• La selección de Lippi goleó a Ucrania en una soberbia actuación de Zambrotta y Luca Toni Italia lava su cara con un gran partido
MARCOS LÓPEZ
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Ahí está Italia. En las semifinales del Mundial. Ha llegado de la nada, de menos a más, como si en el momento de la verdad hubiera activado un botón y viajara a toda velocidad al encuentro de Alemania. El penúltimo escalón antes de presentarse en Berlín para disputar la final del próximo 9 de julio. Ayer, en un ejercicio de solvencia, adornado con momentos de buen fútbol --pues sí, hay que reconocerlo, Italia jugó bien, ¡bastante bien!--, goleó a Ucrania casi sin despeinarse. Con tanta autoridad que pudo incluso administrar esfuerzos cara a la cita del martes en Dortmund ante los anfitriones.
En una hora ya había liquidado el encuentro. En realidad, lo liquidó a los seis minutos cuando Zambrotta --excelente Mundial el suyo-- derribó a Ucrania en una jugada ciertamente inesperada. De forma insólita, el defensa de la Juventus, uno de los objetivos del Barcelona en caso de que se produzca el desguace de la vecchia signora, enloqueció y se fue al ataque. Cruzó medio campo, encontró al socio Totti para combinar antes de soltar un zurdazo espectacular desde fuera del área en una gran jugada. Siendo diestro, marcó ayer con la izquierda. Es verdad que Shovkovsky, el portero de Ucrania, se dejó caer lentamente sobre la hierba. No pareció estirarse. Cuando se dio cuenta del disparo envenenado de Zambrotta ya era demasiado tarde. El balón le había burlado porque entendía que la acción del italiano, llena de fuerza, potencia y velocidad, merecía un premio así.
Nada más iniciarse el partido, Ucrania comprendió que nada tenía que hacer. A partir del gol, Italia edificó una obra sólida. En algunos momentos también fue bella porque Lippi había pedido a sus jugadores que se liberaran de las críticas de parásitos recibidas de la prensa alemana. Desde ayer, nadie les puede acusar de eso, aunque Ucrania, una selección inocente y débil, contribuyó al triunfo italiano.
LAS PARADAS DE BUFFON
Guiados por el renacido Totti y protegidos por las manos de Buffon, la squadra azzurra apeló al oportunismo de Luca Toni. Dos remates, dos goles. Uno a pase de Totti y otro a pase de Zambrotta, que completó un partido soberbio. No solo abrió el marcador sino que desgarró a Ucrania por todos lados. En el primer gol apareció desde la banda derecha. En el tercero, subiendo de manera desbocada la banda izquierda. Omnipresente. Como Buffon. Cuando Ucrania acorraló al equipo de Lippi, emergió la figura del meta de la Juventus con intervenciones estelares. Gusin, Gusev y Shevchenko (éste ya en el minuto 80 con el 3-0 en el marcador) se percataron de la fortaleza del meta.
Detrás del majestuoso Totti --su fútbol sencillo e inteligente reanimó a Italia--, oculto bajo el disparo fiable de Toni y escondido en el corazón de Zambrotta están los interminables brazos de Buffon. Así ha llegado Italia al lugar que acostumbra. A las semifinales del Mundial. No pregunten por lo que hizo anoche Shevchenko. Sus amigos, como le conocían tanto, le anularon.