Miercoles, 17 de Mayo de 2006 a las 10:00
ARSENAL // ENTREVISTA >> CESC FÀBREGAS Cesc Fábregas: "Mi primera final de la Champions fue en Arenys"
JOAN DOMÈNECH
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Ha sido el jugador más joven en debutar y en marcar un gol, en competición oficial, con el Arsenal. Todavía en edad juvenil, Cesc Fàbregas ha disputado ya 98 encuentros con el primer equipo londinense. Hoy se enfrenta al Barça, el club en el que se formó y del que se marchó en el verano del 2003.
Arenys de Mar, 1987
Centrocampista
Jugador del Arsenal desde el 2003
--¿Cómo está viviendo esta experiencia?
--Estoy muy contento, con una enorme satisfacción. ¡Solo es mi segunda temporada con el primer equipo! Este partido lo espero con muchas ganas, pero con mucha tranquilidad.
--¿No le ha sido pesado ser tanto el centro de atención, conceder tantas entrevistas? ¿Nota la presión?
--Comparado con lo que es Inglaterra, el cambio ha sido abismal. Aquí todo es mucho más tranquilo, los periodistas vienen una vez a la semana y solo media horita. Este jaleo lo hemos notado, claro, pero hacer tantas entrevistas las he hecho porque también me lo paso bien. Es una final especial, pero no deja de ser un partido más.
--¿Realmente es un partido más?
--No, pero tienes que afrontarlo como si fuera uno más. Si piensas mucho, te obsesionas y las cosas no saldrán bien.
--¿Se le ha hecho larga la espera?
--Sí, un poco porque no ha habido nada desde que acabamos la Liga. A veces los días pasan rápido, pero esta vez no ha sido así. Estaba pendiente de la lista del Mundial. Ha sido un regalo, sí, pero no quiero pensar mucho en eso. Lo primero es la final.
--Debe ser el único culé del mundo que no desea la victoria del Barça.
--Me pone contra las cuerdas... Sí, se podría decir así de alguna manera. Tengo clarísimo que lucho por otros colores.
--No es malo reconocerlo. Que le guste el Barça y que no quiera que gane porque una victoria implica su derrota y la del Arsenal.
--Tengo afecto por el Barça, pero la realidad es que voy a jugar contra él y no puedo pensar en otra cosa que no sea en ganarle. No, no quiero que gane el Barça esta Champions.
--¿Es imprescindible anular a Ronaldinho?
--Que el Barça haya logrado la Liga y juegue la final no es obra de un jugador solo, aunque sea el mejor del mundo, sino de todos: de Etoo, de Larsson, de Giuly, que marcó el gol de Milán, de Iniesta, a quien no le quitas nunca el balón...
--En vísperas de la final, ¿cuál es su primer recuerdo futbolístico?
--Tendría 6 o 7 años. Jugábamos un triangular de fútbol sala entre los tres colegios de Arenys: el Maragall, Cassà y La Presentació. Yo iba con este equipo. Esa fue mi primera final de la Champions, con todos los padres mirando en el pabellón de Arenys, que ya no existe. Tengo la cinta de vídeo que grabó mi madre, cuando mi padre me regaló la camiseta, las medias, el pantalón. Era el niño más feliz del mundo. Marqué tres goles. Ganamos 3-2 y luego 2-1. Es un recuerdo inolvidable, y ya han pasado 12 años. Luego comencé a jugar a fútbol siete. Con 8 o 9 años lo compaginaba ya con el fútbol grande. Con el colegio jugaba los sábados a las 12 y a las 4, con el alevín A del Arenys. Era un fin de semana completito. ¿Cansancio? Nunca. ¡Hacía lo que más me gustaba!
--Más tarde empezó lo duro.
--Sí, cuando fui al Mataró, aunque me entrenaba con el alevín A del Barça. Salía corriendo del cole a las cinco porque venía un taxi a recogernos a mí y a otros chavales del Maresme. A las siete entrenábamos y no regresaba a casa hasta las once. Tenía que cenar y hacer los deberes. Así fue durante cinco años, hasta que el último año de cadete me hospedé ya en La Masia. Fueron los mejores de mi vida. La etapa de juvenil la he cumplido en el Arsenal.
--¿Fue un salto más grande ir del Mataró al Barça o el que dio del Barça al Arsenal?
--Los dos han cambiado mi vida. Por todo lo que sucedió, por el cambio de idioma, de cultura, de país, de venirme solo, a los 16 años, el del Barça al Arsenal.
--¿Le afectó la polémica que hubo?
--No. Creo que el Barça nunca ha estado enfadado conmigo y los aficionados nunca me han recriminado nada. Quizá los directivos se enfadaron con el Arsenal, pero tampoco me conocían. El único que quiso retenerme el año antes, a punto de fichar por el Espanyol, fue Joan Gaspart. Tras las elecciones hablaron de que fue culpa de Laporta, pero era mentira. La decisión fue mía.
--¿Qué le indujo ir al Arsenal?
--La experiencia que iba a vivir. Podía madurar, aprender inglés, jugar a fútbol con gente mayor y progresar con más rapidez. Que Wenger viniera personalmente a hacerme la propuesta, la forma como me habló y se comportó, es algo que no tiene precio.
--¿Ha vivido malos momentos?
--Los primeros seis meses pasaron tan rápido que ni me enteré. Jugué el Mundial sub17, donde fui el máximo goleador y escogido mejor jugador, y me vi de golpe en el Arsenal, entrenándome con Bergkamp, con Pires, con Henry.
--Pero esa burbuja estalló.
--Solo necesito un dedo de la mano para contar los malos días. Se han portado tan bien conmigo, me han mimado tanto, que a esta gente se lo agradeceré siempre lo que me han ayudado. El único que me ha visto ese día malo y tonto en tres años es Senderos. Era un domingo que estábamos en casa, sin hacer nada, repasando fotos. He sido y soy muy feliz en Londres.