Lunes, 4 de Junio de 2007 a las 10:40
• Thierry Henry, que sigue de gira por Asia, evita pronunciarse sobre su continuidad en el Arsenal Henry: El pie más cotizado
MARCOS LÓPEZ
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Allí donde va le preguntan lo mismo. Allí donde está responde de forma idéntica. "Soy jugador del Arsenal... por ahora". Thierry Henry anda de gira por Asia. Pero lo que no deja de girar es la incógnita sobre su futuro, perseguido por los grandes clubs de Europa. El Barça, entre ellos. El francés habla y habla, pero carece su mensaje de la contundencia y credibilidad que desprendía antes. Ahora, todo lo que dice el delantero francés resulta mucho más ambiguo. Diríase que incluso calculado. Hace unos días, en Pekín (China) expresó algo que lleva un año masticando en silencio. Se ha cansado de ser cuarto.
Ayer, en Seúl (Corea del Sur), siguiente estación de la gira publicitaria de Henry, convertido en la nueva imagen de Reebok (antes era uno de los rostros más ilustres de Nike), se repitió lo vivido en la capital china el miércoles. "Me están preguntando siempre lo mismo. Y yo respondo lo mismo", dijo el delantero, de 29 años. O sea, que es jugador del Arsenal. Por ahora. De vez en cuando, avisa sobre sus intenciones. Amaga, pero no lo dice claramente. Son solo indicios.
"Yo no quiero vivir en el pasado", se le oyó decir a Henry en la ciudad surcoreana. "Sé lo que he hecho en el Arsenal, pero quiero añadir otras páginas a mi historia", añadió luego mientras sigue de gira promocional por Asia. Abriendo nuevos mercados, evitando, eso sí, pronunciarse abiertamente sobre su futuro. En ningún momento, y ha tenido muchas oportunidades, ha lanzado una declaración de amor eterno al Arsenal. Tampoco de estar locamente enamorado del Barça.
Voces de salida
En ese estudiado terreno se mueve Henry. Hace un año renovó por el Arsenal hasta el 2010. Creyó en la palabra de Arsene Wenger, el técnico francés, de qué tendría un equipo competitivo. No ha sido así. Acabó cuarto en la Premier y sus rivales (Manchester, Chelsea y Liverpool) no solo son mejores sino que se refuerzan mejor. En el Arsenal ya hay voces que comienzan a darlo por perdido, coincidiendo con la crisis interna vivida por la marcha de David Dein, el hombre que lo fichó. Incluso ponen precio a su salida, fijándolo en 22 millones de euros, porque cumplirá 30 años en agosto. Henry, que llegó en 1999 a Londres procedente de la Juventus, tiene la sensación de que el tiempo se le echa encima. Se le agota.
En Italia, en cambio, no dejan de pensar en él. "¿Henry? Es un gran delantero, uno de los que nos interesa", desveló ayer Carlo Ancelotti, el técnico del Milan, el reciente campeón de Europa, dispuesto a abrir el vestuario de Milanello para acogerle. Frank Rijkaard, su viejo amigo, también haría lo mismo. En el Camp Nou, pase lo que pase con Etoo, Henry sería recibido con los brazos abiertos. Él, mientras, sigue de gira.