Domingo, 27 de Mayo de 2007 a las 10:55
• El brasileño sumó su vigésimo tanto en la Liga, pero perdió los nervios y vio la tercera tarjeta roja con el Barça Ronaldinho: Gol, expulsión y sin derbi
MARCOS LÓPEZ
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COTELO UTILIZANDO TODAS SUS ARTIMAÑAS PARA FRENAR A RONALDINHO Foto: Jordi Cotrina
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Nunca, al menos durante esta temporada, se había visto a Ronaldinho así. Así de motivado, así de agresivo, robando balones, tirándose al césped como un defensa cualquiera, marcando su vigésimo gol en la Liga (un récord insólito), abrazándose efusivamente con Etoo (haciendo de ese gesto todo un acontecimiento mediático). Así de entregado a la causa de reconquistar una Liga que era del Barça, pero la regaló por desidia. También es verdad que nunca, al menos durante esta temporada, se había visto a Ronaldinho desesperado, enfurecido, perdiendo los nervios, lo que le costó la tercera expulsión desde que llegó al Barça hace ya casi cuatro años.
El gol fue de Ronaldinho. A pase de Etoo (lleva ya ocho asistencias en la Liga el camerunés). Pero el gol fue suyo. Como suyas eran las piernas que volaron desde la hierba para golpear a Belenguer, el defensa del Getafe. "Por favor, no vamos a tomarla con Ronnie. Futbolistas como él, que llenan un estadio, que aman el fútbol y que sea expulsado por una reacción. Después, eso sí, de que le pegaran dos patadas. Es una lástima, es una injusticia", comentó Frank Rijkaard, el técnico, en un emocionado alegato en defensa del brasileño. Y de Messi. Y hasta en contra de Schuster. "Cuando un entrenador dice que hay que dar patadas, no es un buen ejemplo, sobre todo para el público".
Al recordarle que su colega alemám había dicho que el Getafe había dado una lección de fútbol, Rijkaard respondió: "Quizá después de 10 o 20 copas de algo muy fuerte puedo estar de acuerdo con él", comentó el holandés en alusión, por supuesto, a copas de alcohol. Nunca se había visto a un Rijkaard tan beligerante. En defensa de sus jugadores, censurando al Getafe ("desde el minuto uno les soplabas y se caían", explicó) y enzarzado en una inesperada batalla dialéctica con Schuster. "Ellos querían dar patadas y nosotros nos llevamos tres puntos", afirmó recordando que "por una vez en su vida nosotros fallamos completamente".
Se refería, claro, al 4-0 de la Copa, algo que no olvida Rijkaard. Como tampoco olvidara Ronaldinho el partido de anoche. Al brasileño le molieron a palos y reaccionó. Mal, pero reaccionó. La furia dominó ese gesto del brasileño y le costó caro. Carísimo. No solo porque dejó al Barcelona con un jugador menos durante casi una hora. No solo porque es ya la tercera vez que le expulsan (una en Valladolid, otra, también en el Camp Nou con el Zaragoza, pero en la Copa y con el Getafe), aunque ninguna con la trascendencia de anoche. Porque no jugará el derbi y porque, además, ensucia la imagen de Ronaldinho.
Abrazo con Ronnie
Justo ahora, cuando mejor estaba jugando, cuando sentía que volver a ser quien fue, el brasileño fue expulsado por Pérez Burrull. En realidad, se expulsó él solo. Él y la dureza del Getafe que le hizo perder el control emocional en un partido donde mandaba más la mente que el fútbol. Pero Ronaldinho gozó (el gol, el taconazo, los regates), disfrutó (el Camp Nou coreó orgulloso su nombre), sufrió (las numerosas patadas en los tobillos) y seguro que lloró (con la expulsión). Y Rijkaard no solo lo defendió sino que se plantó ante Schuster.