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Fútbol

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Lunes, 11 de Septiembre de 2006 a las 11:14
• "En lo primero que pensé fue en mi hijo, en mis padres, en la afición, en Koeman, en todo", dice
Memorias de Juliano Belletti


MARCOS LÓPEZ
 Belletti ppsa con la Copa de Europa 2005-06
 Foto: Jordi Cotrina

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El Barça vuelve mañana a Europa como campeón gracias a un futbolista alejado del brillo de las estrellas. Juliano Haus Belletti. Brasileño, 30 años. Lateral derecho. Es el héroe de París. El mismo que vio desde el palco el triunfo sobre Osasuna, aunque antes revivió con EL PERIÓDICO el gol de su vida.

EL GOL
"Miro hacia atrás y no veo a nadie cerca y pienso, mejor, chuto"
"Cuando hice el pase a Larsson, vi que el balón se le escapó un poco. Henrik lo controlo cerca del córner y había un jugador del Arsenal --¿Ljunberg?, sí, era Ljunberg-- que dejó de mirarme y se fue a por el balón. Entonces, me dio la espalda. Vi que había una diagonal libre en el área y me colé por ella. ¿Por qué? Vi que no había nadie en esa zona del campo. Henrik me pasó la pelota entre varios jugadores del Arsenal. Controlé el balón con la zurda. Amortigué un poco la pelota porque quería prepararla para las dos opciones: centrar o chutar.
En apenas un instante, miré hacia atrás y no vi a nadie del Barça cerca de mi. Los laterales estamos acostumbrados a eso; y lo tenemos muy aprendido. Es una visión panorámica. Miras un objetivo, pero controlas lo que sucede a tu alrededor. Como no vi a nadie del Barça pensé: "Mejor, chuto". También es verdad que si te pones a pensar mucho, nunca haces nada. Controlé con la izquierda y disparé con la derecha.
Estaba casi cayéndome porque llegaba un jugador del Arsenal Flamini y además me quedaba sin ángulo. Después, cuando vi la pelota dentro, tras tocar en la pierna de Almunia --era la derecha, creo recordar, ¿no?-- no pude ni correr cinco metros. Fue increíble. Mira a Etoo. Cuando Samu marcó el gol del empate, se puso a correr y no había quien lo pillara. Se recorrió más de medio campo. Yo, ni cinco metros.
Después del chut, caí, me levanté y me volví a caer. Anduve un poco y me caí. En ese momento, te pasa la película de tu vida en un segundo. Es como si alguien te tumbara. Yo tuve un accidente fuerte de coche y también me pasó algo así. Recreas toda tu vida en nada, en milésimas de segundo. Es muy fuerte. Mucho. No sé cómo explicarlo mejor. Pero fue así. En el primero en que pensé fue en mi hijo, que estaba en la grada, en mis padres, en la gente del Barça, en Koeman, en todo...".

LA TRASCENDENCIA
"Me ha cambiado muchísimo la vida, pero yo soy el mismo de siempre"
"Claro que pensé en Koeman. Pensé en él, y en las miles de personas que esperaban ganar, de nuevo, esta Copa de Europa. Desde que llegué a este club, todo el mundo me hablaba de Wembley, del título, de Koeman. Y por eso, aunque reconozco que resulta difícil de explicar e incluso de entender para muchos, me vino todo eso a la cabeza después del gol.
Era normal. Por todo lo que había oído sobre el gol de Koeman y porque un club que tiene más de 100 años de historia solo la había ganado una vez. Y eso que ha tenido siempre grandes cracks. Grandes jugadores han desfilado por el Barcelona y no la pudieron conseguir. Ya nos pasó a nosotros con el Chelsea cuando nos eliminaron la pasada temporada.
Parece increíble, pero todo eso circuló por mi cabeza después del gol. Cuando me caí sobre la hierba, empujado por la emoción, todos los compañeros empezaron a tirarse encima de mi. Ese es uno de los momentos más emotivos de toda la final: "Te lo mereces, Juliano. Te lo mereces", me gritaban muchos. Jamás olvidaré esa frase. Creo que era Ronnie, también luego Deco, después, Gio. Fue una pasada. Claro que me cambió la vida. Mucho. Muchísimo. ¿A quién no se la cambia un gol así? Pero yo sigo siendo el mismo de siempre. El otro día, por ejemplo, estaba en la Illa Diagonal y se me acercaron un grupo de siete u ocho niños. Entonces, me dijeron lo mismo que mis compañeros: "Te lo merecías, Belletti". Es algo que agradeces, aunque personalmente hago lo que hacía antes. Voy a la playa, tengo mis sitios preferidos y, en ese aspecto, nada ha cambiado.
Tampoco voy a dejar de hacer mis cosas porque ahora me sienta más asediado por los aficionados. Es algo normal. Aunque también es cierto que sentía el cariño de la afición antes del gol de París. Ahora, claro, ha cambiado mucho el reconocimiento profesional. Sobre todo, en Brasil. Me miran de otra forma. Pero tampoco busqué eso. Cuando tú eliges jugar de lateral, ya eliges muchas cosas. Demuestra que piensas más en el equipo que en ti mismo.
Yo venía al Barça a ganar muchos títulos y a cumplir con mi trabajo. Nunca puedes imaginarte que acabarás marcando el gol que da una Copa de Europa. Es curioso. El Barça, el equipo que más ataca del mundo, ha ganado sus dos títulos con goles de dos defensas: Koeman y yo. Curioso y normal porque cuando presionan mucho a nuestros delanteros, los defensas debemos sorprender".

