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  7 de Septiembre de 2008     Edición de las 23:37 h.  


 
Fútbol

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Martes, 16 de Mayo de 2006 a las 10:12
• Deco es optimista ante la final, pero se muestra precavido
Deco: "No vamos a recoger la Copa, vamos a ganarla"


DAVID TORRAS / MARCOS LÓPEZ
 Deco
 Foto: Jordi Cotrina

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Parece mentira, pero entre todos los finalistas de mañana solo hay un campeón de Europa. Juega en el Barça y su nombre corriente es Anderson Luis de Souza. Sí, es Deco, el hombre que hace dos años guió al Oporto de José Mourinho hasta el título. Se lo arrebató al Mónaco de Ludovic Giuly, a quien ahora tendrá a su lado, esperando que esta vez puedan alzar juntos la copa.
Después de aquel éxito, Deco eligió venir al Camp Nou, ajeno a las proposiciones del Chelsea, con la obsesión de hacer historia. Y, como casi siempre, se ha salido con la suya. Le falta un último paso, el más difícil, para hacer realidad el deseo que le une con todos los culés: "Quiero traer la segunda Copa de Europa", proclama en un entrevista con EL PERIÓDICO. La segunda para él y la segunda para el Barça.
Falta muy poco para la gran cita, pero Deco es el de siempre. En eso, se parece a Rijkaard. Y a Ronaldinho, y a Edmilson, tipos acostumbrados a convivir con la presión y que no suelen alterarse ante nada. Ni siquiera ante una final que sí ha agitado el cuerpo y el corazón de miles de personas. "El equipo está tranquilo, pero dentro no hay la euforia que se vive fuera. No vamos sobrados", explica sobre el ambiente del vestuario. Se habla de la final, pero con naturalidad, sin obsesionarse, incluso entre bromas. "No hay que obsesionarse en ello, no hay que comerse el coco, aunque ya tenemos ganas de jugar. Si te paras a pensar en todo, en la gente, en la sensación que hay de que vamos a ganar, en el partido, son demasiadas cosas en la cabeza".
--Seguramente, influye que es su segunda final, que ya ha pasado por esto. ¿Tiene las mismas sensaciones?
--No, es un poco distinto. Por muchas cosas, pero sobre todo porque con el Oporto llegamos a la final sin haber sido nunca favoritos, sin haber tenido la obligación de ganar. En el Barça, en cambio, sí ha habido esa presión, sí hemos tenido que convivir desde el principio con la obligación de ganar porque la gente nos exigía la Champions. ¿El único campeón? Eso me da igual, no pienso en ello. Lo que quiero es ganar esta Copa de Europa. Es algo que ya es probado y que quieres volver a probar.
Se siente afortunado, precisamente, por estar ante una ocasión que otros muchos nunca han disfrutado. Por sí solo o porque alguien se lo ha contado, sabe de la maldición que parece perseguir al club en Europa, sabe del sinfín de futbolistas que nunca han llegado al final del camino. "Somos unos privilegiados por estar ante la oportunidad de ganar este título porque por aquí han pasado grandes futbolistas que no lo consiguieron", proclama. Y recita unos cuantos nombres: "Ronaldo, Romário, Rivaldo, Maradona, Schuster, Cruyff, que la ganó como entrenador, pero no como jugador... Entonces, estar ahí, en la puerta, es algo que nos va a marcar pase lo que pase".
Ese deseo de hacer historia es uno de sus motores, uno de los motivos que le llevaron a elegir el Barça y resistir la tentación más material del Chelsea. Y va por el buen camino. Dos Ligas en dos años y una Copa de Europa a la vista. "Cuando dejas el fútbol, te quedan dos cosas. El dinero que has ganado para poder vivir bien con tu familia y haber dejado tu huella en la historia. Que cuando tengas 60 años, la gente te recuerde y diga: 'Mira, ese hizo esto y ganó esto'. La historia de los clubs y de los jugadores está marcada por los títulos. Y cualquier jugador daría lo que fuera por entrar en la historia de un club como el Barça".
Pero cruzar esa puerta no es fácil o, por lo menos, no lo parece. Por la experiencia que vivió con el Oporto, Deco anda con pies de plomo al imaginarse el partido. Tiene buenas sensaciones ("las sensaciones de que vamos a ganar"), pero no abandona la prudencia y mucho menos el respeto que merece el rival.

--Todo el mundo da al Barça como favorito.
--En una final no hay favorito. En una final gana el equipo que consigue ser él mismo, que mantiene su identidad. Si jugáramos la final contra el Nàstic, diría lo mismo, porque es lo que creo. También eran favoritos el Madrid y la Juventus... Hay que estar tranquilos, concentrados y jugar al 200 por cien".
--¿Y disfrutar?
--Cuando se habla de disfrutar, la gente tiende a pensar que es jugar al ataque, divertirse, no tener responsabilidad. Y no es eso. Yo disfruto cuando veo que el rival sufre, cuando le creas dificultades. No veo que tengas que disfrutar más en un 6-0 que en el que ganamos 1-2 al Chelsea. Y en la final también se trata de disfrutar. Pero la mejor manera de disfrutar es ganar.
Rijkaard cree que el partido se decidirá en el centro del campo, la zona donde el Arsenal suele acumular prácticamente cinco hombres. "Los partidos siempre se deciden ahí", dice Deco sonriendo, como si ya intuyera la batalla que le espera en el estadio de Saint Denis.
"Quizá nuestra ventaja es que tenemos más soluciones delante. Se dice que somos dos equipos que jugamos al ataque, pero el Arsenal es un poco distinto, aguanta más y busca el pase rápido. No veo un partido con muchos goles, pero si alguno marca en la primera mitad, la historia de la final puede cambiar mucho", explica.
Dos finales en tres años. El Barça ha tardado 12 años en volver a una cita de esta altura, la quinta de toda su historia, y ese último recuerdo es una derrota, el 4-0 de Atenas. Deco ganó a la primera y ahora quiere repetirlo. Y va a luchar por ello. Como siempre. "No vamos a París a recoger la Copa, vamos a ganarla".




 

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