• El portugués del Barça debuta en el Mundial marcando un gran gol y es elegido el mejor del partido Xavi, Messi, Deco...
DAVID TORRAS
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El año mágico del Barça sigue vivo en el Mundial, repartido por distintos países, como un espíritu que se resiste a abandonar a los protagonistas del éxito. Así que a la exhibición de Xavi, que le valió ser elegido el mejor del partido, a la ruleta pallaresa de Puyol, y a la irrupción de Messi, le siguió otro gran estreno. Deco quiso seguir los pasos de sus compañeros, y en su primera aparición, ya tiene mucho que recordar. Marcó un golazo que acabó con la ansiedad de Portugal y fue elegido el futbolista del partido. De momento, quien todavía no ha dado que hablar es Ronaldinho. Pero a él vale la pena esperarle. Tarde o temprano, siempre aparece.
Después de perderse el debut por una lesión, Deco vivió ayer al fin el día que tanto anhelaba. Jugar un Mundial con Portugal no es fácil. Esta es la cuarta participación del país, después de Inglaterra (1966) --el debut y el mayor éxito (tercero), guiado por Eusebio--, de México (1986) y de Corea y Japón (2002). Así que para alguien que podría haber jugado con Brasil, su país de origen, y que eligió hacerlo con el de adopción, haber llegado a Alemania es algo muy especial.
Portugués de adopción
Esa relación va más allá del pasaporte. Deco se siente en deuda con Portugal y sobre todo con Scolari, el técnico que a punto estuvo de llevarle a la canarinha y que en cuanto pisó Lisboa para hacerse cargo de la selección, lo primero que preguntó fue: "¿Dónde está Deco?" Ayer, le devolvió parte de ese cariño con un derechazo desde fuera del área, un empalme perfecto a pase de Figo.
Atrás quedan los tiempos en que Deco no era bienvenido en la selección, precisamente, por venir de donde venía y porque su entrada se cobraba una víctima ilustre: Rui Costa. Los pesos pesados, Figo entre ellos, complicaron su llegada de mala manera, pero acabaron sucumbiendo, conscientes de que, en el fondo, con Deco salían ganando. Como el Oporto. Como el Barça.
Ni en sueños podía haber imaginado un estreno así. El día antes, charlando con un buen amigo, después de ver el partido de Argentina, ya le rondaba una idea por la cabeza. "Ojalá hiciera como Messi. Debuta y marca un gol". Dicho y hecho. Eso sí, a los tres minutos de empezar el partido, se fue corriendo al banquillo. Más de uno temió que el abductor le hubiera jugado otra mala pasada. Pero no. Simplemente se cambió de botas. Pero el abductor no le deja tranquilo y, a 10 minutos del final, le llevó a pedir el cambio.
Le costó entrar en el partido, pero fue calentándose. Como ocurre con Ronaldinho, este Deco no es igual que el del Barça. Juega más adelantado y con mayor libertad. Pero hay algo que no cambia. Cuando pone el pie no se arruga y, el primer día, ya vio una tarjeta. "Es un sueño estar en el Mundial, una experiencia única, y hay que disfrutar minuto a minuto nos ha dicho Scolari", explicó. Ahora, le espera el México de su querido Márquez, que no tiene el pase asegurado. Deco no está para hacer cuentas. "Hay que ganar porque es mucho mejor ser primero". Así se ahorraría vérselas con Messi.