Sabado, 10 de Febrero de 2007 a las 21:25
BALONCESTO - COPA DEL REY El Barça derrota (70-84) al Joventut y se jugará la Copa ante el Real Madrid
LUIS MENDIOLA
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El Barça llegó a Málaga como un desheredado. Casi, casi, por la puerta de atrás. Pero en apenas tres días ha vivido una poderosa transformación que le ha devuelto el papel de candidato al título. Esa es la grandeza de la Copa. Un par de triunfos pueden recuperar los biorritmos de cualquier equipo. En eso está el Barça, en recuperar su carácter ganador, y triunfos épicos como el de ayer, en semifinales frente al DKV Joventut (70-84), pueden hacer mucho por conseguirlo. No fue, además, un triunfo cualquiera, sino que tiene su miga. El equipo de Dusko Ivanovic se plantó en su primera final después de tres largos años. El Madrid, que batió al Tau (74-72), le espera. Hacía mucho tiempo que no saboreaba esa sensación. Desde su último título de Liga en el 2004. Desde entonces, su trayectoria había sido una travesía por el desierto.
El Barça ganó su billete para la final con rotundidad. Y también contra pronóstico. Pero su triunfo no estuvo exento de las tribulaciones que le han acompañado toda la temporada, de esos enormes socavones mentales que lo convierten en un equipo imprevisible, que se descompone en la adversidad. Lo ha demostrado varias veces desde que se inició la Liga. Ayer estuvo a punto de sucederle una vez más.
Tras atesorar un fabuloso margen de 19 puntos en un modélico tercer cuarto (45-64, m. 29), un tesoro de incalculable valor para un partido a vida o muerte, estuvo a punto de tirarlo todo por la borda con una de esas pájaras inexplicables que le atacan. De repente, la defensa zonal 1-3-1 a la que recurrió Aíto García Reneses para invertir la situación se convirtió en un gigantesco muro inabordable para los azulgranas. Todo el equipo se aturulló sin razón. Los jugadores empezaron a perder balones, a no saber qué hacer con cada posesión, mientras la carga de la Penya hacía estragos.
PARCIAL DE 0-18
En un suspiro, un partido que tenía un claro color azulgrana después de un arrollador parcial de 0-18 en el tercer cuarto recuperó toda la incertidumbre porque el equipo de Aíto rebajó la barrera de los 10 puntos (57-66) con más de ocho minutos por jugar y recuperó el sello que mejor le identifica: la presión. No solo eso. La Penya llegó a verse de nuevo en el partido rebajando las diferencias hasta tener al Barça a tiro (67-73) con tres minutos por jugar, en plena línea de desconcierto general. Pero en esta ocasión, el Barça fue capaz de romper el guión que le ha marcado durante toda la temporada. Esta vez fue capaz de sobreponerse a sus propias dudas y recuperar el temple, enfriando el juego, firmando un parcial de 2-10 en los dos últimos minutos que le abre las puertas de la gloria. "La zona que nos plantearon nos creó ciertas dudas, pero creo que merecimos ganar", dijo Ivanovic.
La clave, de todas formas, hay que buscarla en el tercer cuarto. En el rotundo parcial de 0-18 que catapultó al Barça y le extendió un cómodo colchón para tapar sus errores. Fueron cinco minutos negados en ataque para la Penya, que vio como un partido que tenía más o menos controlado (42-38) se le escapaba de las manos de repente de forma incomprensible (42-56) ante un Barça liderado por un inspirado Basile.
A partir de ese instante, el partido entró en otro nivel: en una carrera desesperada del DKV Joventut por evitar lo inevitable y del Barça por aferrarse con uñas y dientes a un partido que no podía dejar escapar para recuperar la credibilidad.
"Jugamos un buen partido, aunque al principio hubo algo de precipitación. El equipo estaba un poco tenso y hay que jugar mucho más tranquilo. Al final, el equipo acabó muy en bien en defensa y en ataque", declaró Ivanovic tras el partido y reconoció que
"la zona que planteó el Joventut creó muchos problemas y ciertas dudas, pero, al final, el Barcelona mereció ganar el partido".
70 - DKV Joventut (19+19+11+21): Bennett (6), Fernández (16), Barton (6), Gaynes (10), Archibald (10) -cinco inicial-, Rubio (4), Flis (-), Laviña (-), Betts (9), Vázquez (4) y Huertas (5).
84 - Barcelona (16+20+28+20): Lakovic (14), Navarro (14), Basile (16), Trias (16), Marconato (8) -cinco inicial-, Ukic (5), Grimau (2), De la Fuente (7), Kakiuzis (-) y Vázquez (2).
Árbitros: Martín Bertrán, Pérez Pizarro y Redondo. Señalaron técnica a Dusko Ivanovic, entrenador del Barcelona, por hacer un gesto despectivo (m.20).
Incidencias: Encuentro correspondiente a las semifinales de la Copa del Rey 2007 disputado en el Pabellón Martín Carpena ante unos 9.500 espectadores.