• Gran Bretaña inviste a Larsson miembro de la Orden del Imperio Británico por su "contribución al fútbol" durante sus 7 años en el Celtic Larsson, condecorado como miembro del Imperio Británico
JOAN DOMÈNECH
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A falta de coronar su brillante carrera con la conquista del título más preciado por un jugador, Henrik Larsson enfila su despedida del primer plano futbolístico con otra condecoración valiosa. El delantero sueco recibió ayer la medalla que le acredita como miembro de la Orden del Imperio Británico, una distinción que se le entrega por su conducta y su "contribución al fútbol británico" durante las siete temporadas que jugó en el Celtic de Glasgow. El acto, sin embargo, se celebró en la sala vip del Camp Nou, con presencia del embajador del Reino Unido, que se trasladó desde Madrid, el cónsul de Barcelona y el presidente del Barça, Joan Laporta.
Los méritos contraídos por Larsson, de 34 años, se resumen en los 242 goles que marcó en Escocia y que permitieron al Celtic conquistar 4 Ligas, 2 Copas y 3 Copas de la Liga. Pero a esos números se une también una conducta intachable sobre el campo ya que fue, todavía es, "un futbolista que nunca protesta a los árbitros", según precisó Stephen Wright, el embajador. "Es un caballero", subrayó. El premio concedido y firmado por la reina Isabel se entrega dos veces al año. Larsson fue propuesto por los aficionados verdiblancos, que aún no le han olvidado. Un sentimiento que tal vez compartirán los del Barça, que han convertido al sueco en uno de sus ídolos más queridos.
A Larsson, que vestía un traje negro --por la tarde volvía a lucir una camiseta, tejanos y bambas--, le acompañaron su esposa e hijas, su amigo Gio van Bronckhorst y también asistieron tres leyendas del Celtic: John Clark, campeón de la Copa de Europa en 1967; el exjugador Murdo McLeod y Wim Jansen, un técnico holandés que le fichó para el Feyenoord y luego para el Celtic. "Sé que no es frecuente que un extranjero reciba esta distinción y eso me enorgullece especialmente", explicó Larsson, mientras exhibía la medalla de plata en forma de cruz y el diploma que le acredita como miembro del Imperio Británico, una condecoración reservada a los ciudadanos civiles. El delantero azulgrana, que ha conquistado dos Ligas en sus dos temporadas en el Camp Nou, tuvo un recuerdo para todos los clubs donde ha jugado y todos los compañeros que ha tenido. "Los premios se ganan gracias a la gente que te ayuda y te acompaña".