Domingo, 17 de Septiembre de 2006 a las 10:58
• Rijkaard vuelve a retocar todas las líneas del Barça y da descanso a Thuram, Motta y Belletti La rueda continúa
MARCOS LÓPEZ
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La rueda de las rotaciones no deja de girar. Hay unos pocos (Valdés, Etoo y Deco) que no se han movido del equipo, pero Frank Rijkaard aprovecha cada partido para variar la imagen del Barça. Cada lista, cuatro descartes. Bueno, Saviola y tres más. Cada encuentro un rostro nuevo para el campeón. Esta noche en Santander, ante un Racing que no ha marcado un gol ni por casualidad, el técnico volverá a remozar la defensa porque ha dado descanso a Thuram y Belletti y, de paso, retocará el centro del campo --Edmilson será titular-- y el ataque --Messi por Giuly--. O sea, cambios en todas las líneas.
Así anda el Barça en el inicio del curso. Entretenido el entorno en el nuevo juego de las rotaciones, fomentando Rijkaard la competitividad en un vestuario que está más poblado que nunca. Una táctica que ya empleó el técnico hace un año, pero entonces con un mensaje mucho más contundente cuando dejó en casa a Ronaldinho y Deco horas antes de ir al campo del Betis. Ahora, nadie lo interpreta como un castigo, sino como una administración inteligente de los recursos.
"Creo que los jugadores lo han entendido bien", comentó ayer Rijkaard. En realidad, da igual. Lo entiendan o no los futbolistas, ese es el camino elegido por los técnicos del Barça, dispuestos a aprovechar la abundancia en que viven actualmente.
DE EUROPA A CASA
Cada semana hay motivo para el análisis. ¿Por qué no descansa Etoo? ¿Hasta cuándo será intocable? ¿Dará fiesta esta noche, por ejemplo, a Deco? Hasta ahora, Rijkaard ha mantenido el ecosistema del vestuario, protegiendo a las
vacas sagradas de esa rueda que no deja de cesar. Ayer se llevó por delante a tres de los titulares del martes ante el Levski de Sofía: Thuram, Belletti y Motta. De la Champions, a quedarse en casa. Otro signo de los tiempos que corren. Y dejaron hueco en el avión para Márquez, Sylvinho y Ezquerro. Hasta ahora, hay jugadores para la Champions (Belletti es el caso más evidente) y para la Liga (Zambrotta y Sylvinho).
A su llegada a Santander, el Barça fue recibido por 300 seguidores en el aeropuerto. Locura, por supuesto, con la aparición en la terminal cántabra de Ronaldinho, mientras los jugadores se colaban en el autobús camino del suntuoso Hotel Real, donde coincidieron con la celebración de una boda. Entre tanta fanfarria, Rijkaard no perdió su habitual tranquilidad. Ajeno al alboroto nupcial y al ruido mediático que han generado las rotaciones. Del partido contra el Racing tampoco quiso decir demasiadas cosas. Sabe que el Barça ha cogido carrerilla --lleva tres victorias consecutivas, 11 goles a favor y solo dos en contra--.
"De momento, las rotaciones están funcionando muy bien", dijo Rijkaard a su llegada a Santander, cuestionado, de nuevo, por el gigante de la Liga: el serbio Zigic.
"Todo el mundo se está fijando en él, lo importante será que no le llegue ningún balón", explicó el técnico azulgrana sobre ese delantero, que con 2.02 metros es el más alto del campeonato.
"Por altura, no será fácil", añadió.
"NO ES UN PARTIDO TRAMPA"
Algo cansado de responder asuntos sobre Zigic, la
torre de la Liga, Rijkaard tampoco dio importancia a haberse dejado en Barcelona a dos de los hombres que mejor manejan el juego aéreo de su plantilla: Motta, el más alto del equipo junto a Oleguer, y Thuram.
"Zigic no es el único hombre peligroso", recordó el técnico azulgrana, quien alertó sobre la dificultad que pondrá un Racing herido, que lleva dos derrotas y que no marcado ningún gol.
"No es un partido trampa, pero tenemos que recordar lo que nos pasó antes. El año pasado empatamos".
No lo dice Rijkaard, pero asume que el principal rival del Barcelona es él mismo. Superado ya el sonrojo de Mónaco, donde solo fue a recoger premios y a levantar la Supercopa de Europa antes de tiempo, y se acabó llevando un varapalo, el equipo está embalado. Seguro de sus posibilidades, sin alterarse por los cambios del técnico que, fiel a su estilo, solo piensa en su equipo. Por no mirar, no mira ni al Madrid. Bastante tiene con preocuparse de lo que le espera: esta noche el Racing, dentro de una semana el Valencia en el Camp Nou, después viaje a Bremen y dentro de un mes visita el Bernabéu y Stamford Bridge.