuenta que intercambió dos mensajes de móvil con Estelle Denis, la compañera del técnico, que es periodista del Canal+ francés. Ella le envió un vídeo de su intervención en un programa y él le respondió que la invitaría a comer si volvía a París. Giuly se lo explicó a Domenech cuando se vieron en Barcelona para evitar malentendidos porque desconocía que Denis era su pareja. Cuando vio a Estelle de nuevo, en la Supercopa de Mónaco, ella le dijo: "No fue culpa mía". Ahí dedujo que no era un motivo deportivo.
Muchos mejores momentos ha vivido en el Barça. No al principio, con los problemas que tuvo de adaptación. "El primer día fui a un restaurante a las 12 y no había nadie. Ni las mesas estaban puestas. Pedí que me prepararan algo y esperé como un imbécil con un trozo de pan y un vaso de agua la hora de comer". Tampoco lo pasó bien en los primeros entrenamientos. Veía con perplejidad que nunca había footing y que en los rondos "siempre estaba en el medio".
Le llamó mucho la atención que Joan Laporta le advirtiera: "Nosotros somos catalanes y no españoles", y descubrir la acusada personalidad de Samuel Etoo, uno de sus mejores amigos porque hablaban en francés, al que califica como "el jefe de la banda" por la ambición que tiene de ser balón de oro y porque siempre se ha distinguido por animar a todos los compañeros. Con idéntica admiración habla de Ronaldinho. Por la alegría que desprende y su particular forma de concentrarse antes de un partido dentro del vestuario. "Al principio me pareció un guiñol".
También tiene claras algunas de las razones por las que esta última temporada se ha saldado con un fracaso: por la ausencia de Henk ten Cate. "Esta temporada nos ha faltado alguien que nos ladrara. Rijkaard ha dejado pasar cosas que no se habían producido anteriormente", asegura. El libro está acabado y publicado. Las páginas referentes al Barça, también. Tal vez, si se consuma el adiós, Giuly añadirá un epílogo.