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Fútbol

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Jueves, 7 de Septiembre de 2006 a las 10:21
EL REGRESO DE UN MITO // JOHAN NEESKENS >> AYUDANTE DE RIJKAARD
Neeskens: "Tengo la sensación de no haberme ido nunca del Barça"


DAVID TORRAS / MARCOS LÓPEZ
 Johan Neeskens
 Foto: Jordi Cotrina

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Hace un par de meses que su figura, sigilosa y discreta, traspasa la puerta del vestuario. Unos pasos, casi siempre, por detrás de Frank Rijkaard, el hombre que lo ha devuelto al Camp Nou, el estadio donde triunfó hace casi tres décadas. Johan Neeskens, el otro Johan, usa libreta y bolígrafo para no olvidar nada. Ya no corre como antes, pero Rijkaard lo quiere tener a su lado para que mire el fútbol de otra manera.

FECHA Y LUGAR DE NACIMIENTO 88 5-9-1951. HEEMSTEDE (HOLANDA).
TÍTULOS CON EL AJAX TRES COPAS DE EUROPA (1971, 1972 Y 1973).
TÍTULOS CON EL BARÇA UNA COPA DEL REY (1978) Y UNA RECOPA (1979).
PARTIDOS CON HOLANDA JUGÓ 49 PARTIDOS. SUBCAMPEÓN DEL MUNDO EN ALEMANIA-74 Y ARGENTINA-78.
ETAPA COMO TÉCNICO NEC NIMEGA (2000-2004). AYUDANTE DE HIDDINK EN LA SELECCIÓN DE HOLANDA Y AUSTRALIA.

--¿Alguna vez había pensado en la posibilidad de volver al Barça?
--Sí. Es de esas cosas que uno siempre tiene en la cabeza, uno de esos sueños que esperas que algún día pueda cumplirse. Yo ya venía de vez en cuando a ver los partidos de Champions y también porque tenía muy buena amistad con Frank. Trabajé con él en la selección y solía quedarme un par de días para ver cómo estaba. Jamás perdí el contacto con el Barça. Estuviera donde estuviera, siempre miraba qué hacía el equipo. Es curioso. Me fui con 27 años y 27 años después he vuelto.

--¿Qué le dijo Rijkaard para convencerle?
--Estaba con Guus, con Hiddink, en la selección australiana. Pero él ya había aceptado la oferta de Rusia una vez acabara el Mundial de Alemania. Guus quería que me fuera con él. Tenía la posibilidad de ser el primer entrenador de Australia. Entonces, Ten Cate se va al Ajax y Frank me llama: "¿Has firmado con alguien? ¿Quieres venirte aquí? Deseo que estés conmigo, con Eusebio, con Juan Carlos, con nosotros", me dijo. No tuve que pensarlo mucho. Al día siguiente, hablé con Guus: "Lo entiendo, Johan. Me sabe mal que te vayas, pero si yo estuviera en tu situación haría lo mismo".

--Y llega aquí...
--Cuando entré en el estadio, sentí algo especial. Hay muchas cosas que han cambiado: los vestuarios, los palcos, las salas de prensa, los banquillos. Pero hay muchas cosas que siguen igual. Bustos, el portero; Carlos Naval, el delegado; Txema Corbella, el utilero, y Àngel Mur, lástima que se fuera. Ahora, Eusebio, Juan Carlos Unzué, Quique Costas, con todos tengo muy buena relación. Estoy muy a gusto. He vuelto y tengo la sensación de no haberme ido nunca del Barça.

--Desde que llegó Michels, y trajo a Cruyff y usted, Holanda siempre tuvo una estrecha relación con el Barça. ¿Aún se ve esa huella?
--Es verdad. Cuando ves los entrenadores que han pasado por aquí (Michels, Johan, Van Gaal y ahora Frank) te das cuenta de que han hecho un gran trabajo porque han dejado esa mentalidad de querer jugar bien a fútbol. De dar espectáculo. En el fondo, todos han seguido el camino que abrió el Ajax en los 70 y, por supuesto, la selección holandesa.

--El Barça sigue en esa tradición ofensiva.
--Claro, solo hace falta mirar cómo juega este equipo. Cuando veo que en los tres últimos años ha ganado dos Ligas y una Copa de Europa, se ve lo gran equipo que es. Queremos demostrarlo ahora que se puede hacer un buen fútbol, dar espectáculo como antes e intentar ganar los máximos títulos posibles.

--En el Barça se nota la mano de Rijkaard, un técnico que nunca pierde los papeles.
--Nosotros estamos aquí para ayudarle. Juan Carlos, Eusebio y yo, porque seis ojos ven más que dos. Pero Frank es una persona muy tranquila, eso es muy importante en un club como este. La fuerza de Frank es esa. Su mente. Es muy listo, lo ve todo. Y siempre anda tranquilo, ya sea con vosotros, los periodistas, o con los jugadores. Si tiene algo que decir, lo hace en el vestuario, lejos de las cámaras. Detrás de las paredes del vestuario. Sabe elegir siempre el momento. No es muy diferente en el aspecto futbolístico de Johan o de Van Gaal, pero es muy tranquilo. Él es muy distinto. Yo me saqué el carnet de entrenador con él. Trabajamos juntos en la selección holandesa como ayudantes de Hiddink en 1998. Por eso, tenemos la misma filosofía sobre el fútbol.

