Lunes, 27 de Noviembre de 2006 a las 10:32
• Ronaldinho y el Barça eclipsan al Madrid de Cannavaro, que hoy será proclamado Balón de Oro Líder en prodigios
DAVID TORRAS
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El mundo todavía seguía ayer, y seguirá hoy y pasado y probablemente siempre, contemplando el gol de Ronaldinho, frotándose los ojos y pellizcándose ante esa chilena imposible, la última obra de un artista que lleva tres años y medio haciendo magia en el Barça. Magia sin truco. Con Ronaldinho no hay engaño, no hay dobles fondos, no hay gato por liebre. Con el Barça, tampoco. A imagen y semejanza de su estrella, el campeón siempre va de cara, y se ha erigido en un líder admirable al que solo sigue la pista el sorprendente Sevilla y un Madrid que suma puntos pero pierde adeptos.
Mientras el mundo
flipa con Ronaldinho, no será él quien mañana aparezca fotografiado en la portada de la revista
France Football con el Balón de Oro en las manos como el año pasado. Hoy se hará oficial lo que ha dejado de ser un secreto. El trofeo que oficiosamente proclama al mejor futbolista de Europa ha ido a parar a Fabio Cannavaro, un defensa que ha pasado por delante de Baresi y de Maldini. Un defensa que, en una de las primeras acciones de ayer en Mestalla, se ganó la amarilla por tumbar a Villa, que al rato tuvo que ser sustituido lesionado.
Comparaciones odiosas
Cannavaro disfrutará de su momento de gloria. Se lo ha ganado por su actuación en el Mundial, aunque no dejara ni un recuerdo que pueda compararse a la emoción que transmite Ronaldinho cuando se sube al escenario, como hizo el sábado o como tantas otras veces ha hecho desde que aterrizó en el Camp Nou y se convirtió en el símbolo del círculo virtuoso, que desde entonces no ha dejado de girar y que ya se ha traducido en dos Ligas y una Champions. Ronaldinho ha ido sacándose conejos de la chistera, regalos para la memoria que perdurarán para siempre. Desde el primer gol, en su debut a medianoche ante el Sevilla, hasta el de esta sábado, los culés tienen mucho que recordar.
Hace cuatro días, Ronaldinho no parecía el mismo de antes, suficiente para encender un debate en
Can Barça, territorio fértil para las dudas y las quejas. Cualquier detalle, cualquier pequeño signo de flaqueza, corre el riesgo de interpretarse como el inicio de una crisis. Y así ha ocurrido con alguien que ha puesto el listón tan alto que tiene prohibido ser un tipo corriente y pasar desapercibido, ni que sea por un día. Pero el mejor Ronaldinho ha vuelto. Vaya si ha vuelto. En los últimos cinco partidos de Liga ha marcado siete goles, un ritmo superior al de los mejores pichichis.
Los mejores números
A lomos de la estrella, el Barça cabalga como nunca. Fiel a Ronaldinho, el equipo ha dado la sensación de no ser tampoco el que era, a pesar de que los números han estado siempre de su parte. Pero en el ambiente flotaba un
no sé qué que daba pie a pensar y a decir que algo no cuadraba, que el campeón estaba desconocido y que Rijkaard parecía empeñado en complicar aún más las cosas con tanta rotación masiva. La desgracia de Etoo reforzó a los pesimistas y sembró dudas entre quienes mantenían intacta la fe, que se tambaleó un poco más con la derrota en el Bernabéu, la única que ha encajado en la Liga.
Pero los números no engañan. A lo tonto a lo tonto, este equipo ya tiene algo de que presumir. De momento, con 9 victorias, 2 empates y 1 derrota, ha igualado el mejor arranque liguero a cargo del
dream team de Cruyff, sellado con la primera Liga (90-91), y el de Rijkaard de hace dos temporadas (2004-05), que también acabó en título. Hay una diferencia a favor del actual: marca más goles. No tiene a Etoo, pero ha descubierto a un valioso Gudjohnsen y a un Iniesta que cada día se hace más grande.
El Valencia se hunde
Como el Sevilla, empeñado en no bajarse del carro. Otros, en cambio, se han ido empequeñeciendo. El Valencia, por ejemplo. Golpeado por las lesiones y por esa irregularidad que año tras año le deja a medio camino, anda ya a 11 puntos del líder y parece descartado para la lucha por el título. Ayer, mereció más ante el Madrid, pero sucumbió --la primera derrota en casa en 13 meses-- al estilo de Capello que, por un día, vio lo mismo que todo el mundo.
"Hemos tenido suerte", admitió. De las paradas de Casillas, no dijo nada. Mejor. No hace falta que las cuente. Le guste o no, volvió a ejercer de salvador. Más que Cannavaro. Pero nadie está a la altura de
Ronnie.