EL IMPACTO
"A mi padre casi le dio un infarto. Y mi hermana tiene el gol en 18 idiomas"
"Hace poco más de una semana estuve en Brasil. El míster me dio permiso para ir a ver a mi hijo. Entonces, me pasó algo inesperado. Su madre había grabado con su cámara personal el partido. Desde que estaba calentando hasta el final. Y el gol, por supuesto. Es impresionante. Cuando se levanta la gente a festejarlo, ella no puede enfocar al campo y graba a mis padres. Los había invitado el presi. Imagina. Mi padre y mi madre venían expresamente de Brasil a París para ver el partido. Y mis hermanos ya me habían dicho lo que pasó en la grada, pero yo no me lo creía. Me resistía a creerlo, a pesar de que me dijeron: "A papá casi le da algo cuando marcaste el gol".
Es verdad. Se quedo mudo, casi le da un infarto. Cuando lo vi en el vídeo, se me puso la piel de gallina. Divaldo, mi padre, tiene 64 años. Había sido futbolista, portero en equipos de Segunda División, en equipos pequeños de Brasil. Y él estaba allí, en París, viendo a su hijo en una final de la Champions. Mi madre, en cambio, lo vivió con más normalidad. Estaba loca de contenta, pero participando de la fiesta de la grada. Cuando me pusieron la grabación, y vi la cara de mi padre, me asusté. No reaccionaba. No decía nada. Estaba paralizado.
Pero me enteré hace solo una semana porque no había visto esas imágenes. ¿El gol? ¿Cuántas veces lo he visto yo desde la final? ¡Uff!, ni me acuerdo ya. Muchas. Sobre todo cuando estaba en Brasil. Lo tengo guardado en el disco duro de mi ordenador personal. Además, mi hermana se lo ha bajado de internet en muchos idiomas. Creo que tiene el gol transmitido en 18 idiomas distintos. Hasta en japonés. Son cosas inolvidables. Fue toda una sorpresa porque ni sabía que existía ese vídeo.
No hace mucho, tal vez unos 15 días, vi también, por vez primera, las imágenes en que salgo solo a Saint Dennis, una vez acabada la final. El vestuario estaba lleno de gente y yo me fui. Quería prolongar aún más mi emoción. Salí a rezar un poco. A disfrutar más de todo: del gol, de París, de Saint Dennis, de todo. Quería caminar solo por el campo, me arrodillé en el centro del campo, mirando la portería en que marqué para retenerlo todo. No sabría explicarlo, estaba dominado por la emoción. Superado. No, no tuve la tentación de quedarme con la pelota. Solo quería estar ahí, atrapando ese momento".

LA REFLEXIÓN
"Me quedo con la montaña humana que se formó, eso es el Barça"
"Me tuvieron que llevar de nuevo al vestuario. Estaba de maravilla en el césped. Disfrutando íntimamente de ese momento. Arrodillado, mirando la portería, mientras sabía que miles de personas se habían lanzado a las calles de Barcelona. En ese instante, no pensaba en esas cosas. La emoción me lo impedía. Después, en el viaje de vuelta, empecé a comprender ya lo que sucedía. Cuando llegamos, con la Copa en la mano, fue brutal. No sabíamos nada de que íbamos a entrar en la ciudad por el mar. Me sorprendió mucho lo del barco.
Después, subidos en el camión, paseando por la ciudad, me emocioné al ver en los escaparates de las tiendas camisetas con mi nombre. Ronnie y Deco me decían entre bromas: "Mira, Juliano, mira. Son tuyas". Claro, ellos están acostumbrados; yo, no.
Además, sabía que no había hecho una buena temporada. En los 15 o últimos 20 partidos, estuve a un buen nivel como dice mi padre: "Parece que tengas 24 años, corres, subes, atacas y defiendes como un chaval". En el fútbol siempre hay un mal momento. Entonces, no tienes que buscar el problema en otras personas. Ni hablar mal de tus compañeros o del míster. Debes buscarte a ti mismo. Por eso, me quedo con la montaña humana que se formó encima de mi después del gol. Eso es el Barça.
El míster, Rijkaard, tiene mucho mérito en esto, lo lleva muy bien. Es muy listo. No es fácil mantener un buen rollo entre 18 o 20 jugadores de este nivel. El Barça es una selección mundial. Si ganas, estás en el cielo. Si pierdes, te venden o te ceden a otro club. Mira lo que pasó conmigo. Nadie pensaba, ni yo, en marcar ese gol".


 

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