• Puyol afirma que el Barça tiene "cuerda para rato" y que no es justo que el club solo tenga dos Copas de Europa La mirada del capitán
MARCOS LÓPEZ
Puyol con la Copa de Europa Foto: Jordi Cotrina
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El miércoles estaba Josep Puyol en la grada de Saint-Denis. Era la primera vez que veía jugar en directo a su hijo Carles con la camiseta del primer equipo del Barcelona. "Que venga cada día. No está nada mal, ¡eh! Un partido, una Copa de Europa", bromeaba luego el capitán del Barcelona sobre la fortuna paterna, mientras atendía a EL PERIÓDICO. Puyol tenía todavía en sus manos la sensación que transmite el metal de la Copa de Europa. En 1992 fue Alexanko, un defensa central, quien levantó el trofeo. En el 2006 fue Puyol, otro central, quien alzó la segunda Copa. "Es el triunfo del equipo. Hemos trabajado muchísimo para lograrlo. Ha sido algo maravilloso", proclamó Puyol con orgullo.
EL PARTIDO "Los que salieron del banquillo fueron claves"
La final se complicó. "Nunca se sabe, igual habría sido mejor que nos dieran el gol y jugar contra 11", recordó Puyol en referencia a la expulsión del portero Lehmann. "El partido se nos complicó mucho con el gol de Campbell", admitió el capitán. Detectado el problema --el Barça abusaba de entrar por el centro del ataque--, se tomaron las medidas necesarias en el descanso. "La clave fue esa. Tocar y tocar mucho el balón, abrir el juego por las bandas. Así todo fue mucho mejor".
Aún así, el Barça sufrió para llevarse el trofeo. "Ganar una Champions nunca es fácil. Nunca tuve miedo porque pelearíamos hasta el último minuto", dijo Puyol. No hizo falta. A 10 minutos del final, el Barça había dado la vuelta al partido. ¿Cómo? "Muchas veces los partidos los ganan los jugadores que salen del banquillo. Andrés, Henrik y Belletti fueron importantísimos. Claves". Iniesta serenó el juego, Larsson asistió y Belletti remató.
RIJKAARD "Es impresionante, es una suerte tenerlo de técnico"
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Cuando Puyol habla de Rijkaard se le iluminan los ojos. Acabada la final, ambos se fundieron en un abrazo. No era un abrazo al uso entre un entrenador y un capitán. No, era algo más. Bastante más. "Él se lo merece, es impresionante. Es una suerte tenerlo de técnico y como persona todavía más", explicó Puyol, seducido por el comportamiento de su jefe. "Frank siempre se pone en un segundo plano. A mí eso no me gusta. ¿Por qué? Porque él se lo merece igual que todos nosotros", contó el defensa.
Parecía sonar a reproche, pero no era precisamente eso lo que pretendía Puyol. "Me gustaría que estuviese más con nosotros, pero bueno, es su forma de ser", dijo, convencido de que no lograrán cambiar a Rijkaard. Tampoco lo pretenden. Lo que sí pretendía Puyol es que el técnico tuviera el reconocimiento público que ya tiene dentro del vestuario. Ahí dentro, sin hablar mucho ("ya sabes, habla poco"), se ha ganado a todos.
HENRY "Es muy bueno, uno de los mejores del mundo"
Hacía meses, tal vez años que no se veía a la pareja de centrales del Barça, integrada por Márquez y Puyol, sufrir tanto ante un delantero. Pero, claro, Henry no es un delantero. Henry es una delicia de delantero. "No sé si está al nivel de Ronaldinho. Yo nunca me he enfrentado a Ronnie en un partido oficial. Pero es muy bueno, muy bueno. Es uno de los mejores del mundo. Si el equipo no está junto se sufre mucho. Se va de uno, se va de otro y de cualquiera. Tiene un cambio de ritmo brutal", reconoció el capitán. Tal vez, la próxima temporada lo tenga como compañero, pero el miércoles casi estuvo a punto de torturarle.
Tuvo Puyol, sin embargo, un aliado. "Valdés nos ha salvado. Ha demostrado que es uno de los mejores porteros del mundo", dijo el defensa. Después de padecer a Henry, tocó la fiesta final y el mensaje para la gente. "Tenemos los pies en el suelo, pero a este equipo todavía le queda cuerda para rato. Queremos ganar más".