• "No hicimos un marcaje individual a Maradona y no lo haremos a Zidane", dice Parreira Brasil desea vencer a Francia y restañar la herida de 1998
MARCOS LÓPEZ
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Hay una cicatriz en el cuerpo de Brasil. De vez en cuando, el campeón descubre que le supura sangre. No está cerrada del todo. La herida data de 1998 cuando Francia conquistó el Mundial y privó a la selección brasileña de conseguir entonces el pentacampeonato. Lo logró en Japón, cuatro años más tarde, pero la cicatriz sigue ahí. Se ve, a pesar de que Carlos Alberto Parreira, el seleccionador brasileño, intente colocar vendas. Vendas que no curan nada porque esta noche, en Fráncfort, se sabrá si la herida está curada del todo. O se reabre aún más. "No es una revancha. Son unos cuartos de final de una Copa del Mundo. La revancha será cuando este partido sea otra final", afirmó Parreira, un técnico sometido a una tensión descomunal. Brasil gana, pero no es Brasil. Brasil no ha estado a la altura de su leyenda. Hoy, además, se encuentran también dos "monstruos", como los definió Parreira: Ronaldo y Zidane. El delantero está gordo, pero no deja de marcar goles. El centrocampista agota sus últimos días como futbolista, pero ya ha jubilado a España. "No hicimos un marcaje individual nunca a Maradona y no lo haremos a Zidane", dijo el técnico brasileño, quien advirtió sobre Francia. "Tiene mucha experiencia. Juega con calma y si te despistas te da el golpe en el momento adecuado".
EMERSON Y KAKÁ, DUDAS
Hace ocho años, antes de jugar en el Stade de París, Ronaldo sufrió un extraño episodio, jamás aclarado, que le dejó en inferioridad de condiciones. Se dijo que sufrió un ataque epiléptico. Que se puso enfermo. Que no soportó la presión. Que cayó enfermo, a pesar de que Mario Zagallo, entonces seleccionador, lo colocó de titular. "No he hablado con Ronaldo sobre ese asunto ni lo haré porque es algo del pasado", aclaró luego Parreira. "No me acuerdo de nada", sostuvo el delantero blanco para espantar esos malos recuerdos.
Además, O Rei Pelé ha dicho que tiene malos presentimientos. "¿Es vidente?", preguntó molesto Roberto Carlos, mientras Parreira suspira para que se recuperen Kaká y Emerson, que arrastran problemas en las rodillas. Si no jugarían Gilberto Silva y Juninho Pernambucano.