--Él mira y usted no para de tomar notas en una libreta.
--Esto es normal. Cuando ves las cosas que pasan en el campo, luego debes saber por qué suceden. Por eso, yo lo escribo en la libreta. A lo mejor, ves que no estás bien colocado o demasiado por delante de la pelota, con algunos jugadores fuera de su sitio. Siempre necesitas atacar, pero con organización. Apunto esas cosas y luego lo hablamos en el descanso, o a veces al día siguiente o cuando Frank lo cree necesario.

--¿Pero puede ver el partido?
--Claro, no estoy escribiendo un artículo para un periódico. Solo tomo notas. Simplemente escribo lo que no sale bien en los partidos para después analizarlo, estudiarlo y sacar reflexiones. En realidad, yo siempre lo he hecho así. Frank también. Pero yo le digo: "Tú mira".


"Cuando jugaba fuera de casa, me sorprendía cómo me trataban las aficiones rivales, no estaba acostumbrado. No paraban de protestar por mi forma de jugar, pero siempre iba a por el balón. Ahí, en esa foto, se ve. Me lanzo entre dos jugadores. La pelota casi no se ve. No la tengo yo, pero tampoco la tienen ellos. Me tiraba al suelo con los pies por delante, con una pierna recogida. Esa técnica la aprendí jugando a béisbol. Así llegas antes, te levantas antes y puedes correr antes. Jugué nueve años con la selección holandesa de béisbol. Fui internacional juvenil y participé en dos competiciones europeas. Hasta los 17 años, alternaba el fútbol y el béisbol, aunque después me fui al Ajax. Me vino muy bien para aprender a tirarme de esa manera".

BASILEA FUE EL PRINCIPIO DE TODO
"¡Uff! Es la Recopa, ¿verdad? ¿Es el trofeo el que está en esa caja? Me encanta esta foto. Es bonita. Lo de Basilea fue impresionante. Ganamos un título ante más de 30.000 aficionados. Recuerdo los 300 autocares, el ambiente que había, y al regresar a Barcelona, con un millón de personas en las calles. Ese título fue el principio de todo. Jamás olvidas la alegría que diste a la gente. Es verdad que con 21 años ya había ganado tres Copas de Europa con el Ajax. Pero un club tan grande como el Barça necesitaba conquistar algo así. No era normal que estuviera tanto tiempo sin ganar nada. Después de muchos años, y con la llegada de Johan, de Cruyff, claro, se ganó la Liga en el 73 y luego la Copa. Pero poder salir del Barcelona habiendo conseguido ese título te da mucha alegría. Muchísima porque, al final, entras en la historia del club".

"EN LA PLAZA DE SANT JAUME LLORÉ MUCHO"
"Estoy en el balcón de la plaza de Sant Jaume, pero no, no es el día. Fue años después, cuando EL PERIÓDICO me hizo un reportaje sobre aquella noche en que 70.000 u 80.000 personas corearon mi nombre. Lloré mucho, como nunca. Llegué a la plaza destrozado, con muchísimas emociones en mi interior. Estaba muy alegre por la Recopa, pero muy triste por dejar el Barça. La afición gritando mi nombre, tenía un nudo en el estómago. Al irme a EEUU, muchos periodistas me llamaban por teléfono y me decían: "Escucha esto, todos gritan tu nombre". Era la gente gritando ¡Neeskens, Neeskens! Pero no me gustaba. Eso quería decir que las cosas no iban bien en el equipo. Para mí, lo más importante es siempre el club".

"LAS TOBILLERAS NO ERAN UN CAPRICHO"

"Sí, es cierto, debí de ser uno de los primeros jugadores de aquella época en salir al campo con unas tobilleras. Además, se veían mucho. Es normal porque las medias eran azulgranas y las tobilleras blancas. Pero no eran ningún capricho. Ya jugaba con ellas en el Ajax y en la selección holandesa. No me gustaba el contacto de los calcetines con la piel. No me sentía a gusto, a pesar de que en muchas ocasiones los masajistas solían decirme lo mismo: "Quítatelas. Pierdes tacto". Pero nunca lo hice porque me sentía cómodo.
Seguro que había gente que pensaba que lo hacía para distinguirme. No, no era por eso. Eran parte de mí. Me gusta mucho esta foto. ¿Por qué? Porque tengo la pelota. Probablemente, se la acababa de robar a alguien poco antes, seguro. Era uno de mis éxitos. Luchar mucho, robar todas las pelotas posibles, dársela a alguien y correr hacia el ataque".

"¡QUÉ NOCHE LA DEL ANDERLECHT!"

"Ahí abajo, en el suelo, anda Krankl. Me acuerdo perfectamente de este partido. Fue inolvidable. Era contra el Anderlecht. ¡Qué noche! Allí perdimos 3-0 y fue muy duro, incluso pegaron a Papi Anguera. Luego, en el Camp Nou, se vivió el ambiente más caliente que haya visto yo nunca en el estadio. Ganamos 3-0 y los eliminamos en la tanda de penaltis. Yo marqué el último. ¿Cómo? Como siempre. Todavía recuerdo cómo se asombraron al ver mi forma de lanzarlos cuando llegué al Barça.
Aquí se solían colocar mucho más los penaltis. Yo lo hacía de otra forma. Colocaba la pelota, no miraba ni al portero y después me giraba. Después, cogía siete u ocho metros y le pegaba con mucha fuerza. Pensaba: "Si la toca el portero con la mano, igual se la dobla". Fallé muy pocos penaltis, me iba bien así. ¿Para qué cambiar?"




 
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