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Fútbol

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Lunes, 27 de Noviembre de 2006 a las 10:33
• Ronaldinho, el 'pichichi' de la Liga, se siente realizado al completar un sueño de la infancia con el sublime tanto de chilena al Villarreal
Cuatro segundos de magia


MARCOS LÓPEZ
 RONALDINHO EN LA JUGADA DEL CUARTO GOL
 Foto: Jordi Cotrina

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Tras la chilena, llegó el gol. Tras el gol, llegaron los pañuelos el Camp Nou. Tras los pañuelos, apareció la reverencia de Ronaldinho al público. Tras la reverencia, una confesión: "Vine aquí a marcar una época y cada día que pasa es una sorpresa para mí. He logrado el gol que soñaba, ahora me falta marcar uno desde el centro del campo". Con 26 años, el delantero del Barça era pura felicidad, se sentía realizado al completar un sueño de la infancia, rememorando una jugada que no olvidará. En apenas cuatro segundos consiguió su 10° tanto en la Liga. No solo es la estrella del campeonato sino que además es el pichichi. En cuatro segundos hizo magia.


LA INSPIRACIÓN
"Lo hacía cuando era un niño en la cama"
Acabado el partido, y después de recrearse en el vestuario del Camp Nou mirando una y otra vez el gol "soñado", Ronaldinho reconstruyó la jugada mágica. Estaba el sábado merodeando por el área del Villarreal, jugando al gato y al ratón con Pascal Cygan, el central francés, evitando el fuera de juego. Sin correr, eso sí. Entraba y salía el brasileño de esa zona cuando levantó el brazo derecho para llamar la atención de Xavi. Justo entonces, el centrocampista había oteado el horizonte descubriendo a su amigo. Un suave y bombeado pase al corazón del área era el preludio de un instante mágico. Duró apenas cuatro segundos, pero pareció una eternidad. "Lo decidí en un momento. Pensé en controlar el balón para marcar. Vi que el defensa venía en mi dirección, ¿no? Me giré para proteger el balón y se quedó a una altura perfecta para intentar la chilena". Lo intentó y acabó, claro, en gol.
No es la primera vez que lo hace ni tampoco será la última. "A mí ya me lo ha hecho en algún entrenamiento", confesó luego Valdés, su compañero. Lo que no sabía el portero del Barça ni tampoco mucha gente es que esa jugada llevaba años recluida en el cerebro de la estrella. "Lo hacía cuando era un niño en la cama, lo intentaba muchas veces. Me gustaba ensayarla", recordó Ronaldinho. Allí, en Porto Alegre, en su casa de Brasil, no había nadie que mirara. En el Camp Nou, 78.417 espectadores se pusieron las manos en la cabeza, asombradas al ver ese prodigio. Y en el mundo, millones de personas continúan alucinadas, recreándose en una jugada inolvidable. "Siempre había soñado con marcar un gol así. Y ya lo he conseguido".


EL RECUERDO
"Voy a enmarcar esta camiseta en mi casa"
A Ronaldinho le cuesta cada partido dos camisetas. Hay peleas entre los rivales por llevarse a casa la zamarra del diez azulgrana. El sábado, en cambio, los jugadores del Villareal se quedaron sin ese tesoro. "No, no. Lo siento. Esta camiseta es para mí. Me la guardo", explicó el brasileño, justo antes de abandonar el Camp Nou, mientras con sus manos dibujaba en el aire un gigantesco marco. No quedará en ningún cajón perdida. "Voy a enmarcar esta camiseta en mi casa", reveló con una sonrisa de oreja a oreja. Había marcado grandes goles en tres años y medio, pero ninguno como este. No todos los días se realiza un sueño de la infancia. No todos los días se alcanza la felicidad absoluta. "Es un gol para entrar en la historia".
Curiosa relación la que mantiene Ronaldinho con el gol. Y con el Barça. Y con Brasil. Vestido de azulgrana, y a pesar de que sigue insistiendo en que no es su oficio ("mi primer pensamiento es siempre dar asistencias y regalar goles", contó ayer a TV-3), la estrella lleva unas marcas espectaculares. En tres años y medio, ha logrado 51 goles en la Liga (0,48 por encuentro), pero esa cifra aumenta hasta los 72 tantos, incluyendo todas las competiciones. Con Brasil, en cambio, vive una historia de desamor. El último tanto con la camiseta de la seleçao lo marcó el 29 de junio del 2005 en la final de la Copa Confederaciones contra Argentina. Hace ya 17 meses que no festeja un gol con Brasil. Ni en el Mundial se estrenó. Y el país entero se lo reprocha, sin entender aún que hay un Ronaldinho con el Barça, y con Rijkaard (el técnico que mejor le ha entendido), y otro con Brasil. No se parecen en nada.


