• El Barça celebrará mañana el título si el Valencia tropieza en Mestalla Ganas de fiesta
DAVID TORRAS
Foto: EP
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Al Barça sólo le queda esperar, que es lo que lleva haciendo desde hace semanas, para celebrar por todo lo alto lo que ya celebra en voz baja. El Camp Nou, ajeno incluso a que el equipo sufriera para tumbar al Cádiz (1-0), tiene ganas de fiesta y ya cantó anoche lo que todos los culés acabarán cantando un día de estos, quizá hoy mismo, si el Valencia tropieza ante el Alavés. "Campeones, campeones", coreó el estadio, un grito que podría resonar mañana por las calles de la ciudad en una rúa para pasear el título.
Después de que el primer match ball se ahogara en Sevilla, la segunda bola de partido está al otro lado de la pista, en manos del Valencia, el único rival que todavía incordia en unas cuentas que ya están más o menos cuadradas. Dependerá de si la devuelve o no que se cante el alirón hoy o tenga que seguir esperando. Al miércoles, por ejemplo. Entonces, al Barça le bastará igualar en Vigo el resultado del Valencia en Mallorca para meterse el título en el bolsillo.
PASEO POR LA CIUDAD Miles de culés estarán hoy pendientes de Mestalla para salir a la calle y vivir un anticipo de la gran fiesta que el club organizaría mañana, con un paseo por la ciudad y un fin de acto en el Camp Nou, como ya ocurrió el año pasado. No parece fácil con el frágil Alavés de por medio. Pero es cuestión de tiempo. Anoche, el Barça cumplió con lo que se esperaba. Un golazo de Ronaldinho sirvió para dejar atrás otro partido que el equipo prefería ahorrarse, ahora que sólo tiene entre ceja y ceja la final de la Champions, y que quien más quien menos anda con el freno de mano puesto, temeroso de perderse la cita del 17 de mayo contra el Arsenal.
Así que el equipo no está para mucho más que ir pasando de puntillas por lo que queda hasta ese día. "Pedirle a este equipo más intensidad después de lo del miércoles, no me parece justo", dijo Txiki Begiristain al cuestionarle ese bajón de juego. No es lo mismo jugarse la vida contra el Milan que tener delante al Cádiz, que anda con un pie y medio en Segunda, y que se plantó en el Camp Nou con todo el descaro, sin pararse a pensar que estaba ante un posible campeón de Europa, al que acabó salvándole Valdés.
Hay quien si tiene demasiadas cosas en qué pensar. Samuel Etoo, sin ir más lejos. Obsesionado con el Pichichi, sintiendo peligrosamente cerca el aliento de Villa (24 goles frente a 22), juega cada día más desconectado del equipo y no hay manera de que encuentre lo que busca. Anoche, ese afán le llevó a tirar un penalti y ocurrió lo que ya se palpaba en el ambiente. Que falló.
EL REGRESO DE XAVI
Xavi, en cambio, ha dejado de pensar en la rodilla y, ayer, al fin, volvió a su sitio, al campo, en medio de una ovación conmovedora, de gallina de piel, con todo el estadio puesto a sus pies. Y, luego, están los que andan rezando o cruzando los dedos para conseguir lo que casi es un milagro: una entrada para París.