Martes, 3 de Octubre de 2006 a las 10:09
Dos delanteros en lugar de Etoo: Saviola
Marcos López
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Javier Saviola Foto: Jordi Cotrina
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No se parecen en nada. Uno, Eidur Gudjohnsen, el futbolista islandés más famoso, es nórdico, alto y frío. El otro, Javier Saviola, es argentino, bajo y vivaz. Ambos delanteros tienen por delante una delicada misión: hacer que la vida sin Etoo sea más sencilla para el Barça durante cinco meses. En su primer examen en Bilbao, los dos sacaron buena nota.
JAVIER SAVIOLA
EL ESTILO >> Un goleador pillo que sobrevive por su astucia
No tiene cuerpo para ser delantero centro. Saviola nunca lo ha sido. Siempre se ha sentido más cómodo a la sombra de un gigante. Uno que se pelee y él, Saviola, pillo, habilidoso, oportunista, aprovecha el trabajo ajeno. Consciente de que su liviano cuerpo (el argentino pesa 22 kilos menos que Guddy) es un problema, evita el contacto con los defensas. No vive en el área. Llega por sorpresa y se va. Casi siempre al primer toque. Si se mira el gol de San Mamés, es el ejemplo. Xavi, Iniesta y Saviola. Tres toques, un gol.
LA MENTALIDAD >> La obstinación le abre un panorama esperanzador
Si hubiera hecho caso a todo el mundo, se habría ido. Al final, y por "voluntad propia", según recuerdan en el Barça, asumiendo el negro futuro que le aguardaba, Saviola (24 años) decidió quedarse en el Camp Nou. Cualquier otro se habría rendido tras dos años deambulando, sin éxito, por Mónaco y Sevilla. El Mundial lo rescató y él, agarrado a esa fuerte mentalidad que le hizo superar la muerte de su padre con apenas 19 años, recién llegado al Barça, se quedó. El destino le ha dado una última oportunidad.
EL CARISMA >> El estadio lo adora desde hace años
Es el último legado de Joan Gaspart, el fichaje más caro en la historia del club (36 millones de euros pagó al River Plate). Es lo único que queda en el Camp Nou de una época negra. Pero la afición le adora. Le ha perdonado todo porque lo ha acogido como a un hijo, haciéndolo suyo, desde que llegó. Esa complicidad con la grada del Camp Nou, esa química que no consigue casi nadie, resultó determinante para que Saviola decidiera agotar su último año de contrato. Sabía que si salía al campo ya había ganado.
EL EQUIPO >> Refractario a los sistemas y a las tareas defensivas
Con Rexach, con Van Gaal, con Antic y con Rijkaard. Siempre ha sido así. El Barça juega un partido; Saviola, otro. No interviene en el juego colectivo ni se asoma por las bandas ya que detesta irse junto a la cal. Huye, además, de cualquier obligación defensiva. Es individualista y rápido con el balón en los pies. No tanto en carrera. Con mejor regate que Gudjohnsen, el argentino, sin ser un nueve típico, marca muchos goles, lo que le redime de su indisciplina táctica.