LA RECUPERACIÓN
"He hecho un gran plan de trabajo; aún debo mejorar"
"¿Pequeño, no? Un gran plan, un gran plan de trabajo", soltó Ronaldinho entre carcajadas cuando los periodistas le preguntaron si el diseño personalizado de los entrenamientos, promovido por los preparadores físicos del Barça, se notaba ya en su juego. "Pequeño no era, ¡eh! Era un gran plan, he trabajado mucho. Mucho", dijo. Sin rencor alguno en sus palabras. Sin despecho, a pesar de que durante los dos primeros meses de temporada ha vivido permanentemente cuestionado. En época de bonanza, cualquier otra estrella aprovecharía ahora para echarlo en cara. Él, no. También es verdad que tampoco lo necesita. Al final, Ronaldinho siempre gana. "Pero aún debo mejorar, estoy mejor físicamente. He trabajado para soportar bien toda la temporada, especialmente al final".
El objetivo del plan, tutelado por Rijkaard y ejecutado por Paco Seirulo y Albert Roca, los preparadores físicos del club, es que Ronaldinho llegue bien al final de este año, para el Mundialito de clubs de Japón y el decisivo partido de la Champions frente al Bremen (5 de diciembre). El sábado, se vio a otro Ronaldinho. Con chispa, con velocidad y, sobre todo, con explosividad. Además, ha mejorado en otra faceta de su juego: ha marcado dos goles de cabeza. "No somos un equipo muy alto, por eso entreno más esto".


LA REACCIÓN
"¿Qué hace? ¿Por qué no cabecea?", se dijo Edmilson
En cuatro segundos de un sábado otoñal, sucedió todo. "Una pasada, en cada partido Ronaldinho hace cosas nuevas. Fue tan rápido... Me quedé sin palabras". Gudjonhsen alucinaba. "Lo que hace Ronaldinho es increíble. Es Ronaldinho", explicó el islandés. Zambrotta disfrutaba de una sensación realmente insólita. Él nunca había visto algo así tan cerca. "Ronaldinho es un fuera de serie. Es único en el mundo", contó el italiano. En esos cuatro segundos, justo después de que Xavi enviara el balón al mago, y mientras este volaba, todos le miraban alucinados. Cygan, el central del Villareal, se quedó paralizado. Barbosa, el portero, todavía tiene motivos para sentirse orgulloso y todo. ¿Por qué? "Al menos, salgo en la foto. Lo que menos pensé es que se iba a inventar una chilena", añadió el guardameta argentino.
Ni Barbosa ni nadie imaginaba tal respuesta de la estrella. "¿Qué hace? ¿Por qué no cabecea? ¿Qué prepara?", se preguntó asombrado Edmilson desde el banquillo, poco después de ser sustituido por Oleguer. "Es verdad que el gol es espectacular. Pero yo también he visto cosas muy buenas antes de Ronnie. ¡Cómo ha trabajado! No ha perdido casi pelotas, tampoco Deco. Y eso es muy importante para el equipo". Edmilson vio más cosas, pero el 25 de noviembre del 2006 se recordará por el gol soñado de Ronnie.


 

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